Ema entra al aula riéndose. ¿De qué te reís?. Ahora ella llegó tarde. Tomá. Por Dios, la gente es estúpida, hasta hace un segundo estaban todos gritando, ¿y de pronto?... Esto es cualquiera, pienso, de pronto cae ‘la ley’ y se quedan todos calladitos. Ay, claro, llega la enferma que escribe el pizarrón con lapicera, y todos se quedan calladitos, ¿no?, ¡cagones!, ¡Manga de Caretas!, les grito mentalmente.
Me senté al lado de una mina que debe tener, ¿qué 130 años?, y sí, probablemente. Pero es una anciana re-cool. Saca el teléfono celular, dice: ‘Hola, si sí, vos ponélo todo, todo, todo, -repite mucho ‘Todo’ cómo para que no le queden dudas-, yo me quedo un rato mas, sí, sí, no te preocupes’ Corta sin despedirse. Se ve que la señal de mierda no funciona.
Bla, bla, bla, Ema habla demasiado. Ahora reparte unas hojas con no sé qué mierda, y hace la típica pregunta ¿Alguien leyó lo de ayer?. Callate pelotuda, no estamos en 2do., grado, pienso. Pero como siempre hay algún chupa medias, una mina levanta la mano. Le-van-ta la Ma-no, -así separado en sí-la-bas-. ¡Estúpida bajá la mano que no preguntaron si vino la mas tonta del curso, tarada!.
A la vieja le suena el teléfono, otra vez. Señora, ¿por qué no se va a hablar afuera?, pienso. [Lattely pienso demasiado, pienso otra vez qué pienso. Me cuelgo con Juana Molina, y la psicóloga que decía: Decimos. ¿Qué decimos?].
“si sí sí, se cortó, pero ahora no puedo hablar’, dice la vieja y corta. Bien señora, se dio cuenta que está en un curso, y no en una cancha.
Me acuerdo cuando en el colegio, pelotudamente, nos decían, ‘esto no es una cancha’. Qué idiotas por Dios, cómo si una cancha fuera el único lugar para hacer bardo. Bad example, pienso.
Ema sigue, bla, bla, bla, y anota, bla, bla, bla.
‘Está vez te cagué’, pienso. Puedo abstraerme al carajo, porque trajé el MP4 y grabo todo, -al pedo porque ni loca lo escucho-, pero lo grabo. Seguro termino preguntándole a alguien, ¿Entonces para qué era el nuevo sistema?.
Bla.bla Ema sigue y decido, después de una hora y media, poner el No.Te.Escucho mode. Pruébenlo que Funciona. Y se me ocurre la genialidad más genial de todas. MP4+Embole+Programa.ya.emitido = No.te.escucho . Mode With.Ambiental-Miusic.
Y así fue que estuve escuchando una y otra vez a carla Bruni. Mientras hacía la imitación de alguien que ‘está prestando atención’.
En el escritorio hay una notebook. ‘Ojalá que haya internet’, pienso. Sí, hay internet. Ahora sí, me hago la hard-working, y me meto en el msn. No, no da, pienso. Sí, que no, má’sí. Mns Bloqueado. Buhhhh!
Al rato veo que la mina borra todo del pizarrón. Y los enfermos se acomodan, agarran las camperas. Buenísimo. Break para almorzar. Punto para mí.
Vamos a la sala, porque hoy sí, hoy los canutos se acordaron de que los empleados-alumnos tenemos que comer, así que nos dieron un refrigerio de mierda pero nos dieron un refrigerio, estas ratas que nunca dan nada. Yo estoy sufriendo la metamorfosis de esta actriz, que era flaca, pero después se puso gorda, ¿cómo se llama?. Bueno no me acuerdo, pero estoy sufriendo una metamorfosis ho-rri-ble, al estilo Kafka. Tengo las manos hinchadas como si fueran las manos de Perón, -me imagino que si tuviera las manos de otro serían manos famosas, mínimo-. Entonces decido no comer. Digo, no. No como nada, pienso. Llego a la sala de mierda, y estaban los del curso-discapacitación, y se sienta a la mesa, el chabón de ayer. ‘No flaco, andáte, no somos amigos’. Parece no interpretar mis pensamientos non-dichos, y se sienta igual. Uh. Otra vez. Empieza con la perorata, pero como ve que yo soy mas onda, ‘este curso es una porquería’, cambia el discurso ‘cuánto vamos a aprender’, por el ‘discurso quejoso’. ‘A vos te parece con este frío, hacernos venir’. Bla. Bla. Bla. Ahá, Ahá, Ahá, respondo. Yo que había decidido no comer, la puta madre. Pero se me terminó la batería del MP4 Fuck. Así que prefiero comer, antes que hacerle de Psicóloga a este flaco. Ok, pienso, como igual, ya fue. [Igual inflada o no inflada, soy una diva, sabélo]. Entonces, uso la excusa perfecta: ‘Ah, me dio hambre voy a buscar el refrigerio’, le digo. Rajo para la otra punta. Me elijo el sandwichito de mierda, y me siento alevosamente en otra mesa. El pibe me mira y me sonríe. Oíme flaco,no somos amigos, asique guardate la mirada inquisidora para otra. La hora de break se pasa rapidísimo, pero Ema nos dice que ‘hoy nos vamos antes a casa’. Tomá, te gané.
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