Me limo las uñas. Me pongo a mirar la tele, así de reojo, como no queriendo ver, pero miro. Me cebo y me limo las uñas a lot. Me acuerdo que tengo que llamar a la contadora para que me tenga listos los recibos de sueldo. Odio a la contadora. La llamo así, muy falsa, la saludo. Hola Ana, ¿cómo estás?, Bien.- me dice, así medio mala onda. Le digo, viste que hace 10 días, - y marco y subrayo bien, con ímpetu lo de 10 días-, te mandé un mail con las novedades de noviembre, no?
Re forra, me contesta, mmse… pero a mi no me madaron nada. Nada ¿qué? pelotuda, pienso. Sí Ana, te mande un mail y después hablamos por teléfono, necesito los recibos para hoy. Me dice, msseeee pero vengan a buscarlos bien tarde porque yo no estoy en el estudio. Me dice, tipo 9 y media. Le digo, pero oíme, te mande el mail hace 10 días, hija de puta, como mierda te tengo que avisar que la gente cobra a fin de mes, cornuda del orto.
Cómo carezco de personalidad, no le digo todo eso, pero lo pienso a lot. Con mi mejor voz de orto por Default, le digo, no puede ser antes, seguro que XXXXX (mi jefe), a esa hora no está. Me dice, mmmmseee, pero no. Así muy torerita. Le digo bueno. Me dice, llamame en una hora porque ahora entro al acto del colegio de XXXXXXXXXXX, no escucho, porque no me importa. OK, ok, le digo.
Corto. Me limé tanto hablando con esta pelotuda que casi no tengo uñas. Hija de puta. Pienso, la puteo mucho. Al pedo. Al rato, llamo por teléfono a mi compañero, a quien vamos a llamar, Joselo, para no dar a conocer su identidat.
Le digo, che la forra de Ana quiere que vayas a buscar los recibos a las 9 y media. Me dice, ehhhhhhhh pero que papuda (Joselo Dixit), y lo repite, un par de veces, a las que yo respondo, si, si, si, si. Joselo es un Cordobés promedio, Hincha de Belgrano, mejor dicho, insoportable hincha de Belgrano. Pero buena onda, nos reimos, y somos básicamente, igual de soretes para tratar a la gente, por lo tanto, estamos en sintonía,- además me trae Crocantes*,- sí, soy un asco.
Corto con Joselo. Me dispongo a ir a almorzar. Puta madre, no hay un carajo para comer, me enferma. Me enferma que mi vieja, estando acá se haga la que no se da cuenta que tiene que cocinar, por derecho. Es su derecho cocinar. Le digo, eh, así torerita, qué hay para comer, eh?.
Me mira, me dice, ¿qué?, así con cara de asco. Le digo fuerte, porque por ahí se quedó sorda y no me enteré. Que ¿Qué hay para comer?, mala onda alot. Me dice, mmmnose, mmmmnada, así. Me torea. La toreo. Nos tereamos. Me dice, bueno querida, podes cocinar vos alguna vez eh. Le digo, pero estoy trabajando, siempre. Me hago la pobrecita, la hard worker, hago toda una performance de lo que es trabajar en dos lugares. La vieja me mira. No se conmueve at all. Vieja insensible, pienso. Le digo, bueno cocina o voy a morir de inanición. Se caga de risa, vieja contestataria, pienso. No te me rías en la cara, carajo. Me dice, quedate traquila, que podes morir antes de paludismo. Y se ríe. Dios, pienso, esta vieja no puede ser mi madre. Por favor, quiero ser adoptada. Pienso, que siempre quise ser adoptada, y descubrir, ponele, que tengo una familia re linda que me re ama, que es millonaria, además, y que me está esperando. Pero no. Puta madre.
Al final me ofusco mal, y salgo así muy loquita, muy enajenada. Me voy. Me voy a averiguar por alguna promo para viajar a Brasil. Necesito vacaciones ya. ¿Me escuchaste?, ya. Hago dos cuadras y me arrepiento. Me falta determinación, me digo, sí. Vuelvo a mi casa, pero en el camino compro milanesas de soja. Mi vida se reduce a milanesas de soja con ensalada de lechuga. Me autocompadezco. Entro a mi casa. La vieja está cocinando arroz. Vamos carajo!. Me dice, ah, volviste. No, le digo, soy un holograma de mi misma. Me mira con cara de orto, y me dice: entonces no comes arroz. Pienso, me cagó. A lot.
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.Pasen por éste blog que es una genialidad, por favor!!!
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*Crocantes: son bombones de dulce de leche bañados en chocolate con cereales arriba. me babeo de solo pensarlo, perdón.