Me mandan a hacer un curso, otro perverso día de capacitación . Voy al curso pensando en todas las veces que quise ir a un curso para no estar en la oficina, y me pongo levemente contenta. De todos modos me molesta tener que viajar tanto. El curso queda el doble de lejos de lo que queda la oficina, la alegría nunca es completa, ¡fuck!.Entro al aula. Una veintena de ojos se posan sobre mí por llegar tarde. Pido perdón. ¿Qué me miran con esa cara de vinagre?, ¡manga de resentidos!. La mina de Capacitación y Desarrollo, se llama Ema. Empieza a decir boludeces acerca de los pro-y-los-contra, del sistema venidero. Yo la miro con cara de 'que interesante' y activo el no-te-escucho ‘mode’. La mina hace chistes. Nadie se ríe. Todos estamos esperando que la muy imbécil termine con el cuentito-introducción de mierda y empiece a tirar data acerca del sistema en cuestión. Dice varias veces ‘Una-maravisha’. Pienso en Juana Molina y sus personajes, me río internamente. Escucho nuevamente, ‘una maravisha’. Pienso, ‘que curso de mierda, por Favor’.El pibe de al lado me da charla de no se qué carajos, me pongo en automático y le digo a todo que sí. -Oíme, flaco, son las 9 y 15, no me jodas!, pienso-.La mina, en lugar de agarrar el marcador, intenta escribir el pizarrón con una lapicera. Todos ríen, yo pienso, ‘¡qué pelotuda!. Por Dios, ¿Vos nos vas a capacitar?’. Callo. Aunque muero de ganas de mandarlos a todos al carajo y salir corriendo a romperle la cara al mono al que se le ocurrió que está enferma puede estar capacitando gente. Entonces: reprimo.Vuelvo a escuchar. Nuevamente están todos riéndo. Seguro que la inútil ahora quiso borrar con el Liquid Paper. Estúpida. Miro el reloj, quedan 7 horas y media, de (des)-capacitación, pero tranquila, me digo. ‘Pensá que es un día menos en el antro-infecto ese en dónde estás derrochando tu juventud’, ’Pensá que mañana cuando vuelvas a la cucha esa, vas a pedir por favor, que te capacite el mamarracho mal vestido que tenés enfrente’. Ok. Es lo mismo. De cualquiera de las dos maneras, sigo sin disfrutar de mis años mozos. ¡Hijos de puta, roba vidas!.
¡Devuélvanme mi vida, malditos chupa sangres!.El pibe de al lado sigue con su perorata, me cuenta qué, ‘desde que no se puede fumar en el edificio, fuma mucho menos’. Y a mi que me importa, flaco, calláte. ¡Son las 10 y seguís parloteándome, me quiero ir!. Pienso en mi gato y cómo debe estar despatarrándose en MI cama, -a veces la odio a la muy descarada-. ¡maldito Bicho!. Me quiero Irrrrrrrrrrrrrrrrr!!!. Esta vez lo dije en voz alta, el pibe me estaba hablando de algo, que realmente no escuché, y lo corté salvajemente con mi manifiesto. Me mira. Me dice, ‘sí, yo también’. Santo remedio. No me habla más. Ahora se fue a buscar otra víctima.
Ema está escribiendo bla, bla, bla, mientras dice, bla, bla, bla, No escucho. No escucho. No escucho.Por fin! Cortamos para almorzar. Salgo corriendo. En el bar me pongo a escribir esto.
Una maravisha.
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