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viernes, 24 de julio de 2009

La paja en el ojo ajeno

50 Arengaron conmigo

La paja. No, no hablo de la paja cachonda, hablo de la paja fiacosa. Yo soy, en ese sentido, bastante pajera.

Por ejemplo, situación 1: me sirvo un vaso de agua, lo apoyo sobre la mesa, pero siempre, -y esto amigos míos es una regla general de la física cuántica (¿)-, el vaso termina transpirando y me molesta mucho tocar el vaso todo mojado, dajjjj, me da asquete, entonces, ¿qué debería hacer al tiempo que me sirvo el agua?, debería agarrar un trapo o una servilleta, para secar la traspiración, pero como el 98,2 % de las veces me olvido de ese detalle, y sólo lo recuerdo cuando el vaso en cuestión transpira, termino secándolo con el mantel, y ahí es cuando xxxxx me dice, nena nena, no seas villera, agarrá una servilleta. No entiendo por qué le molesta tanto que seque el vaso con el mantel, el mantel cumple la función de evitar que se manche/moje la mesa de madera, so. Termino peleándome con xxxxx porque, claro, todo deriva en que me dice villera, y bla.

Situación 2: vuelvo del trabajo y la verdad que lo menos que quiero es volver a salir, de hecho ya bastante me molesta tener que ir al trabajo, propiamente dicho, pero dado que mi jefe me paga para eso, ok, lo acepto, pero con mucha cara de ¬¬.

Sin embargo, lo que más me enferma de todo esto, es llegar y darme cuenta que no compre algo que es de suma urgencia, para cocinar por ejemplo, porque entonces tengo que cambiar de planes. Igual, gracias a Maikol, xxxx se ocupa de los mandados y yo, pajerizada y todo, muchas veces, -sobre todo cuando no estamos acompañados con la visita omnipresente de mi madre-, termino cocinando.

Situación 3: Siempre que voy a un lugar desconocido voy en taxi, y -PARA EVITARME CAMINAR CUADRAS Y CUADRAS, PORQUE TIENDO A PERDEME FÁCIL-, le pregunto al tachero si sabe bien dónde queda, por ejemplo, el otro día fui a un hospital, entonces le digo al tipo, sabes cuál es la entrada principal, sisisisisi me dice, ok. Cuando llegamos POR SUPUESTO, me deja del otro lado, a 5500 kilometros, y yo puteando porque oíme, si me tomo un taxi es porque no quiero caminar, malditos, no quiero. En ese momento la bronca es mi motor, porque la paja es demasiado grande, pero la bronca de saber que el tipo me dejo donde se le canto el culo, es mayor, y me impulsa, mientras puteo, a llegar al destino.

Igual a veces creo que exagero, que la paja es una constante en mi vida, y me hago la activa, pero la verdad la verdad, es que no tengo cargos de conciencia por eso, ni siquiera cuando veo que prendo la llave de luz de la pared que tengo a medio metro, con la aguja de tejer para no levantarme.




La vida misma!






Gracias a mi nuevo amigo, Hugo que me ayudo con la ventanita de los comments. :D

sábado, 4 de julio de 2009

No puede ser mi madre.

34 Arengaron conmigo

Me limo las uñas. Me pongo a mirar la tele, así de reojo, como no queriendo ver, pero miro. Me cebo y me limo las uñas. Me acuerdo que tengo que llamar a la contadora para que me tenga listos los recibos de sueldo. Odio a la contadora. La llamo así, muy falsa, la saludo. Hola Ana, ¿cómo estás?, Bien.- me dice, así medio mala onda. Le digo, viste que hace 10 días, - y marco y subrayo bien, con ímpetu lo de 10 días-, te mandé un mail con las novedades de Junio, no?
Re forra, me contesta, mmse… pero a mí no me mandaron nada. Nada ¿qué? pelotuda, pienso.

Sí Ana, te mande un mail y después hablamos por teléfono, necesito los recibos para el lunes. Me dice, msseeee pero vengan a buscarlos bien tarde porque yo no estoy en el estudio. Me dice, tipo 9 y media. Le digo, pero oíme, te mande el mail hace 10 días, hija de puta, como mierda te tengo que avisar que la gente cobra a fin de mes.
Cómo carezco de personalidad, no le digo todo eso, pero lo pienso a lot. Con mi mejor voz de orto, le digo, no puede ser antes, seguro que XXXXX (mi jefe) a esa hora no está. Me dice, mmmmseee, pero no. Así muy torerita. Le digo bueno. Me dice, llamame en una hora porque ahora entro al acto del colegio de XXXXXXXXXXX, no escucho, porque no me importa. OK, ok, le digo.
Corto. Me limé tanto hablando con esta pelotuda que casi no tengo uñas. Hija de puta. Pienso, la puteo mucho. Al pedo. Al rato, llamo por teléfono a Joselo, le digo, che la forra de Ana quiere que vayas a buscar los recibos a las 9 y media. Me dice, ehhhhhhhh pero que papuda (Joselo Dixit), y lo repite, un par de veces, a las que yo respondo, si, si, si, si.

Corto con Joselo. Me dispongo a almorzar. Puta madre, no hay un carajo para comer, me enferma. Me enferma que mi vieja se haga la que no se da cuenta que tiene que cocinar, por derecho. Es su derecho cocinar. Le digo, eh, así torerita, qué hay para comer, eh?.
Me mira, me dice, ¿qué?, así con cara de asco. Le digo fuerte, porque por ahí se quedó sorda y no me enteré. Que ¿Qué hay para comer?, mala onda mal. Me dice, mmmnose, mmmmnada, así. Me torea. La toreo. Nos tereamos. Me dice, bueno querida, podes cocinar vos alguna vez, eh. Por esta cuestión, otra vez la gata se está comiendo la bolsa del supermercado. Ya le tire 4 veces con la misma revista, que por supuesto vuelve a mí gracias a mi poder de abducción. [Luego de un largo período de rehabilitación, mi gato sigue exactamente igual de drogadicto. Su debilidad por el polietileno sigue intacta]. Bueno voy a cocinar sino la que va a terminar devorando las bolsas de disco voy a ser yo. En eso mi madre vuelve haciéndose la madre hacendosa y sacrificada, mentirosa!. ¬¬

Le digo, dale cocina que estoy trabajando. Me hago la trabajadora, hago toda una performance de lo que es trabajar duro. De pronto me siento una trabajadora minera. La vieja me mira. No se conmueve at all. Vieja insensible, pienso. Le digo, bueno cocina o voy a morir de inanición. Se caga de risa, vieja contestataria, pienso. No te me rías en la cara, carajo. Me dice, quedate traquila que podes morir antes de paludismo. Y se ríe. Dios, esta vieja no puede ser mi madre. Por favor, quiero ser adoptada. Pienso, que siempre quise ser adoptada, y descubrir, ponele, que tengo una familia re linda que me re ama, que es millonaria, además, y que me está esperando. Pero no. Puta madre.

Al final me ofusco mal y me voy a bañar, cuando salgo la vieja está cocinando arroz. Vamos carajo!. Me dice, ah, ¿terminaste?. No, le digo, soy un holograma de mi misma. Me mira con cara de orto, y me dice: entonces no comes arroz. Pienso, me cagó.


Pol el amol de maikol!!!!!!!!

domingo, 21 de junio de 2009

¿El sabor del encuentro?

39 Arengaron conmigo

El otro día con una amiga hablábamos de las relaciones amorosas. Su pregunta tenía más que ver con el cómo encontrar a alguien, que con el cómo mantener una relación.

Está claro que en épocas como éstas, con la banalidad que padecemos en todos los aspectos de la vida, es natural que la soledad sea más común que las parejas felices. Es decir, uno siempre idealiza aquello que no tiene; pero muchas veces, por quedarse en la mera idealización se choca contra una pared de realidad cuando en lugar de una cosa, se encuentra con otra.
Lo natural, y siendo tantos los solitarios que vagan por doquier, sería que encontrarse sea tan simple como destapar una cerveza, pero no. La realidad nos muestra como ciegos que avanzan sin saber bien por qué, ni por dónde.

Le decía a mi amiga, que para encontrar primero hay que saber qué es lo que uno busca. Es decir, muchos, por el simple hecho de hacer de cuenta que están menos solos, se entregan a relaciones intensas, pero fugaces y lo peor, es que saben que esas relaciones tienen poca vida.

Tal vez por el mismo hecho de que una relación más duradera o que empieza sin fecha de vencimiento, requiere de mayor compromiso y, sobretodo, de mayor riesgo.

El trabajo de conocer mínimamente al otro, algo que quizás vemos como innecesario, es fundamental. Lo que uno pierde de vista, es que la única forma de conocerse a sí mismo en una relación, es dándose ese tiempo que, por lo general, nos restamos.

Es decir, una persona que nunca tuvo una relación de pareja, difícilmente sepa cómo es en una relación de pareja. Por lo tanto, cuando llega el momento de buscar alguien que lo complemente, por decirlo de alguna manera, no sabe bien qué busca.

Es por eso que es tan complicado saber qué es lo que uno necesita, y es por no saberlo que yerra en la búsqueda.

Entonces, lo primero sería conocer que es lo que a uno le falta para enfocarse en esa dirección. Y lo segundo es saber que no en cualquier lado puede encontrar eso que busca.

Mi amiga me decía que ella ‘lo da todo’, es decir, ella se entrega hasta ‘vaciarse’. Es en ese punto, en que simplemente ‘da’, que queda en una posición pasiva ante el otro, y es bueno saber que el Deseo, se alimenta del Deseo activo. Uno desea el Deseo del Otro. Y el Deseo del Otro, suele coincidir, con uno mismo. EL Otro, nos desea, entonces lo deseamos. Por lo tanto, una persona que no pide, puede confundirse con una persona que no desea, o sea que no necesita de otro.

Mi amiga aducía que el miedo al rechazo es lo que provoca su no pedido. Pero si no pedimos, ¿cómo pretendemos que el otro sepa qué es lo que necesitamos?. Todo esto es parte del conocerse. La entrega absoluta suele ser menos arriesgada, y más simple, que el hecho de salir a buscar lo que uno quiere, porque muchas veces, ni uno sabe qué es eso. Además, si las cosas no salen como deseamos, es más fácil escudarse en el ‘yo le dí todo’, y caer en la victimización, que tener que hacerse cargo de las cosas que salieron mal, planteárselas y modificarlas.

Entonces, yo me pregunto, con esto de la soledad, el no encuentro, y el miedo al rechazo, ¿uno siempre busca en el lugar en dónde hay?. Porque muchas veces, pareciera que uno insiste en lugares conocidos, en donde sabe que no encuentra nada. ¿por qué tenemos esa tendencia, caprichosa, a volver al lugar en donde terminamos perdiendo?

Una vez me dijeron, ‘tu soledad aparece dónde sentís, que aquellos que deberían darte, aparecen’. Es decir, donde esos que me rechazan y me niegan aparecen, aparece mi sentimiento de soledad. Es lógico, si lo pienso, es totalmente lógico. Porque es el rechazo de esos lo que hace que me enfrente con propia mi soledad. Es una soledad adquirida, digamos.

Lo interesante, sería saber por qué uno se hace a sí mismo este tipo de trampas. Por qué si ,al fin y al cabo, termina llorando, lamentándose por lo que no fue, y jurándose que nunca más le va a volver a pasar, vuelve a hacer todo de la misma manera. Si uno no cambia el foco, si no aprende a conocerse, a darse tiempo para conocer al otro, quien quiera que sea ese otro, si no aprende a pedir, -y para eso necesariamente, tiene que aprender qué quiere-, nunca va a salir de ese círculo vicioso y solitario, del ‘yo le di todo’, ‘ya no hay hombres’, -o mujeres-, ‘le tengo miedo al rechazo’, ‘no quiero comprometerme’. Etc. Etc. Etc.

¿Qué hacen ustedes para encontrar lo que buscan? ¿Saben qué buscan? ¿Buscan en el lugar indicado, o golpean la puerta que ya se les cerró 1000 veces?.

Interesante, ¿no?.


Pd: Feliz Aniversario.

 

Que parezca un accidente son todos putos incluso en blogger pero putos de verdad El gato todopoderoso la vida misma esta llena de herejes