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Me levanto, luego de haber soñado, otra vez, cosas sumamente escandalosas pero que ahora no recuerdo. Mi vieja me dice: ¿querés tostadas?. ¿Guat?, pienso, ésto no puede ser bueno, la vieja me está tratando amablemente, algo hizo.
Le digo, mmmse… y la miro con mucha cara de “o me tele-transporté a la casa de la Familia Ingalls, o a esta mina se le empastó la bugía”. Me dice, bueno, ¿querés que te prepare café con leche?. ¿Lo guat?, ya a esta altura, mis ojitos giraban como si fueran dos rombos. Le digo, mmmse, se. Me dice, bueno. Se va.
Mmm, pienso, esto no me huele nada bien, esta vieja arpía, se hace la buena madre, ¿Guatdefakkkkkkkkk?. Y me imagino, mentalmente, que tal vez le dio un ataque Yiya Murano y tiene planeado asesinarme.
Viene, me trae en una bandeja el “desayuno”, le digo, gracias, y me lo devoro como si viniera de una semana de ayuno. Mientras como, sigo elucubrándo teorías por las que mi madre: una señora mayor, hostil, y fundamentalmente, vaga, (a alguien tenía que salir), hubo de cambiar así, de la noche a la mañana.
Voy al living, y me dice, mmmmche: “el televisor está así, trabado”,- Ay, claro cómo puede ser que una persona cambie así como así, chicos, no seamos idealistas la gente no cambia, never ever.-
Prendo la tele, puta madreeeeeee, todos los canales bloqueados, pero todos, ¿me entendés?, pienso, ¿qué onda con sanyo, loco?. Le digo, a ver, así mala onda, y con mi cara de orto por default, confirmo que sí, que los canales desde el 01 hasta el 125 están bloqueados. Puta madreeeeeeee, digo, me dice, "eh, eh, mire que ye ne toque nede eh", le digo, bueno, allllllllgo tocaste, porque no se ve ningún canal. Me dice, ehhhhh, bueno no seeee. Y se va, Se va, ¿me entendés?. Puta Madre, me hago la Mc. Guiver, y nada. Prendo la tele, y nada. Apago la tele y nada, toco todos los botones, y nada. Ma’ Síiiiii, le digo a la tele, matate. Agarro mis petates y me voy al laburo.
Llego al medio día, y Tuc, veo a la vieja sentada como Penélope, hablando con el gato. Ay, por Dios, me dio ternura. Entro y me dice, aca tenés la comida. Y se me pone a charlar, le digo, mmmse gracias, y me rajo a la habitación, me sigue. Nahhhhhhh, grito mucho, me pongo a lot melodramática, y la vieja atrás mío, y atrás de ella venía el gato, si nos hubieran filmado éramos "el trencito de la alegría después de la peste bubónica", claro, pienso, está sola y apresada, es una presa de pollo. Se sienta en el borde de la cama y empieza, takatakatakataka, y no para de hablar. Mátenme ya, pienso. Y le digo que sí, pero no la escucho.
En mi mente suena la canción de los Simpson, “ mi vieja mula ya no es lo que era, ya no es lo que era, ya no es lo que era” repite.
Esa canción es como mi muletilla mental, cuando quiero deshacerme de personas incurriendo en crímenes, y para evitarlo me auto sereno, cantando lo que sería el equivalente de un villancico para Ned Flanders.
Vuelvo a mi casa, del laburo número 2 y en el taxi me morrrrrrrrfo todo el compact de Cristian Castro, listo dije, ya está, Dios se enojó conmigo por blasfemar contra mi madre. Llego a mi casa, y están la vieja y el gato en mi cama mirando la tele, ambas hipnotizadas, con Susana Giménez en su último programa.
Digo, oia, que hay reunión de consorcio. Me dice, mssee, y no me da bola. Me ningunea. Le digo, pero estuviste toda la tarde acá, me dice, mmse, no me da bola. Le digo, oime, te estoy hablannnnnnnnnnndo, con muchas “enes”, me mira y me dice, mmmse, mmmmse. Oia, pienso, la vida es un boomerang, todo lo que va viene. Guau, jau dip ai am.
Me canso de verlas como miran la tele, y me voy al living. Se me ocurre, porque soy una persona perseverante, sépanlo, mirar el pituto ese que se pone en la tele. Y claaaaaaaaaaaaro, cómo querés que no se te bloqueen los canales, si tenés desenganchado el cable. Me indigno, a lot. Se lo engancho y me dispongo a erradicarla de mi habitación, is inaaaaaaaaaaaaf, le digo. La vieja irrecatada, me dice, pero oíme, yo acá estoy cómoda. Le digo, se acabó lo que se daba, andáaaaaaaaa que allá tenés arreglado el televisor.
Me dice, ay pero cómo hiciste. Y, conecté el cableeeeeeee, le digo, con muchas “ees”, me mira y me dice, ay, eso lo hacía yo también. Pienso, “oia, de pronto te iluminaste”, pero no le digo nada. Una vez que zafo de un brote Yiya muranezco, no voy a tentar al diablo. Aim tu mach iong tu dai.
