Trinnnnnnnnn me despierto a las 8am. Puta madre. Estaba soñando que jugaba un partido de poker. Cualquiera, porque en la vida real, sólo se jugar a la casita robada, y hasta ahí nomás. Las reglas del juego eran re-simples, resulta que tirabas una carta y si las que estaban en el piloncito del mazo eran del mismo palo que la que tirabas, te las llevabas. Bueno, en realidad era cualquiera, pero en el sueño me parecía ge-nial, simplemente, ge-nial. Me despierto, y puteo a lot, porque después de quedarme pensando en mi super juego de poker inventado, me doy cuenta de que en realidad, tendría que haberme levantado a las 8:30. Todo este razonamiento me toma 10 minutos así que aprovecho y duermo, cuan morsa, 20 minutos más. me levanto, desayuno, porque el médico me dijo que desayunara que tengo que comer 6 veces por día y bla, bla, bla. Así que decido ser una persona saludable y me hago un café con leche. Lo tomo a las corridas porque llega mi compañero, bajo a los pedos. El gato. El gato del orto se escapa descaradamente. Elaboro toda una teoría a cerca del gato y su percepción de mi apuro, para escaparse y cagarme como de arriba de un puente. Lo llamo a mi papá porque es el cumpleaños. Suena, suena, suena. Nada. No me atiende. Me ningunea, pienso. Oíme, atendeme che, te estoy llamando desde Córdoba, irrecatado. Llego al laburo, laburo cómo si fuera una empleada ejemplar. Nos reímos con mis compañeros, la pasamos bárbaro. Llega la hora de irme. Pienso que estar entre personas idóneas, cómo uno, hace que el trabajo sea mas llevadero. Ajajajaj mentira, estar entre gente graciosa y buena onda, hace que trabajar sea divertido, nada mas.
Llego a mi casa, me llama mi amiga, me dice, ehhhh boluda, cumple años la negra, uh boluda, le estoy devolviendo inconcientemente el NO-saludo, porque para mi cumpleaños, la negra malaonda, no se acordaba. La llamo, y me hago la que me re acordé que hoy es tu cumpleaños. Pienso que extraño a mis amigas, que tengo ganas, sospechosamente, de viajar a Buenos Aires para verlas, y decirles que las quiero, que las extraño. Lloriqueamos un rato por teléfono, y al final cortamos diciendo, chau negra trola, chau hueca. Así es nuestro amor.
El fin de semana, estuve en Carlos Paz, porque vino mi viejo, la pasamos bárbaro, comí asado, cómo para resarcir todos los meses en los que NO comí asado, así que no me puedo quejar. Me digo a mi misma, me reclamo, que como puede ser que no tenga tiempo para disfrutar de los lugares hermosos que hay en córdoba, me reto, me indigno conmigo misma, y me prometo bajar un cambio. El sábado a la noche me junto con mis compañeros de laburo, y tuc, me comprometo a armar una especie de sociedad, por lo que doy por tierra, todas mis promesas de relax y esparcimiento.
En la oficina me dicen que el mes que viene me tengo que ir veinte días a Mendoza, joya, amo Mendoza, y más si me garpan el viaje. Pienso en ponerme en pedo, y recorrer todos los lugares hermosos a los que fui el año pasado. Me llaman del otro laburo me dicen, este fin de semana a San Luis, ah bueno, así sí.
Pienso que hace unos meses mi vida era ‘chata y laxa’. Cero emouyon. En cambio ahora me siento una ejecutiva, menos por el sueldo, soy ejecutiva. Ajjajaj. Qué loser. Me critico el alter-ego Emo, que pienso que todos tenemos dentro, me siento algo oprimida por mis obligaciones, pero por otro lado me encanta no estar en mi casa al pedo, pienso que el concepto de productividad ha copado mi vida. Pensar que antes solo queria que llegue el fin de semana, para que vuelva a ser lunes y empiece la novela, será que tener vida social hace que uno, quiera que llegue el fin de semana para pasarla bien?. Oh, que filósofa que soy, por Dios. Elaboro toda una teoría acerca de la productividad y lo inútiles que muchos nos sentimos si estamos en nuestras casas haciendo nada, parece que todo pasa por el concepto de la acción. Me embolo de mis propios pensamiento y decido echarme a dormir, me acuesto pensando en que hace mucho que no lo veo a Rial, las obligaciones me han quitado lo esencial. Así no.