La paja. No, no hablo de la paja cachonda, hablo de la paja fiacosa. Yo soy, en ese sentido, bastante pajera.
Por ejemplo, situación 1: me sirvo un vaso de agua, lo apoyo sobre la mesa, pero siempre, -y esto amigos míos es una regla general de la física cuántica (¿)-, el vaso termina transpirando y me molesta mucho tocar el vaso todo mojado, dajjjj, me da asquete, entonces, ¿qué debería hacer al tiempo que me sirvo el agua?, debería agarrar un trapo o una servilleta, para secar la traspiración, pero como el 98,2 % de las veces me olvido de ese detalle, y sólo lo recuerdo cuando el vaso en cuestión transpira, termino secándolo con el mantel, y ahí es cuando xxxxx me dice, nena nena, no seas villera, agarrá una servilleta. No entiendo por qué le molesta tanto que seque el vaso con el mantel, el mantel cumple la función de evitar que se manche/moje la mesa de madera, so. Termino peleándome con xxxxx porque, claro, todo deriva en que me dice villera, y bla.
Situación 2: vuelvo del trabajo y la verdad que lo menos que quiero es volver a salir, de hecho ya bastante me molesta tener que ir al trabajo, propiamente dicho, pero dado que mi jefe me paga para eso, ok, lo acepto, pero con mucha cara de ¬¬.
Sin embargo, lo que más me enferma de todo esto, es llegar y darme cuenta que no compre algo que es de suma urgencia, para cocinar por ejemplo, porque entonces tengo que cambiar de planes. Igual, gracias a Maikol, xxxx se ocupa de los mandados y yo, pajerizada y todo, muchas veces, -sobre todo cuando no estamos acompañados con la visita omnipresente de mi madre-, termino cocinando.
Situación 3: Siempre que voy a un lugar desconocido voy en taxi, y -PARA EVITARME CAMINAR CUADRAS Y CUADRAS, PORQUE TIENDO A PERDEME FÁCIL-, le pregunto al tachero si sabe bien dónde queda, por ejemplo, el otro día fui a un hospital, entonces le digo al tipo, sabes cuál es la entrada principal, sisisisisi me dice, ok. Cuando llegamos POR SUPUESTO, me deja del otro lado, a 5500 kilometros, y yo puteando porque oíme, si me tomo un taxi es porque no quiero caminar, malditos, no quiero. En ese momento la bronca es mi motor, porque la paja es demasiado grande, pero la bronca de saber que el tipo me dejo donde se le canto el culo, es mayor, y me impulsa, mientras puteo, a llegar al destino.
Igual a veces creo que exagero, que la paja es una constante en mi vida, y me hago la activa, pero la verdad la verdad, es que no tengo cargos de conciencia por eso, ni siquiera cuando veo que prendo la llave de luz de la pared que tengo a medio metro, con la aguja de tejer para no levantarme.
