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miércoles, 24 de agosto de 2011

Mi madre come morcilla

12 Arengaron conmigo
Me despierto y le hablo al gato, le digo: hija, por favorrrrrrrrr, no seas tan trola querés, no te regales así. Controlate. El gato me mira. Me mira y se echa a dormir ignorando mis consejos de madre. De madre y Argentina. Me levanto para hacer pan de semillas, rico pan. Amaso. Meto harina, meto agua, meto poquito aceite, meto sal, meto levadura, meto amasado. Listo el pan. Leva. Le doy forma de 2 panes redondos, levan de nuevo y van al horno.

Mi madre come morrrrrcilla. Le digo: sos una cerda. Me dice, qué tiene, si es sano, más sano que el chorizo. Cuando tenía anemia me daban de comer morcilla. Claro, le digo, pero ahora tenes 20 kilos más, caradura. A mí me gusta, me dice, y deglute como chancho, morcilla con pan. Asco. Yo, mientras, como milanesas de soja. Tristes y verdes milanesas de soja. Tristeza.

Mi madre, además de la morcilla, compró carne. Le COCINA AL GATO una especie de hamburguesa. Al final el gato lo rechaza, [porque prefiere la carne cruda, es tan callejera mi hija], y se lo termina comiendo ella. Le digo, parece que tenes hambre. Sí, me dice y morfa, morfa como muertadehambre. Termina de comer, y me dice:, pero si era una hamburguesita. Sí, le digo, del diámetro de un plato de 26cm, caradura.
El gato vuelve a mendigar. Nos pide. Nos llora. El gato come de todo, desde papa hervida hasta arroz blanco, todo mendiga, todo. La ignoramos.
Miro la tele y grito: acá, Unquillo es acá. Acá mismo. Me paro y bailo como Barney y grito acá, acá, acá, acá. Mi madre me dice: no grites, y se tapa los oídos. Yo grito más fuerte, apropósito. Me da bronca que coma morcilla. MI MADRE NO PUEDE COMER MORCILLA. Entonces, grito. Me vengo, digamos, por que come morcilla sin mi autorización.

Me paro y busco las frutillas que están en la heladera. Las lavo. Las como. Les hablo a las frutillas, les pregunto ¿por qué? ¿por qué no son mandarinas? Amo las mandarinas, y las extraño desde que las arrancaron de mi vida. Injusticia.
Mi madre me saca una frutilla, le digo, pero vos sos una termita, hija. No, me dice. Y se va. Mientras come frutillas dice, Uy, llega el Huracán Irene a EEUU. Pero tu hijo está en Seattle, no está cerca del mar (WTF), le digo. Y la tranquilizo. Ah, me dice.

Termino de comer las frutillas que NO SON MANDARINAS, y corro en busca del gato. El gato tiene su moño sexie y atrevido, lo luce. En eso veo que entra al baño, estimo que a tomar agua, pero al ratito escucho que vomita. Le digo a mi madre, EL GATO ESTA VOMITANDO.
Sale del baño medio borracho tambaleando. Se mete en el cuarto, se echa en el piso y empieza a llorar a los gritos. El gato llora, le digo a mi madre. Llora como parturienta. Me dice, le duele algo. Corro como en una película de acción (¿) y le digo, hija, por Dios, no llores, y le desato el moño. Es el moño ese de mierda, me dice mi madre. Te dije, te dije que la iba a ahorcar. Sacale ese moño de mierda. La vieja grita, está enojada y grita. La gata también grita, yo también grito. Gritamos todos. Esta casa es un loquero. Le saco el moño y el gato se va. Se ve que la estaba ahorcando. Ay, hija, por favor. Grito. Melodrama total. Sobre actúo el momento gato-acogotado. Bailo como Barney. Mi madre me mira y me dice, qué pelotuda, estás cada día más loca. Es porque como mucha verdura(?). Me dice, ves, tendrías que comer morcilla.




viernes, 29 de julio de 2011

No me saquen las mandarinas

30 Arengaron conmigo



Sufro. Sufro como una yegua. Después de vomitar toda la noche como embarazada, mi cuerpo laxo e inerte (¿) yace sobre la cama. No mentira, pero me duele, la puta que los pario. Voy a matarlos a todos.
Mi madre entra a la habitación y me cuenta CON DETALLES, la vez que tuvo gastritis y el médico le dio una dieta estricta. Pero comí arroz, le digo. No importa (¿) me dice. No podes comer: grasa, chocolate, cítricos. Citricos noooooooooooo, le digo, y grito como un marrano, sobreactúo el momento. Las mandarinas nooooo, no me saquen las mandarinas. Me desmayo, me desmayo. Mi madre me mira y no hace nada para evitar mi colapso.
En eso aparece el gato que observa la escena. Mi madre Me dice: y algo que a vos no te va a gustar, NO PODES TOMAR SODA. Noooooooooooooooo, HIJA (¿), le digo, por favor, noooooooooooo. Retirate, retirate de mi vista. Por qué, por qué me haces éstooooo, le pregunto al aire. Grito, sufro mucho, el gato mira desde el piso mientras lame su sensual cuerpo. Noooooooo, porfavortelopido,Isabel, No me saquen las mandarinas, no me saques el agua con gas. Noooooo. Mi madre ríe, ríe como hiena, disfrutando de mi dolor. Qué perversa sos, retirate de mi vista, reitero. Sin embargo ella ríe, y no se va. Maldita seas.

Se va y vuelve con el celular en la mano. Me dice, SDD dice que llame al médico. No, le digo, al médico no. Bueno, me dice. Inmediatamente vuelve con el teléfono, dice que lo llame igual, aunque no quieras. NO ME ATOSIGUES(¿), le digo. Retirateeeeee.
Histerica, estás histérica, me dice. Y sí, le digo, si a vos te doliera todo el cuerpo y viniera una mosca molesta cada 4 segundos a decirte boludeces, probablemente, también estarías histérica. Anda a la mierda, me dice. Y se va, se va ¿mentendes?, se vaaa..a los 2 minutos vuelve, PORFAVORQUEPESADASOS, y me dice: cuando me agarró a mí, comia pescado hervido, porque el médico…. EN esa época, no había médicos, andate, ya mismo y dejame sola con mi dolor.

Grito mucho, lloriqueo, el gato me mira y sigue lamiéndose. Pienso, nadie muere en sus vísperas. Pienso, los años no vienen solos. Pienso, el cuerpo pasa factura. Pienso que soy una frase hecha. Qué me pasa, por el amor de Lucho. Escucho que suena el teléfono, es SDD. Hablan de mí, mi madre dice: no quiere llamar al médico. Mi madre dice: esta histérica. MI madre dice: pero es una rompe pelotas. ¿Cómo puede hablar así de mí, su retoño? ¿Cómo? Explicáme. Vuelve con el teléfono y me dice, tomá, tomá, hablá vos. NOooooooooo, le digo, no quiero hablar con nadie. Decile que corte, decile. Corta. Me suena el celular nro. 1, no lo atiendo. Suena el nro. 2, no lo atiendo. Suena el de mi madre. Porfavorquehinchapelotas. SDD es de esa gente que no entiende que cuando uno se siente mal, lo que menos quiere es que le hablen y habla, HABLA DEMASIADO.

Pienso que hoy tenía que ir a una reunión de laburo casi EXCLUSIVAMENTE para mostrar mi corte de pelo. Maldita sea. Pienso que, además, hubiera estado bueno ir a esa reunión por otras cuestiones.

Vuelve mi madre, me dice ¿querés un tè? ¿Tenés hambre? No, le digo. Pero tenes que tomar un té. Pero no quiero. Traeme al gato, le digo, necesito AL GATO SANADOR. Me lo trae. El gato me mira desde los pies de la cama y le digo ¿por qué, hija, por qué NOS(¿) pasa esto? Primero vos, ahora yo. Alguien nos quiere destruir. Malditos todos.

Entra mi madre CON UN TÉ, pero te dije que no quería, té. Es un asco el té común. Tomalo, me dice, tomalo o llamo al médico. Y bueno, debo rendirme a los remedios caseros de mi madre, con tal de no padecer OTRA visita del médico. Ya veremos si es verdad que nadie muere en sus vísperas.







martes, 9 de noviembre de 2010

Jóven y Rozagante

30 Arengaron conmigo
Todos los domingos me fumo a Susana. Mimadre, que se babea mientras la mira obnubilada desde su sillón del padrino, me obliga a hacerlo. Pero ya me cansé, me cansé de que todos los domingos llame a gente que no la mira y delante de mis ojos le regale $100.000, una casa o un auto. Basta. A partir de ahora voy a matarlos a todos, uno por uno. No, mentira. A partir de ahora voy a mandar mensajes para que, eventualmente, alguna vez me toque a mí, lo cual con mi suerte de mierda es poco probable, pero soñar no cuesta nada. Salvo por la decepción horrible de sentirse un fracasado. ¡Arriba esas copas carajo!


Por otro lado y hablando de injusticias, el otro día, mientras peinaba al gato, éste enloqueció y, en un ademán por agarrar con sus dos patitas delanteras violentamente el cepillo, para luego con sus patitas traseras patearlo sin piedad, me hizo un tajo en el dedo de 5 cm más o menos. Por lo que tipeo con dolor y cierta dificultad. No obstante, el dolor, oh dolor, no me impide recordar, aquella vez en la que el gato, a quien tenía en brazos, -un gato joven y rozagante-, me dejó una marca que recorría todo mi antebrazo, cuando saltó estrepitosamente al oír la licuadora que mimadre, oh mimadre: esa mujer que constantemente me caga la vida, había prendido. Mi brazo sangrante, aún tiene la marca.

Pero eso no es lo importante, lo importante es que los gatos son bellos y tienen mensajes del más allá para contarnos(?). Por ejemplo hoy, tammy tosía tuberculosamente, y yo, como soy una madre ejemplar, corrí a su encuentro para ayudarla. El gato me miró con cara de ¬¬ y siguió tosiendo con esa tos seca de peggo que tanto caracteriza a los viejos. Claro, tammy es geronte. Tengo que aceptarlo. Tengo un gato Geronte. Igual nada puede opacar su belleza y su todapoderositud. El gato tosía y escupía levemente el sillón, motivo por el cual llamé a mimadre, quien estaba, como es costumbre, encallada como ballena en su sillón del padrino, al grito de SE MUERE, EL GATO SE MUERE. Mimadre caminó unos pasos, con una cara de orto que rajaba la tierra, y en ese mismísimo instante, el gato dejó de toser. Por lo tanto, sólo puedo conjeturar que mimadre y su movimiento sísmico al caminar, salvaron milagrosamente al gato, de morir ahogado en su propia baba.

10 pesitos la imposición de manos de mimadre, diez pesitos!!!

Oh, los milagros ocurren todos los días.



Feliz cumpleaños MIMADRE!!!!





¿Qué sería de vos sin mí, digo, de mi blog sin vos?



lunes, 14 de junio de 2010

Berta, la carcelera

34 Arengaron conmigo
Sábado a la madrugada 04:28 am (?)

Duermo y siento mucho calor. Me despierto porque de pronto lo que era calor se convierte en una gélida sensación de frío. Sin embargo, me toco la frente y estoy hirviendo. Decido despertar a SDD para decirle que me tome la fiebre. Primero no se despierta. Después no se levanta. Qué onda. Maldito. Lo zamarreo y logro que mueva su cuerpo medio muerto. Me trae el termómetro puteando. El termómetro marca 35º. Le digo no, no puede ser. Si tengo 35º estoy muerta. ¿Estoy muerta? le pregunto. Oh Dios, me morí y no me dí cuenta. Recuerdo esas películas en las que los muertos no saben que están muertos, y siguen sus ‘vidas’, pensando que siguen en el más acá. Muerte.
Calláte boluda, me dice. Oh Dios estoy muerta, digo, y empiezo a lloriquear como si tuviera 5 años. Le digo, llamá a mi mamá porque vos me tratás muy mal. Rompe huevos, me dice. Pero va a despertar a mi madre que duerme como cerda junto con el gato. Le digo, pedíle un termómetro que ande porque esta porquería no funciona. Mientras, tiemblo, tiemblo mucho y hago takatakatakatakataka con los dientes. Mi madre tarda en venir, y yo grito en voz baja 'voy a morir' porque es tarde y si grito en voz alta SDD me reta. Muerte a SDD ¬¬.

Mi madre por fin se digna a venir a verme, y me pone el termómetro de prepo, siempre tan suave ella, me recuerda a Berta la carcelera. Tengo 38 de fiebre y tiemblo mal. SDD me obliga a tomar una pastilla que, por mi estado fiebreril, no llego a distinguir. En ese momento mis delirios persecutorios retornan, y les pregunto si me quieren matar dándome una pastilla. Se enojan y putean, obligándome a tomar la puta pastilla que, por lo que dicen, es ibuprofeno. Vaya uno a saber si es cierto ¬¬.
La noche pasa, según el testimonio de SDD, al apagar la luz me dormí como morsa. Al otro día, un dolor horrible de estómago, que no derivaba en Vómitos o en algo más escatológico, se apodera de mí esporádicamente. Me pasé todo el sábado y el domingo retorciéndome del dolor, hasta que digo basta y me digno a llamar al médico. Oh el médico, que en verdad es una mina, llega con una cara de orto que se la patea, le hago chistes pero la mina es mala onda. Así que desisto y me pongo cara de orto como ella. Maldita. Me revisa y me deja una orden para hacerme una Ecografía.
La médica se va y empiezo a gritar: Voy a morir, voy a morir!!! SDD me dice cállate chiflada, deja de gritar. Me maltratan, grito, me maltratan mucho. Muerte. Muerte. El gato que es el único que me trata bien, porque en rigor no habla y no me puede putear, está conmigo, como siempre. Aunque en verdad no sé si lo hace para acompañarme o para verme sufrir, maldito gato.

Luego de este fin de semana, he caído en la cuenta de que voy a morir. Oh la muerte que nos dá toda una vida de ventaja, oh. Por tal motivo, los invito a repartirse mis bienes, y mis males también, muajajaja. Gaby quiere mis telas, mi maquina de coser y mi fieltro. Eugenia.- quiere mi Netbuk. ¿Quién se queda con el gato? ¿y con mi madre? A SDD no se lo sorteen porque me lo llevo conmigo al más allá, dado que necesito un asistente cuando vuelva al mas acá y los torture a todos ustedes por herejes, oh herejes. Qué es eso de andar repartiéndose la herencia con el muerto aún calentito ¿eh? No les da vergüenza.


Muerte.


En otro, muy otro, orden de cosas, les cuento que hoy, 14 de junio es el día internacional del Blogger, así que, Feliz día para todos. Y pueden ver aquí una mininota que salió en donde aparece mi blog y el de mi amiga Cecil, entre otros. Y recuerden, los voy a torturar a todos cuando sea fantasma.



sábado, 18 de julio de 2009

Finguerneils

41 Arengaron conmigo

Me mandan una oveja por Feisbuk, yo acepto. Me mandan un perro por Feisbuk, yo acepto. Me mandan un árbol por Fesibuk, yo acepto. ¿Por qué carajo me mandan estas cosas?, ni idea, pero yo acepto.

Mi madre escucha radio LV2, se emociona y baila, ¿baila, mentendés?. Le digo, pol el amol de maikol, dejá de bailar. Se ríe, mucho JOJOJO, le digo, basta, es indignante. Se ríe. Le pongo mucha cara de ¬¬ y me voy al cuarto.

En el cuarto tengo la ventana abierta; entra demasiado frío, pienso, y cierro la ventana. En eso veo que el gato está en la parte de afuera haciendo malabarismo, ay, no, otra vez no, me digo, y la agarro de la cola. Mientras con sus uñitas hace mucho kjkjkjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjj. Decido cortárselas. El bicho se resiste, RESISTENCIA SUBURBANA, pienso.
Le digo, gato gato, para, para, me faltan 11 uñitas de 18, vamos bien, me digo. Y corro al gato por toda la casa al grito de: GATOOOOO GATOOOOOO, LAS UÑAS LAS UÑAS. En eso aparece mi madre, me dice, paraaaaa loca, para, pobre animal. Le digo y vos qué sos, ¿defensora de pobres?, sí me dice, y se va. Maldita.
El gato se metió debajo la cama, olvidate, pienso. Y sigo con mi vida normal haciendo de cuenta que el gato NO TIENE LAS UÑAS LARGAS. Anoche vi JUNO, eguen, y me acuerdo, FINGUERNEILS. Daaaaaaaaaajjjj. El gato tiene finguerneils y no se las deja cortar. Hereje.
Escucho en la radio que Nuestro maikol fue congelado. Vamos carajo, pienso, en 20 años maikol volvela con nosotlos, oh shiiiii. Dicen, ‘al estilo walt Disney’. Dicen, triogenizado, Dicen leyendas falsas. ¿Qué onda?, ¿están congelados o no?, malditos, me confunden.

Vuelvo al gato, y lo corro gritándole, FINGUERNEILS, FINGUERNEILS. Y el gato me mira, más luego huie, huie como shata por tirante.
Se para frente a la puerta y le hace mucho, MIAU MIAU a mi madre que casualmente pasa por ahí, y claro, imagínense, la vieja le abre la puerta y se me escapa con 7 uñitas cortadas, y 11 largas. No puedo vivir sabiendo que mi gato tiene uñas largas, y uñas cortas. Me enfado con mi madre, mas ella no se inmuta y baila, baila mentendes. ¿la vida misma?.-

Bajen el audio de 'la vida misma' aquí
Por ahora, es gratis. ¬¬ jojojo.





Bajen el audio de 'la vida misma' aquí
Por ahora, es gratis. ¬¬ jojojo.

viernes, 15 de mayo de 2009

Isaura, la esclava: Cortito y al pié

44 Arengaron conmigo

Desde que se fue mi madre, mi casa parece un chiquero. Cosas tiradas por doquier, la gata haraposa llorando por los rincones, pidiendo comida y maullando como condenada. Esto no es vida, señores. Necesito que alguien se ocupe, urgentemente, de los labores de mi casa, no se puede vivir con una docena de platos sucios y el gato colgado de una pierna porque tiene hambre.

Así que, me levanto temprano y me dispongo a limpiar. Sí, yo. Isaura, la esclava, ajajaj. [Qué cara dura]. Busco balde, agua y algún desinfectante para comenzar con mi empresa de dejar este lugar como nuevo, brillante, radiante, como antes. Bueno, ahora que lo recuerdo nunca estuvo demasiado limpio, mi madre tampoco es devota de la escoba.

So, me dispongo a trapear, porque si no lo hago yo, no lo hace nadie. Comienzo por el living, sigo por la cocina, el baño lo dejo casi para lo último, y empiezo en una de las habitaciones. Un quilombo. Bolsas y ropa por todos lados, cajas y más cajas, después de levantar todos los bartulos, barro y paso el trapo.

De ahí, sigo a otra habitación en donde debo hacer algo similar. Mas luego, termino en la que es mi habitación, y en dónde suelo tener varias carteras desparramadas por el piso. Mágicamente, y para que vean que trabajar trae sus frutos, saco del interior de una de ellas un billete de $100. Señores, así si vale la pena limpiar. Ven, después de todo el dicho tiene razón: al que madruga Dios lo ayuda, [y al que limpia, también].

miércoles, 4 de febrero de 2009

Qué sola estoy

54 Arengaron conmigo
Me odian, veo veneno en sus ojos. Sé que están deseando que me atragante con un canapé en mal estado. Lo sé, lo sé. Pero no. No les voy a dar el gusto. Esta capacitación va a ser mejor que la anterior, pienso. Ay, ay, ¿a quién engaño?, esta manga de subversivos enajenados, están sentados acá porque no les queda otra. Soy un fracaso como capacitadora de Recursos Humanos; una vergüenza para la comunidad Psi. Buahhhhhhhh, lloro.
Tengo las piernas congeladas, como esas patitas de pollo pre-fritas que venden en los supermercados. [y ahora tengo una imagen de mí misma con patas de pollo]. Pero el congelamiento bajo el efecto de un aire acondicionado, es placetero, no jodamos. [Sobre todo si hacen 40° y hay 150% de humedad, qué tanto].
Ahhhhhh, grito mentalmente. Ok, ¿estamos todos?, pregunta una. Síiii, dicen al unísono. Arrancamos con la capacitación. Y ahí empiezo a bajar línea a mansalva, a diestra y siniestra, a trochi y mochi, a rolete, a lo pavote.
Les digo que no pueden tener el uniforme rotoso, porque son la imagen de la marca, y que no puede haber telarañas en el techo, porque es un asco, y que bla bla bla. Me dicen a todo que sí, de pronto, hago la pregunta mágica: ¿qué es trabajar en equipo?, ¿trabajan en equipo?. Y ahí saltan todos, se empiezan a bombardear mal, se pelean, qué divertido que es trabajar en esto. Y recuerdo las teorías comunicacionales, mi Dios, me encanta.
Luego de 2 horas de bajar línea subliminalmente, retorno a mi hogar, oh, dulce hogar. Llego y está la vieja mirando estudio país, puta madreeeeee. Noooo, la pesadilla se repite. Necesito urgente hacer algo para neutralizar a mi madre y su adicción por
Juan Alberto, [qué, dicho sea de paso, esta vacacionando descaradamente en Pinamar, y la dejó a Maby Wells conduciendo el programaaaaaaa, aaaaaaaaaaaaaaaahhh] Por favor, si a alguien se le ocurre algún antídoto, tenga a bien hacérmelo llegar. Entro y la veo, meta takatakataka, con la gata en la falda. Fue una imagen apocalíptica, créanme. De pronto, estaban ellas dos, cual Penélopes en la estación, esperando vaya uno a saber qué. La abducción producida en mi madre por este tipo de programas televisivos, llega a hacer que no escuche si entra alguien por la puerta, por ejemplo, yo. Entonces, la miro un minuto, dos minutos, tres minutos. Pelea con el gato, le dice: gata, gata salí, pero no me mira, me ignora. Toda esta escena cuasi babilónica en la que mi madre se comunica con el gato en idioma universal, hace que yo, absolutamente ignorada, salga y vuelva a entrar al grito de: HOLA HOLA QUE TAL, VENGO DE VISITAS. Me miran, las miro, me miran, les digo, ¿qué?, naadaaaaaa nena, me dice mi madre. Paso y voy a mi habitación, en eso la vieja me dice: ¿vas a comer pescado?, mmmsa, le digo. Al rato viene y me dice: está lista la comida. Y claro, imagináte, la ecuación es obvia: a saber, gato más plato libre de pescado sobre la mesa, igual, chau pescado. Llegamos y el pescado no estaba. Ahí empezó la acatombe. En una lucha enardecida por hacer justicia, mi madre empezó a correr al bicho por derredor de la mesa, y la gata ni lerda ni perezosa, sabiéndose culpable del crimen previamente cometido, salió corriendo como rata por tirante. Mientras yo, revolcábame en el piso, con espasmos de risas y un “símil ataque de epilepsia”, porque no daba crédito a lo que mis ojos estaban viendo, posta, surrealista. Fue así que me iluminé y vino a mí la frase que rezará mi epitafio: ¿SOY LA UNICA PERSONA CUERDA?, qué sola estoy. Muejejeje.

jueves, 22 de enero de 2009

Ay, ay, maldito Groucho.

51 Arengaron conmigo
*Estos son mis principios. Si a usted no le gustan, tengo otros.

No está bueno que cuando hay humedad los dedos se te hinchen como salchichas parrilleras, sabélo.
Llegan mis amigos de Buenos Aires después de unos meses de no vernos. Gracias a Lucho, mi casa parece un hostel y, lo más importante, ¡hablan todos en porteño!, -sin ánimo de ofender a los foráneos-, estaba extrañando mi tonadita natal.
Me levanto y están todos desayunando, entonces, desayuno mientras reviso unos CV desde mi casa. Ellos planean a dónde van a ir hoy sin mí, injusticia. Pienso. Pero está bien, están de vacaciones y yo no. Porca Miseria.
Me pongo torerita y contestataria con el sistema pero, después entiendo que, de no laburar, no tendría aire acondicionado, y me auto-controlo. Ok, me digo. Mis amigos, agarran sus petates y, bronceador en mano, parten raudos a algún río serrano. Yo me quedo con el gato y con mi madre, por Dios, qué pesadilla. Las cosas no pueden ser peor,- ¿o sí?, mejor dicho: siempre pueden; no deberían que es otro tema. De los CV que me llegaron preselecciono un par, cito a la gente, tomo las entrevistas y entre ellos llega “el candidato”. Un tipo alto, delgado, bien formado, y con un olor hediooooooooooooondo como pocos. Ay, por Favor, báñate. Si no fuera porque tengo las manos ocupadas, una abanicándome al mejor estilo takatakataka, y la otra tapándome la naríz, lo levanto y lo llevo derecho a la ducha, -no, no piensen mal, lo llevo a una peluquería canina para que le raspen las costras-. Hermano, no podes ir a una entrevista laboral con el pelo lamido al estilo vaca, y el hedor de la boca de la vaca, pienso. Sos un asco. Le tomo la entrevista, ay, guadefack, ¿el tipo es un cetáceo?, ¿qué onda?. Habla todo: “zi, porque yo zoy eztudiante de zoziología”, ok, me digo. Calmáte. El olor a roña está a punto de llevarme a un coma 4. Pero resisto. Tú puedes.
El tipo se va muy confiado de haber tenido una entrevista exitosa. No. Pienso, no fue exitosa. Cuando Ud. Va a una entrevista laboral, tiene la obligación moral de bañarse, sépalo. De eso puede depender su futuro económico. Salgo de la oficina, voy para una sucursal. Llego, están todos sentados charlando, ¿Perrrrrdón?, por alguna razón “apocalíptica” no están trabajando. Se paran, bah, prácticamente, saltan de la silla cuando me ven. Entro, los toréo un cacho por estar charlado, vaya uno a saber de qué. Y después me siento con mi noutbuk, y con cara de “estoy trabajando”. Todo bien con ir a las sucursales pero, pareciera, que verme ahí los pone en la obligación de hablarme, y no. No tienen que hablarme. Me molesta que me revoloteen como moscas. Me enferma. Se sienta una, me cuenta que blablablabla. Se va. Se me sienta otra. No loco, no estoy acá para escucharlos, no se confundan vengo a controlarlos, perramente, así que no se hagan ilusiones. Una me dice, “ay, precisaría faltar el sábado”. Ja! Le digo, permiso: jajajajajajajaja y me río descaradamente. ¿Vos pretendés que te dé un sábado?. Ay, que ingenua. Me mira con mucha cara de orto por defolt, oia, ¿qué onda?, pienso, ¿ahora los empleados me copian la cara de orto?, ¿cómo es esto?. Ok, dejo de reírme, porque me da miedo morir empalada con una hilera de cucuruchos, no dá. Hablo con todos, los controlo, me siento observada, y eso me incomoda. Malditos ojeadores de personas. Agarro mis petates y me voy. Tomo un taxi, el tipo va escuchando “los palmeras”, ahhhhhhhhhhhhhhhhhh, grito mentalmente. Llego a mi casa. Estan mis amigos que volvieron del río, no dá loco, no dá. Quiero conseguirme un lacayo que trabaje por mí y vivir de la caza y la pesca. Pero no, otra vez el aire acondicionado me condiciona al capitalismo. Ay, ay, maldito Groucho*.



*Nota de color, quienes hayan acertado el "acertijo" de abajo, esperen, ya tendrán vuestra recompensas.

sábado, 17 de enero de 2009

Ay, gata, gata, salí

153 Arengaron conmigo
Estoy con la música al palo, escuchando a Cristian Castro. En eso, entra la vieja, se para en la puerta y me mira. ¿Qué onda?, pienso. Me mira. La miro. Me mira. La miro. No me resisto y le pregunto, ¿qué querés?, me dice, mmmnada. ¿Sou?, por qué estás apostada, como cenicero de moto, en la puerta de mi habitación, pregunto. Por nada y se vá. Se vá… ¿me entendés?. Ay, ya está, me cagó el día, pienso. Me levanto, me baño, después desayuno. Pero antes, mientras me baño, empiezo a sentir un leve mareo. Y claro, imagináte, como soy tremendamente fatalista, -y egocéntrica-, me veo titular de Crónica, “porteña pelotuda muere de un resbalón en la ducha”. Sí, ya me caí, les cuento. Pero no. No me morí. El universo tendrá que esforzarse más para deshacerse de mí, muejejeje.
Mientras desayuno, la vieja ni lerda ni perezosa, me dice: mirá que no hay nada para comer eh. Ay, puta madre. Me cagó, pienso. Es verdad, desde navidad que no voy al supermercado. Y ahora, qué, ¿decíme?, ¿qué más quieren de mí?, pienso.
Dos cosas, o voy a comprar para hacerle imposible la vida a mi madre y interpelarla para que cocine o, me banco verla sentada durante toda la tarde, sin hacer nada meta takatakataka, y pido una pizza. A ver, ¿Qué creen que hice?. No. Poco me conocen, señores, poco. Ninguna de las dos.
Agarré saqué plata de mi billetera y se la dejé sobre la mesa. No. No crean que soy una hija desalmada, no. Al contrario, estimulo a mi madre a hacer… “cosas”, no importa cuáles, Ponéle, lavar la ropa, cocinar, barrer, ir a comprar. Pero, oíme, el trabajo dignifica ¿o no?, ¿entonces?.
Va a comprar y vuelve. De pronto la escucho gruñir desde la cocina. Escucháme, si vas a putearme, al menos que sea en la misma habitación; sino me estás negando la posibilidad de una justa defensa y eso, señores, es inmoral. Esta situación, me obligó a levantarme y a acercarme hacia donde se encontraba mi progenitora para escuchar, detrás de la puerta, qué estaba cacareando desde hacía rato. Y la escucho, hablando con el gato. Ay, Virgen Santa, esta mujer está mal. Estaba peleando con un animal, ¿me entendés?, pero no peleando con uñas y dientes, no. Peleando verbalmente. O sea, el gato no te entiende hermana, no-te-entiende. Le profería frases e insultos tales como: “ay, te dije que no”, “ay gata, gata, salíiii”, o, “ay, pero qué gata de miuuuuurda”, etc. Lo peor de estos “entredichos” que tenía con el animal no era el contenido, si no el tono chillón y rompe huevos que utilizaba para enunciarlos.
A ver, cómo pretenden que yo sea una persona normal. Díganme. Ustedes probablemente no hubiesen, siquiera, sobrevivido a la primaria, déjenme de joder.

He dicho.-

viernes, 16 de enero de 2009

Varias cosas:

67 Arengaron conmigo
Lo digo en público. Y lo digo, porque soy guapa. Las canciones de Cristian Castro me ponen pum para arriba. Salvo una que me pone especialmente violenta. Pero hay otras, sobre todo las viejas, que me retrotraen a mis años mozos. A aquella época en la que no hacía más que irme de vacaciones a Pinamar con mis amigas, íbamos a la playa y no importaba nada. De pronto tuve un ataque retro y me puse a cantar canciones Castrenses de la primera hora. No tengo perdón, ai nou.

Estuve leyendo un post de mi Compañero, -con quien tenemos un amor Perónico*-, y me calenté. No, no piensen mal, manga de degenerados. Me enajené. Me acordé que el capitalismo, entre otras cosas, nos ha dejado un legado de inventos inverosímiles, que no solo son una sarta de inutilidades sino, que además, nos roban ese-no-sé-qué, que tienen los inventos posta.
A saber, el alcohol en gel. Oíme, oíiiiiiiime. Todos sabemos que los estados de la materia son 3. [Estos son: Líquido, Sólido, Gaseoso]. Entonces, porqué se empeñan en inventar un cuarto..
No señores, no. El alcohol es ese líquido que se usa para, por ejemplo, encender o reavivar, el fuego del asado. Entonces, si me lo ponés en gel, llegará el día en que los asados ya no sean como antes. Y eso es, sin dudas, quitarle al pueblo lo que es del pueblo. Nos privan de nuestro derecho de hacer un asado como Dios manda. [Sobre todo a los inútiles que recurrimos a sustancias extras, cómo el alcohol, para encender el fuego]. Y cómo bien dije por ahí, el alcohol viene en dos de los tres estados: Gaseoso y Líquido. Dejémonos de joder.
*Dícese, del amor Plátónico, pero, Peronista.

Mirtha legrand: Hacéle un favor a la gente y retiráte ya mismo de la televisión. Destilás fascismo, por Dios vieja, no te soporrrrrrrrto.
Si, te miro. Te miro porque de algún modo, socialmente aceptado, debo descargar la ira y qué mejor que puteándote.
Atajenmen, atajenmen que me le voy al humo al televisor y me tele transporto a Mar del Plata. Vieja infame, van 16 días del año, y ya contaste que vacacionabas de chiquita en ese horrendo lugar, por lo menos, una docena de veces. Sí, ya entendimos: Mar de Plata se inauguró junto con el Mausoleo y no nos importa saber nada de la prehistoria, asique ahorráte tus anécdotas infantiles.

Una para los porteños y acá me gano el odio de la mitad de mis lectores, muejejeje.
A ver, porteños – ella hablaba como si fuese Formoseña-, si no consiguen monedas*, en lugar de quejarse, porque mierda no compran las tarjetas que venden la mayoría de las líneas de colectivo en su respectiva terminal. Y no vengan, cómo mi madre, a decirme que no todas las líneas las tienen, porque recuerdo perfectamente que, en la secundaria,- allá por 1991,- mis compañeras venían de la loma del orto, y tenían una tarjeta magnética que hacía las veces de boleto estudiantil. Así que, déjense de joder y, en lugar de practicar el deporte Nacional de la Queja, muevan el totó hasta la terminal.
*Esto, claramente, viene a colación de que, en casi todas las provincias, se utilizan cospeles, o tarjetas magnéticas. Ah, y además el boleto de colectivo no baja de $1,50.

He dicho.-

miércoles, 14 de enero de 2009

Me fumo una pastilla de inodoro

46 Arengaron conmigo
Tengo mocos. Pero no uno o dos, no. Tengo moco a borbotones, a mansalva, a diestra y siniestra. Me levanto de la cama porque el colchón, pobrecito, me pide por favor que le de respiro. Pero a ver, colchón, ¿no ves que estoy mal?, ¿Que estoy a punto de desfallecer?. Es desalmando el colchón. Me levanto porque mi cuerpo pide a gritos un poco de agua, me grita desde lo más hondo, “laváme, sucia”, como si de un auto se tratara.
Me levanto, me baño, me cambio. Hago el intento, imverosímil, de realizar algo productivo con mi vida, pero no. La realidad es que me siento como si me hubieran sacado la capacidad de decidir, soy una especie de marmota subnormal. Busco algo para hacer pero que, a su vez, no implique pensar, digamos, algo onda Utilisima. Pero no. No tengo fuerzas. Aiam guik.
Ahora, yo estoy mal, lo sé, además, estoy como drogada, de tanto estar encerrada en mi casa, también lo sé. Pero, ¿es probable que cierta gente este peor que yo?, eh, ¿o es muy descabellado?. Porque, digámoslo así, si los mocos llegaron a taparme las dos únicas neuronas que me quedaban, ok, me retiro del mundo y me dedico a babear desde un rincón de algún neuro-psiquiátrico de mala muerte empero, hasta que no me sea diagnosticado tal estado de imbecilidad, no pienso creerme menos inteligente que el resto. Y qué se sepa, señores, qué se sepa: a vos te hablo Medico-de-emergencia-de-cuarta, el Ibuprofeno no me saca los mocos, no me hace un carajo, entonces, ¿por qué no me diste un remedio que se adecúe a mi estado maltrecho?, ¿eh?. Te gusta verme sufrir, o acaso, estás queriendo provocarme una embolia mocosa.
Bueno al margen, decía (?), por qué en los noticieros, el MARTES 13, pasan a los boludos que se casan. Y ya sé que el dicho dice: No te cases ni te embarques, pero me parece una pelotudez atómica. Dejémonos de joder, “casarse en sí”, es un MARTES 13. No hace falta que nos sugestionen con idioteces, guer ouver. En lugar de pasar estas “noticias” pelotudas, deberían retirarse dignamente y dejar en el aire a los Simpson, se me ocurre.
Trato de auto-disuadirme, pero no. No me puedo engañar. No me distraigo. Los mocos están ahí, enrostrándome en la cara que hace 4 días que comandan mi vida. Qué no hay voluntad posible. Qué vida de miuuurda, por Dios. Es un Hoggog.
Ahora mismo me voy a destapar la naríz a fuerza de vapor. Y, si hace falta, me fumo una pastilla para inodoros, no me importa nada, sépanlo.


Porca Miseria!




[Gracias Male, por el premio.]

martes, 13 de enero de 2009

Soy Sexagenaria

50 Arengaron conmigo
Se levanta y se queja porque le duele el cuerpo. Me mira con su cara de orto por defolt. Le pregunto si quiere desayunar pero cómo tiene un carácter de mierda, me mira y no me contesta. Claro, imaginate, si vos le preguntás y no te responde, asumiendo que sos traductor de mimo, entonces, te obliga a repreguntar. Me dice, No, Así, a secas y se vá. Se vá ¿Mentendés?. Qué carajo le pasa, pienso. Grita, grita como descosida desde el cuarto. Voy, le pregunto, ¿me llamaste?, me dice, no, a vos no, a la gata. Me voy a hacerle el desayuno porque le venieron a sacar sangre. Grita. ¿Y ahora?, ¿me habla a mí o le habla a la gata?. Ésta piba me confunde. Vuelve a gritar. Sí, me llamaba a mí. Le digo, quéeeeeee, desde la cocina para no tener que ir hasta su cuarto. Me dice, majfkdjfkjfkd, no se escucha, mejor voy, sino después me rompe las pelotas. Le digo, nena, te estoy haciendo el desayuno. Me dice, traéme al gato. Pero oíme, ¿sos pelotuda?, ¿por qué no lo vas a buscar vos?, ¿eh?, decíme. Le llevo al gato. Me pregunta si está el desayuno, le digo, ya vaaa, ya vaaaaa. Me dice, pero jdkfjsfkdskfl. No la soporto en cualquier momento le pongo laxante en el café con leche.
Le pregunto, ¿desayunas en el living o en la cama?. Me dice, muy maleducada, torerita y contestataria, estoy enfermaaaaaaaaaa, cómo me voy a levantar. Ay, por Dios, qué mina rompe huevos. Le llevo el desayuno. Por fin me siento en el living a mirar la tele, me hizo perder la propaganda de Estudio País, Puta madre. Agarro el abanico. Hace calor, en éste departamento pega mucho el sol, pienso. Ayyyyyy, me llama, ¿y ahora?, qué quiere.
Me pide un pañuelo descartable, estornuda cómo si estuviera alérgica. Me dice, no te abaniques, me tenés podrida con el takatakataka. Ay, que histérica, por favor. Mejor voy, le cierro la puerta y que la atienda magoya. A veces me gustaría estar recluida en un convento. Por qué, decíme por quéeeeeeeeee, quien me mandó tener hijos, por el amor de Lucho. Si con 7 gatos hubiera sido feliz. De solo pensarlo me dan ganas de ir al programa de Andrea del Boca y llevarle a ésta, a ver si es tan cocorita y sigue sosteniendo qué ser mamá es lo mejor que te puede pasar en la vida. Andréa, esperá a que tu hija cumpla 30, después hablamos. Le llevo el pañuelo. Se queja, se queja a lot. Me tiene re podrida, ni bien pueda me tomo un micro y me voy a la mierda. Pensar que podría estar de vacaciones con los viejos del Pami y ésta me tiene acá, recluída. Puta que la parió.
Pienso, de dónde carajo sacó esa cara de orrrrrrrrto, seguro que Salió al padre. Estoy pensando seriamente, en hacerle una “Sentada”, oíme, soy sexagenaria y me tiene laburando como burra. Así, no. Bueno, le voy a preguntar qué quiere comer, no sea cosa que me tenga cocinando hasta las 3 de la tarde y me pierda intrusos.


He dicho.-


La Vieja.

lunes, 22 de diciembre de 2008

Con el efecto masivo de la Bomba Atómica.

63 Arengaron conmigo
Pienso que hace como 3 o 4 días que no sueño, lo cual, me llama poderosamente la atención. Ok, me digo, no os preocupeis. Me levanto, desayuno mientras, mentalmente, canto la canción navideña que más me gusta de todas, a saber: “ ai guish iu a meri crismas, ai guish iu a meri cristmas, ai guish iu a meri cristmas, an a japi niu ier”. Repite.
.
Me como una tostada, dos tostadas, no hay mas manteca. ¡No!, no putees, pienso. Me auto-implanto en el cerebro el estado: lobotomía navideña. Hoy me levanté zen, así que, no voy a permitir que ningún pensamiento malondézco, interfiera con mi OOohmm sstail. Control mental, me digo, control mental, y me toreo a mí misma a lot. Termino de desayunar, porque sin tostadas y sin manteca, no hay desayuno posible, y recuerdo que hoy la vieja se va para Buenos Aires a pasar la navidad allá. Mmmmmm, pienso. De pronto, me indigno, me enojo, entro en un estado de depresión pre-navideño, y me melancolizo a lot. Qué significa esto, Dios, decíme, ¿eh? Qué significaaaaa. Me pongo, mala, dañina conmigo misma, me enemisto a lot con mi alter ego emo, ¿qué onda?, durante toda la semana esperé éste momento con ansias y, de pronto, me convierto en la rama “Emo” de las contestatárias por defolt, ¿eh?, no dá, no dá, pienso.
Pero claro, a su vez cómo buena psicóloga, me hago la Dip, la "tu puedes", y buceo en lo más íntimo de mi ser para averiguar qué me pasa, por qué me pone tan emouyon, pero emouyon mal, la partida de la vieja.
Me digo, oia, ¿guat pass?, ¿voy a extrañar a mi madre?, ¿qué onda?. Automáticamente, borro esas ideas de mi mente, así no, pienso. Esto es masoquismo emocional, cortála.
Me auto-obedezco, y decido dedicar mi mañana a la reflexión. Prendo la noutbuk, y entro a leer algunos blogs, todos re ap por el espíritu navideño, ¿y yo?, ¿y yooooo?, grito a lot, tiro la noutbuk, y me miro en el espejo del baño, mientras me hablo a mí misma, hago todo un acting, de minita irritada, histerica mal, doy muy propaganda de tampones, o de Activia, ponele. Me irrito, me pongo mala y ponzoñosa con mi propia imagen. Entro al blog de
mi amigo, para ver si leerlo me ayuda a acomodar mis pensamientos, porque sépanlo, no soy solo una cara bonita, además pienso y pienso… a lot.
Me dispongo a ordenar mis pensamientos porque siento que hay una serie de situaciones atroces, que no cuajan las unas con las otras. ajajajajajaja, cualquiera. Como era de esperarse, mi amigo, que la tiene clier, me transmite un mensaje navideño de paz y amor, pero a su vez, una visión de las festividades bastante curiosa e innovadora, para decirlo de otro modo: realista.
Es que dijo algo que nunca se me había ocurrido: Nosotros, -o al menos otro cúmulo de gente y yo -, defenestramos la navidad, porque la lectura empírica que hacemos es, lógicamente, gente abarrotada por todos lados, calor insoportable, mucha hipocresía en todos los ámbitos de nuestras vidas, etc. Pero es verdad que, además de todos esos contras, al menos en algún escondido lugar de nuestra remota infancia, nosotros hemos disfrutado de la Navidad. Por eso, y más allá del regalo en el arbolito, ¿qué pensaran las pequeñas bestias iracundas e incipientes que corretean alrededor de la mesa navideña?, que canturrean villancicos, tiran cohetes a mansalva, a diestra y siniestra, a troche y moche, pienso. Dddddddddddddd. ¬¬
Ay, no. Juro que lo intenté, pero sigo pensando que la navidad, es uno de los momentos del año más insoportable que nos obligan a vivir. No hay lugar en la tierra en dónde esconderse, tiene el efecto masivo de la bomba atómica, puta madreeeeeee. Y me pongo contestátaria con todas las publicidades que nos atosigan y nos quieren hacer creer que comprando tal o cual cosa, vamos a alcanzar el hedonismo de los infelices que aparecen, jocosamente felices, en todas las propagandas que nos inyectan. Por qué no existirá una isla para todos aquellos a los que la navidad nos afecta de un modo, irremediablemente opuesto, ¿eh?, decíme. Al final, toda esta pantomima horrenda me saca de mi centro, oohhHmmm, pienso, trato de enyoguizarme pero no funciona.
Salgo para el laburo, son las 6 de la tarde y yo todavía estoy en ascuas. Hoy es el festejo findeañezco, y yo sin saber si me quedo o me voy, si aguanto sin dormirme hasta las 2 de la mañana esperando a que arranque, o si me echo como manatí endrogado a retozar arriba de un freezer. Mmm, pienso, bueno, la segunda opción no está nada mal.
Llego al laburo, y la contadora del orto... otra vez. Puta maaaadreeeeeee, ¿podés creer?, Me hostiga a lot por Messenger, me dice, mchem, mirá que mañana es mi último día, y hasta el 7 de enero no vuelvo. ¿Lo guat?, pienso, ¿me estas jodiendo hermana?. Cómo se te ocurre avisarme a las 9 y media de la noche, que tengo que pasarte las novedades de quichicientos empleados, ¿estamos todos locos?. Peeeeeeeeero, como carezco de personalidad, puteo al monitor, porque no tengo el coraje necesario para escribírselo.
Le digo, ok, entonces te lo puedo pasar mañana. Me dice, no. Pasámelo ahora. No, no, no. Señores, mátenme a garrotazos por no tener el valor suficiente de enfrentarme con la marmota hedionda, y mandarla soberanamente a la mierda. Le digo, sí. Pero por el amor de Lucho, como pude decirle que síiiiiiiii, con muchas íes. ¿A quién quiero engañar?. ¡Sé perfectamente que para llegar a pasarle todas las novedades del mes, me tengo que poner a laburar!, y eso, muchachos, no estaba en mis planes.
O sea, si la gente va a ir por la vida feliz y cantando villancicos navideños, ok, lo acepto, pero por lo menos, no me pidan que labure mientras el resto festeja, no es justo. Y no jodamos mas, por más que no sea feriado, es sabido que, a partir del 22 de diciembre y hasta el 2 de enero, la gente en los trabajos se dedica a brindar, o en el peor de los casos, solo hace tiempo.
Pero claro, imagináte, como soy una persona severamente perturbada, me he acostumbrado a vivir así.
Así que ahora, mientras los borrachos beben y emanan suficientes cantidades de alcohol, como para voltear a un elefante, yo estoy apostada en mi freezer preferido, mientras me hago termo - fusión en las cachas, tipeando como una enajenada las novedades de 400 empleados. ¿Y después pretenden que sea una persona coherente?, ¡no me jodan!.
.
Me voy a laburar...sniff.

martes, 16 de diciembre de 2008

Me río morbosamente: Muejejeje

83 Arengaron conmigo
Duermo para un lado, duermo para el otro. Pateo algo a los pies de la cama, ok, algo no, es el gato. Se va. Vuelve. Me levanto. Me acuesto. Me siento. Así, toda la noche. Por momentos tengo la sensación de estar durmiendo en África. Puta madre. A Lot jot. Pongo el ventilador para mi lado. Abro la ventana. Me duermo. Sueño que tengo un gato, digamos, “que paro un gato”, paro de parir.
Me encantan mis sueños en donde soy madre de un gato. Ai lov it. Igual, tengo la sensación de estar durmiendo y soñando pero a su vez, de estar re despierta y puteando por la calor insssoporrrrrrrrrrrrrrrtable. Me despierto, miro la hora, 08:09, ma´ sí, me digo, y me levanto, así muy torerita con el reloj, el calor y conmigo misma.
Agarro la noutbuc y miro los mail desde la cama. Se levanta la vieja, pasa por la puerta del cuarto y me dice, Hola. Le clavo mi cara de orto por Default. Me dice, vas a la mañana a XXXXXXX, le digo, sahh, con una voz que fluctúa entre la voz de orto, y la voz de dormida, a lot. Me dice, ¿a qué hora venis?, ¿venis a comer?. Le digo, no sé. Viene, me da un beso, y se va. Yo sigo con mi cara de ojete. Ok, digo. Pobre anciana, es una señora mayor, no se acuerda que anoche me obligó a ver Jolmark channel, está senil. En mi mente, la perdono. Cuando me doy cuenta estoy cantando el tema QUIERO DARTE de Sergio Denis Y me doy cuenta de que estoy peor que mi madre. Intento borrar, esa canción horrenda de mi cabeza, pero al rato empiezo a cantar Azul - Cristian Castro, propaganda del orrrrrrto, pienso. Me enemisto mal con la Publicidad Quilmes - Mar Azul .
Me baño, me cambio, y me voy al laburo. Llego. Todos me miran como si me hubiera puesto una máscara. Ok, ok, les digo, muy contestataria, es mi cara de dormida. Ahora me miran como si estuviera loca, ok, ok, les digo, estoy del orto. Y ahí me doy cuenta de que estoy hablando sola, y nadie me contesta, esto no es interacción, pienso.
Trabajo, a lot. Me voy del trabajo. Llego a mi casa, mi madre se alza en una clara actitud de toreo típicamente montonera y me dice, “Veste, veste que al finel venias a comer”. Le digo mmmse. Me dice, oíme, el otro día, te llamaron por teléfono. Le digo, ¿quién?, me dice, ah, no sé. Le digo, ¿me estas jodiendo?, así muy melodrama, y le doy todo un discurso moralizante acerca de las llamadas y su importancia. Mi madre me dice, buenoooooooooooo y se va. ¡Se va! Me entendés. Pienso, estamos cada vez peorrrrrrrrrrrrr, con muchas erres. Pienso, “Arre”, como dicen los emos, o los floggers, no sé. Me pongo muy en plan melodrama, y pergeño todo un estatuto de convivencia momentánea para implementar mientras mi madre viva en mi casa. Pero me cansa a lot de solo pensarlo, y suprimo la idea, la deleteo, digamos.
Como, miro Estudio Pais, en canal 7, y mientras lo miro hago una especie de performance involuntaria, poniéndome la mano en la frente al grito de nooooo, mientras mentalmente, me imagino empalando a JuanAlbertoBadía por Pelotudo, y a los 24 enfermos que lo acompañan, poniendolos a bailar la rumba arriba de carbones encendidos mientras tocan el ukelele.
Me voy al trabajo número dos, siento que si me quedo 10 minutos más consumiendo canal 7, voy a quedar en coma.
Llego, laburo, hace mucho calor, puteo en el taxi por la calor, puteo en el kiosco por la calor, puteo en el baño por la calor, puteo en todos lados, pero la calor no desaparece. Oia, cuando digo ésto, me acuerdo de la propaganda de mierda, esa que aparece cuando alquilas un DVD y te dice la Asociación Argentina de Video Editores, que el holograma, A-PA-RE-CE Y DE-SA-PA-RE-CE, aparece y desaparece, un mensaje muy capitalista, pienso. Aguante el Soft Libre, no se qué tendrá que ver, pero lo pienso. Me río sola, Me río a lot. Me río de Janeiro.
Llega Joselo, putea por la calor, y por cosas que no le entiendo porque habla en cordobés furioso y además el ruido del ventilador de mierda, no me permite escuchar. Dice, “La puta madreeeeeeeeeeee” Con muchas “ees”. Dice, la puta madre carooooooo, con muchas “oes”. Le digo, pero qué te pasaaaaaaaaaa, con muchas “aas”, me dice, es que el xslkdkfjdsfkdk, no le entiendo. Le digo qué, dice algo de “Belgrano”, pero no le escucho. Me dice porque jakjfdkjfldkjkfdkg. Le digo, siiiii. Pero no le entendí un joraca. Lo veo que agarra una bolsa, le digo, qué es eso. Son los rollos testigos. Ahhhhhhhh, ok. Pienso, pero trato de resignificar algo de lo que me dijo antes y no cazo una.
En eso, agarra un rollo de papel de controlador fiscal, -el que tira las zetas-, y lo desenrolla. De una punta de la oficina a la otra. Le digo, que haces, y como se acerca a mí, lo escucho hablar y me dice, tengo que buscar una "Z”, le digo, uhhhhhhh zetas del orto, me dice, mmmsa. Y esto, por favor, léanlo atentamente porque parece una película digna de los Hermanos Cohen.
Joselo pasa por delante del ventilador, arrastrando el rollito de papel, es decir, riega toooooooooooodo su camino, desde una punta hasta la otra de la oficina, y lo pasa por delante del ventilador. En cuestión de, digamos, 2 microsegundos, el rollito del orto se mete entre las paletas del ventilador DE METAL y del año del pedo, y corta el rollito en 2543 pedacitos. En ese instante, no pude reaccionar, si bien el ventilador estaba delante mío, mi cabeza se autocensuró, y dijo, “No, esto no está pasando, te zarpaste con la dosis de Rivotril”. Pero, toda aquella pantomima, había sido real, me di cuenta porque el ventilador dejó de tirar ese aire caliente horrendo que tira. Joselo, tampoco actuó de inmediato, y realizó el mismo comentario que yo. Para mí, que entramos en trance, y el ventilador nos hipnotizó.
No sé. Solo sé, que la mente humana tiene una capacidad de negación impresionante. Joselo saca todo el papel enroscado de las paletas del ventilador, y mientras tanto putea, a lot. Yo, mientras, me río como una hiena enajenada. Qué descarada, pienso. Suena el teléfono, Joselo putea, pero no escucho a quién, porque el ventilador vuelve a funcionar y hace un ruido insoportable. Joselo se acerca, me dice, no le digas a XXXXXX porque me mata, le digo, nahh, ni en pedo. Me dice, esto podes postearlo, la rompe.
Le digo sí, quedate tranquilo, y me río morbosamente.
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¡Feliz cumpleaños Joselo!
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Pd: saluden a Joselo che, no sean mal educados.
Pd. Bis: Gracias Briks por el regalito.
 

Que parezca un accidente son todos putos incluso en blogger pero putos de verdad El gato todopoderoso la vida misma esta llena de herejes