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domingo, 21 de junio de 2009

¿El sabor del encuentro?

39 Arengaron conmigo

El otro día con una amiga hablábamos de las relaciones amorosas. Su pregunta tenía más que ver con el cómo encontrar a alguien, que con el cómo mantener una relación.

Está claro que en épocas como éstas, con la banalidad que padecemos en todos los aspectos de la vida, es natural que la soledad sea más común que las parejas felices. Es decir, uno siempre idealiza aquello que no tiene; pero muchas veces, por quedarse en la mera idealización se choca contra una pared de realidad cuando en lugar de una cosa, se encuentra con otra.
Lo natural, y siendo tantos los solitarios que vagan por doquier, sería que encontrarse sea tan simple como destapar una cerveza, pero no. La realidad nos muestra como ciegos que avanzan sin saber bien por qué, ni por dónde.

Le decía a mi amiga, que para encontrar primero hay que saber qué es lo que uno busca. Es decir, muchos, por el simple hecho de hacer de cuenta que están menos solos, se entregan a relaciones intensas, pero fugaces y lo peor, es que saben que esas relaciones tienen poca vida.

Tal vez por el mismo hecho de que una relación más duradera o que empieza sin fecha de vencimiento, requiere de mayor compromiso y, sobretodo, de mayor riesgo.

El trabajo de conocer mínimamente al otro, algo que quizás vemos como innecesario, es fundamental. Lo que uno pierde de vista, es que la única forma de conocerse a sí mismo en una relación, es dándose ese tiempo que, por lo general, nos restamos.

Es decir, una persona que nunca tuvo una relación de pareja, difícilmente sepa cómo es en una relación de pareja. Por lo tanto, cuando llega el momento de buscar alguien que lo complemente, por decirlo de alguna manera, no sabe bien qué busca.

Es por eso que es tan complicado saber qué es lo que uno necesita, y es por no saberlo que yerra en la búsqueda.

Entonces, lo primero sería conocer que es lo que a uno le falta para enfocarse en esa dirección. Y lo segundo es saber que no en cualquier lado puede encontrar eso que busca.

Mi amiga me decía que ella ‘lo da todo’, es decir, ella se entrega hasta ‘vaciarse’. Es en ese punto, en que simplemente ‘da’, que queda en una posición pasiva ante el otro, y es bueno saber que el Deseo, se alimenta del Deseo activo. Uno desea el Deseo del Otro. Y el Deseo del Otro, suele coincidir, con uno mismo. EL Otro, nos desea, entonces lo deseamos. Por lo tanto, una persona que no pide, puede confundirse con una persona que no desea, o sea que no necesita de otro.

Mi amiga aducía que el miedo al rechazo es lo que provoca su no pedido. Pero si no pedimos, ¿cómo pretendemos que el otro sepa qué es lo que necesitamos?. Todo esto es parte del conocerse. La entrega absoluta suele ser menos arriesgada, y más simple, que el hecho de salir a buscar lo que uno quiere, porque muchas veces, ni uno sabe qué es eso. Además, si las cosas no salen como deseamos, es más fácil escudarse en el ‘yo le dí todo’, y caer en la victimización, que tener que hacerse cargo de las cosas que salieron mal, planteárselas y modificarlas.

Entonces, yo me pregunto, con esto de la soledad, el no encuentro, y el miedo al rechazo, ¿uno siempre busca en el lugar en dónde hay?. Porque muchas veces, pareciera que uno insiste en lugares conocidos, en donde sabe que no encuentra nada. ¿por qué tenemos esa tendencia, caprichosa, a volver al lugar en donde terminamos perdiendo?

Una vez me dijeron, ‘tu soledad aparece dónde sentís, que aquellos que deberían darte, aparecen’. Es decir, donde esos que me rechazan y me niegan aparecen, aparece mi sentimiento de soledad. Es lógico, si lo pienso, es totalmente lógico. Porque es el rechazo de esos lo que hace que me enfrente con propia mi soledad. Es una soledad adquirida, digamos.

Lo interesante, sería saber por qué uno se hace a sí mismo este tipo de trampas. Por qué si ,al fin y al cabo, termina llorando, lamentándose por lo que no fue, y jurándose que nunca más le va a volver a pasar, vuelve a hacer todo de la misma manera. Si uno no cambia el foco, si no aprende a conocerse, a darse tiempo para conocer al otro, quien quiera que sea ese otro, si no aprende a pedir, -y para eso necesariamente, tiene que aprender qué quiere-, nunca va a salir de ese círculo vicioso y solitario, del ‘yo le di todo’, ‘ya no hay hombres’, -o mujeres-, ‘le tengo miedo al rechazo’, ‘no quiero comprometerme’. Etc. Etc. Etc.

¿Qué hacen ustedes para encontrar lo que buscan? ¿Saben qué buscan? ¿Buscan en el lugar indicado, o golpean la puerta que ya se les cerró 1000 veces?.

Interesante, ¿no?.


Pd: Feliz Aniversario.

miércoles, 10 de junio de 2009

Una de fantasmas

54 Arengaron conmigo

Corria el año 1995. Con mis jóvenes 17, ya hacía 2 veranos que nos íbamos a la casa de una amiga en Cariló a pasar las vacaciones. Claro, imaginate que en esa época, lejos de ser un lugar fashion, era un campito desierto. Como estábamos cerca de Pinamar, ir a bailar al Ku o a pasear por el centro era nuestra salida. Por supuesto, ninguno tenía auto, así que íbamos a pata y con una linterna hasta la calle principal, -quién conoce Cariló, sabe que en las calles no hay postes de luz-, y de ahí, dedo.

Una de las noches, volvimos completamente embolados del centro Pinamarense, y entramos a la casa de mi amiga, claro, era un miércoles, ponele. La casa en donde parábamos tenía, además, una casa de servicio, o algo así, que estaba desocupada. Cuestión que entramos, prendimos las luces y de pronto antes de prender las luces de la cocina que daba al fondo de la otra casa, vemos que hay luz. Ay para qué?! Qué julepe! Apagamos todas las luces y nos escondimos, (no sé bien para qué), a ver si veíamos movimiento.

Nada, prendimos de nuevo la luz y nada. No se veía más la luz. Todos sugestionados, por el efecto fantasmagórico que acabábamos de ver, decidimos separarnos, (éramos como 8), para ver qué averiguábamos.

Sin hacer ruido, unos fueron a la otra casa, otros rodearon la casa en la qué parábamos, porque imagináte que podría ser el sátiro del que tanto hablaban los diarios. Los hombres fueron quienes emprendieron viaje para ver quién había osado tomar posesión de la casa vecina. Munidos de un palo y un par de herramientas del padre de mi amiga, llegaron a la casa: claro, en esa época no existían los celulares, mucho menos la casa tenía teléfono.

Fueron 10 minutos, pero todo el tiempo que los chicos tardaron en ir y venir no hicimos más que elucubrar posibles muertes, castigos, oíamos gritos inexistentes, etc.
Al ratito, aparecen los pibes con una bolsa de carbón, y una botella de coca. Quienes quedamos en la casa nos miramos atónitos. ¿guat de fack?.

Los muy pelotudos nos dicen que eran los padres de mi amiga, que vinieron de onda y sin avisar, y para no despertarnos se quedaron en la otra casa.

¿La luz que vimos?: el calefón reflejado en la ventana.

Y buéh, cosas que pasan.

Y uds. ¿Qué anécdotas tienen para contar?

jueves, 19 de febrero de 2009

Cortito y al pie.

119 Arengaron conmigo
Já!. Tal vez producto de la calor insoportable, tal vez producto del lavado de oídos que me practicaron ayer, [y como todos sabemos los oídos se conectan de algún modo extraño y sospechoso con el cerebro] o, simplemente, porque es hora de dejar de tropezarme "siempre" con la misma puta piedra, me ha sido revelada una gron, gron, gron verdad, a saber:
No ayudo a la gente porque soy buena, no. Tengo un delirio altruístamente pelotudo del tipo: "ayuda.a.un.infeliz.por.día", sólo para que despues "ese.infeliz.previamente.ayudado", me cague. Claro, ésto me lleva a comprobar, con ira y enojo, que la gente es una mierda. [Bah, mas que comprobar, es reafirmar, se me ocurre]. Por si quedaba alguna duda: no, no soy buena, soy masoquista.


He Dicho.-

martes, 17 de febrero de 2009

A palabras necias...

65 Arengaron conmigo
Un corazón gigante de globos. Inflados uno por uno, y colocados, prolijamente, uno al lado del otro. Pienso, ¿quién carajo tiene la suficiente energía, como para ponerse a inflar globos y unirlos los unos con los otros?. Ok. Mejor apago la tele, mirar utilísima me hace mal, ai nou.
Al margen, la color agobia, sépanlo. Así no hay aire que aguante, mis queridos. Quiero contarles que estoy mal, muy mal. Mi audición se ve altamente amenazada; Les cuento por qué: el otro día, como de costumbre, luego de bañarme procedo a secarme, cambiarme, peinarme y por último pasarme los cotonetes, [porque sépanlo, como soy una persona sumamente limpia uso cotonetes. Y no los uso, onda así nomás, no. Los uso hasta el fondo. O sea, los incrusto bien incrustados, cual cuchara que raspa lo último que queda del pote de Yogur, bueno, así. Rounnnng, veri roung].
Decía, me baño, me cambio y procedo a secarme/limpiarme los oídos. Para qué. Cuando terminé con el segundo, de mis 8 pares de orejas, me di cuenta que estaba apunada. Puta madreeeeee. Sí, apunada. Como lo leen. Escucho pero así, muy a lo lejos. Y esto, claramente, me trae complicaciones, es decir, vamos, soy psicóloga, ¿cuál sería mi colmo?, sí, éste: NO ESCUCHAR. O sea, una psicóloga sordaaaaa, ¿mentendés?. Ay, ay, pienso que mi cuerpo me odia, me pasan cosas completamente irrisorias.
Bueno, al margen, voy al médico el viernes, porque posta pensé que me había perforado el tímpano o algo. Subo al taxi, claro, imagináte, el tipo meta bla bla bla, y yo que no entendía una goma de lo que me venía contando, le tuve que decir a todo que sí pero, como cada tanto cazaba alguna que otra palabra, el tipo debe pensar que soy de boca, pero que grite el gol de River del otro día, guarever, cosas que pasan. [Cada vez creo más fervientemente, que los tacheros deberían tener, como en USA, ese vidrio que los separa de los pasajeros, - onda coche Policial-, pero que cumpla la función del cono del silencio. Puta madre].
Llego al Sanatorio.Allende.y.la.re.putisima.madre.que.te.parió, espero 20 horas: camón pipol, camón, ¿dónde está la eficiencia, eh?. Me atienden en la recepción, me dicen, blablablazjkljklhkjhjhjhkjhij, no escucho un carajo, está lleno de gente y opto por sentarme en el ventiúnico lugar que queda, al fonnnnnnndo, lejos. Claro, como ustedes sabrán también uso anteojos, so, como no escucho, si me llamaban por mi apellido, never ever me iba a enterar, y como no veo, si aparecía mi numero en el cartelito de alláaaaaaaaa adelante, tampoco.
Asíque opté por pedirle al chabón que estaba sentado adelante que me avisara cuando apareciera el número 535 en el cosito. Me avisa después de 1 hora y media de esperar, entro al consultorio, alta mierda el consultorio, vaideguey. Me dice la médica, sentate ahí que KJfjldjfkjl, no escucho. Ok, me siento. Espero 5 minutos, 10 minutos, 15 minutos, nada. En eso aparece y me dice, mirá: vino una mina con kjdfklsjdfkljkld, no escucho. Tenes que esperar a que la termine de atender. Puta madreeeeeeee, son las 11 de la noche y yo como una vieja sorda, sentada ahí. Aparece la mina, me pregunta que me pasa, le cuento, me explica QUE LOS COTONETES NO SE RECOMIENDAN, puta madre, le digo, por qué carajo no avisan, mierda. Me mira los oídos con un cosito, me dice, mmsa, tenes dos pequeños taponcitos de cera, bien armaditos, compactos. Ddddddd le digo, qué poco elegante soy para quedarme sordaaaaa, por el amor de
Lucho. Veo que la mina se ríe, y mueve los labios, calculo que esta diciéndome algo, le digo: ¿qué?, - creo que en estos 4 días, dije mas veces ¿qué?, que en toda mi existencia-. Me dice, vas a tener que volver el martes para hacerte jkfdjfkldjfkdfjldk, ahhhh, le digo, pero dame unas gotitas o algo que me quite el apunamiento éste del orto. Me dice, mmmsa, pero igual no vas a escuchar nada, tenes que venir sí o sí a que te lo destapen. Ay ay ay que poco kuul que soy para quedarme sorda, repito. Me dice, mkjgdksjfsklj, no escucho, de nuevo: ¿qué?. Nada, nada, me dice, me ningunea, pienso. Me ningunea por sorda. Me dá las gotitas para los oídos, salgo, me las compro, y en el taxi, me pongo medio frasquito en cada oreja, en eso, siento que algo me chorrea por los oídos. Ay, soy orejas chorreantes, qué desagradable, por favor. El tachero, de nuevo, meta bla bla bla, le digo: “hablá mas fuerte que no te escucho”, LARGUIRUCHO, pienso. Llego a mi casa, y opto por verle el lado positivo a todo esto: al menos no voy a tener que soportar a Juan Alberto, en Estudio País, Vamos carajoooooo!. Punto para mí.

martes, 10 de febrero de 2009

Fuga de Cerebros

65 Arengaron conmigo
Sí, está lloviendo, por eso posteo. Y además tengo que contar públicamente mi última experiencia cercana a la muerte.
Acá voy. Uno, por lo general, se toma un taxi porque quiere llegar rápido. Pero no. Es sabido que mi vida no tiene nada de tradicional. Paro un remís, me subo, indico el camino. El tipo arranca a ‘toda máquina’, de pronto estamos en la jaiguey a los palos, solo le falta poner un tema de Papo y es una película onda Telma & Lúis. En eso, un tachero nos pasa por la derecha, POR LA DERECHA, ¿mentendes?, ¿a quién se le ocurre?.
Claro, imagináte, cuando lo pasamos, el remisero, se llevo puesto el espejito. Y como si de una persecución de jolibud se tratara, el tachero nos empezó a seguir. Pasaron 10, 20, 40 cuadras, y cuando ya lo creía perdido, pimba, aparece. Por supuesto, porque lo bizarro parece ser auspiciante de mi vida cotidiana, empiezan a discutir, y yo a las re puteadas porque me tomé un taxi PARA LLEGAR TEMPRANO, al pedo, claro está. Se pelean, discuten, mientras yo le grito al tachero ’eh, flaco dale, estey laburende’. Así, muy camión, Sigo gritándole al tachero para que nos deje pasar y para que se deje de joder, el tipo me ningunea, no me dá pelota, mientras yo puteo mucho.
En eso el remisero le dice, ‘si queres denunciáme’. Ay por Dios, el enfermo del tachero le dice que sí y cuando arrancamos empieza a gritar: SE DA A LA FUGA, SE DA A LA FUGA. Ay, gordo enfermo impresentable, callaaaaaaate. el conductor del remís, arranca bastante fuerte, ya que estábamos a metros del puente que cruza el río, - Puente del Trabajo, para los Cordobeses. En eso, en el medio del puente el tachero se nos cruza, cual película policiaca, y nos impide el paso.
[De más está aclarar que esos puentes, son lo suficientemente concurridos como para que, de chocar, morir empalada con algún auto de los que vienen detrás]. Pero no señores, no, Dios aprieta pero no ahorca y, además, no van a librarse tan fácilmente de mí.
El tachero.gordo pelotudo. Y. ninguneador. De. Pasajeras. De. Remís, se quedó cruzado delante nuestro y los autos empezaron a amontonarse detrás. Mientras ambos conductores discutían enajenados, yo le hacía el aguante al remisero al grito de: FLACO, [oh, vaya paradoja], dejáte de joder y dejános pasar que estoy laburando. El orangután mal entrenado y con complejo de YUMAGER, me decía: EL TIENE LA CULPA, SI VO´ QUERÉ´ VIAJAR CON ÉL PROBLEMA TUiiiO. Ahhhhhhhhhhh, mátenme ya!!, por Dios. No da ir en cana por ajusticiar a un energúmeno, no da. En eso, avanza y estaciona más adelante, mientras, habla con la policía, ¡LA POLICÍA!, ¿Mentendés?, y nos anoticia de que: ‘DE ACÁ NO SE MUEVE NADIE, hasta que no llegue la CAP’ .
Pasan 5 minutos, 10 minutos, y yo ya era la Raulito, con bombos y platillos, el día que boca perdió 6 a 0 contra Sacachispas, imagináte. Ok, le digo, gordo pelotudo, dejame pasar o te rompo tooooooodo, el gordo se hacía el interesante mientras esperaba a que llegue la Policía Cordobesa. A los 15 minutos le suena el teléfono: la policía, le preguntaba si había ¿heridos?, -porque de otra manera no pensaban mover un dedo-, y el gordo impresentable tuvo el tupé de darse vuelta y preguntarle al remisero, ¿hay heridos?. Noooo enfermo nooooo, el único herido vas a ser vos como no me dejés llegar al laburo, la puta que te re parió. Pedazo de pelotudo. Ahhhhhh grito, grito mucho, mientras le digo al remisero: el herido es el que tiene problemitas mentales. Bueno ahí se pasaron los datos y bla bla bla.
Pero digo, acaso: ¿ésto no es una muestra de lo poco práctica que es la gente?. Porque no me dejan de joder. Porca Miseriaaaaaa.


[Otro tema: Dale, dale, sembrá soja vos, total la propiedad privada te contempla, la vida es menos importante que tu derecho a sembrar lo que se te cante y en la cantidad que se te cante. Total, la gente que se muere por el Alud en salta, es un detalle.
Ahora, el 11 de marzo, espero que hagas los cortes de ruta pertinentes festejando el año, para poder seguir cooperando con las catástrofes naturales, como viene pasando en Salta desde hace unos años, por el debilitamiento de la tierra y el desmantelamiento de bosques, como pasó en el 2006.
Dale, total la tierra es tuya, es tu derecho sembrar y nadie puede reternerte ante ello, ¿no?. Después hacemos una cruzada solidaria, porque los Argentinos ante todo somos solidarios, y les mandamos colchones a los damnificados, limpiando culpas, claro. PA TÉ TI CO].

jueves, 11 de diciembre de 2008

No Voy a Tentar al Diablo

79 Arengaron conmigo
Tuve a mi madre apostada en mi habitación, desde las 9 de la mañana hasta las 10 de la noche, por favor que alguien se apiade de mí, y me facilite unas pastillitas de cianuro, gracias.

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Me levanto, luego de haber soñado, otra vez, cosas sumamente escandalosas pero que ahora no recuerdo. Mi vieja me dice: ¿querés tostadas?. ¿Guat?, pienso, ésto no puede ser bueno, la vieja me está tratando amablemente, algo hizo.

Le digo, mmmse… y la miro con mucha cara de “o me tele-transporté a la casa de la Familia Ingalls, o a esta mina se le empastó la bugía”. Me dice, bueno, ¿querés que te prepare café con leche?. ¿Lo guat?, ya a esta altura, mis ojitos giraban como si fueran dos rombos. Le digo, mmmse, se. Me dice, bueno. Se va.

Mmm, pienso, esto no me huele nada bien, esta vieja arpía, se hace la buena madre, ¿Guatdefakkkkkkkkk?. Y me imagino, mentalmente, que tal vez le dio un ataque Yiya Murano y tiene planeado asesinarme.

Viene, me trae en una bandeja el “desayuno”, le digo, gracias, y me lo devoro como si viniera de una semana de ayuno. Mientras como, sigo elucubrándo teorías por las que mi madre: una señora mayor, hostil, y fundamentalmente, vaga, (a alguien tenía que salir), hubo de cambiar así, de la noche a la mañana.

Voy al living, y me dice, mmmmche: “el televisor está así, trabado”,- Ay, claro cómo puede ser que una persona cambie así como así, chicos, no seamos idealistas la gente no cambia, never ever.-

Prendo la tele, puta madreeeeeee, todos los canales bloqueados, pero todos, ¿me entendés?, pienso, ¿qué onda con sanyo, loco?. Le digo, a ver, así mala onda, y con mi cara de orto por default, confirmo que sí, que los canales desde el 01 hasta el 125 están bloqueados. Puta madreeeeeeee, digo, me dice, "eh, eh, mire que ye ne toque nede eh", le digo, bueno, allllllllgo tocaste, porque no se ve ningún canal. Me dice, ehhhhh, bueno no seeee. Y se va, Se va, ¿me entendés?. Puta Madre, me hago la Mc. Guiver, y nada. Prendo la tele, y nada. Apago la tele y nada, toco todos los botones, y nada. Ma’ Síiiiii, le digo a la tele, matate. Agarro mis petates y me voy al laburo.

Llego al medio día, y Tuc, veo a la vieja sentada como Penélope, hablando con el gato. Ay, por Dios, me dio ternura. Entro y me dice, aca tenés la comida. Y se me pone a charlar, le digo, mmmse gracias, y me rajo a la habitación, me sigue. Nahhhhhhh, grito mucho, me pongo a lot melodramática, y la vieja atrás mío, y atrás de ella venía el gato, si nos hubieran filmado éramos "el trencito de la alegría después de la peste bubónica", claro, pienso, está sola y apresada, es una presa de pollo. Se sienta en el borde de la cama y empieza, takatakatakataka, y no para de hablar. Mátenme ya, pienso. Y le digo que sí, pero no la escucho.
En mi mente suena la canción de los Simpson,
“ mi vieja mula ya no es lo que era, ya no es lo que era, ya no es lo que era” repite.

Esa canción es como mi muletilla mental, cuando quiero deshacerme de personas incurriendo en crímenes, y para evitarlo me auto sereno, cantando lo que sería el equivalente de un villancico para Ned Flanders.


Vuelvo a mi casa, del laburo número 2 y en el taxi me morrrrrrrrfo todo el compact de Cristian Castro, listo dije, ya está, Dios se enojó conmigo por
blasfemar contra mi madre. Llego a mi casa, y están la vieja y el gato en mi cama mirando la tele, ambas hipnotizadas, con Susana Giménez en su último programa.

Digo, oia, que hay reunión de consorcio. Me dice, mssee, y no me da bola. Me ningunea. Le digo, pero estuviste toda la tarde acá, me dice, mmse, no me da bola. Le digo, oime, te estoy hablannnnnnnnnnndo, con muchas “enes”, me mira y me dice, mmmse, mmmmse. Oia, pienso, la vida es un boomerang, todo lo que va viene. Guau, jau dip ai am.

Me canso de verlas como miran la tele, y me voy al living. Se me ocurre, porque soy una persona perseverante, sépanlo, mirar el pituto ese que se pone en la tele. Y claaaaaaaaaaaaro, cómo querés que no se te bloqueen los canales, si tenés desenganchado el cable. Me indigno, a lot. Se lo engancho y me dispongo a erradicarla de mi habitación, is inaaaaaaaaaaaaf, le digo. La vieja irrecatada, me dice, pero oíme, yo acá estoy cómoda. Le digo, se acabó lo que se daba, andáaaaaaaaa que allá tenés arreglado el televisor.

Me dice, ay pero cómo hiciste. Y, conecté el cableeeeeeee, le digo, con muchas “ees”, me mira y me dice, ay, eso lo hacía yo también. Pienso, “oia, de pronto te iluminaste”, pero no le digo nada. Una vez que zafo de un brote Yiya muranezco, no voy a tentar al diablo. Aim tu mach iong tu dai.

lunes, 8 de diciembre de 2008

Marcando Territorio ¿?¿?¿?

52 Arengaron conmigo
O de por qué algunas mujeres, tardamos tanto en salir del baño.
Tengo problemas. Bueno, sé que esto no es una novedad. Pero me refiero a que tengo problemas de los que no me había percatado, hasta ahora. En una conversación, digamos, casual que mantuve con mi Cyber- enemiga, Zombie!, le contaba, cual sesión de terapia, que no puedo ir a baños públicos, -y cuando hablo de baños públicos, no me refiero al baño del micro, o de la estación del tren, no, me refiero a, por ejemplo, el baño del laburo-.
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Es como que mi cabeza esta, inconscientemente, preparada para no provocar necesidades fisiológicas, durante las horas en las que trabajo, o estoy fuera de mi casa. Como buena psicóloga, también, soy una buena paciente. Por lo tanto, socavando en lo más hondo de mi psique, recordé que esto es algo que viene desde mi más tierna infancia. Yo creo que durante todos los años de primaria, debo haber ido al baño del colegio, en total, unas 10 veces.- Sin exagerar. Y esto, a su vez, es responsabilidad pura y exclusiva de mi madre. Porque ella fue quien me metió en la cabeza la ideas de que si me apoyaba en la tabla me iba a contagiar de alguna peste, por lo que ir al baño se convertía, -y se convierte-, en un ritual.
Lo primero que una se presta a hacer es forrar, literalmente, el inodoro con pedacitos de papel higiénico*, para que ninguna parte de la tapa, quede en contacto con las zonas que se apoyan en ella. Es decir, esa sola acción nos consume, aproximadamente, unos 5 minutos.
Luego de concluir con la necesidad fisiológica, uno debe retirar todo el papel con el cual ha forrado, previamente, la tapa inodoral.
Todo el proceso, mas la consecuente lavada de manos, nos insume, mínimo, unos 15 minutos. Bueno, ok, además como somos mujeres, quizás, una se peina, se pinta los labios, charla con alguna compañera que aparece a fumar, o simplemente, aguarda dentro del montículo bañeril, mientras escucha las últimas novedades del telepasillos empresarial.
Es por esto, y por la costumbre de las madres, que otrora nos embarullaban el cerebro con costumbres alarmistas, aunque tal vez, necesarias, que las mujeres tardamos tanto para ir al baño, o mejor dicho, para salir de él.
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Ahora voy a requerir de vuestra interacción, asique por favor, no me dejen hablando sola. Ya bastante loca estoy como para, encima, cargar con estigmas psicóticos.
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A ver las chicas, ¿Uds. Tienen algún otro ritual cuando van al baño?, ¿Se autocensuran cuando estan en baños ajenos?
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A ver, los chicos…. Lo vuestro es bastante mas obvio, y sencillo, pero quien quiera opinar acerca del tema en cuestión, está invitado, ya he leído por otro lado, que muchos de vosotros, meais sentados, y no se hagan los zonzos, porque no es algo como para que digan esto me pasa Sólo a mí... , siéntense, digo, siéntanse libres, y opinen, carajo.
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*Claramente, ahora hay unos cosos tipo dispensers, de donde se pueden sacar cubres tapas de inodoros(?). No es el caso de los lugares horrendos en donde debo trabajar. Y dicho sea de paso, eso tiene que ser un invento femenino. Seguro.
 

Que parezca un accidente son todos putos incluso en blogger pero putos de verdad El gato todopoderoso la vida misma esta llena de herejes