Salgo de mi casa, dispuesta a todo. La orden que me llegó de arriba fue, ir a una sucursal de XXXX y ponerle los puntos sobre las “ies” a cierta gentuza. Ok.
Llego a las 10:20. Solo tres de los cinco empleados que tenían que estar esperándome, llegaron a horario. Entro con mi mejor cara de orto, es sabido que cuando me citan temprano en un lugar, me pone muy de mal humor que los demás lleguen cuando se les canta el orrrrto. Saludo, muy torerita, y pregunto a los que estaban, que pasó con los otros. XXXXXXXX está viniendo, me dice una. Mseee, le digo, muy mala onda. Y ¿XXXXXXXX?, fue a ver a un abogado, ¿lo guat?. Sí, me dice, muy en plan de montonera, se fue a ver al abogado.
Ah, pienso, quieren guerra, van a tener guerra. Acá se armó la gorrrrda. Ok, le digo. Saco la noutbuk, y me hago la interesante, me miran con sorna y pienso, pendejos de mierda cómo los voy a hacer cagar, puta madreeeeeeeeeeeee.
Llega uno pero todavía falta que llegue RRRRRR. Me paro, y voy al mostrador a buscar una lapicera, en eso entra RRRRRR, le digo, ah, vos llegá cuando quieras eh, no te hagas problema, a los gritos. Me dice, mmmmsa, no es tan tarde, le digo, sí, es muy tarde. Me ningunea. Me auto-contengo para no mandarla de nuevo al útero materno de una patada en los dientes. Me siento, y me da la sensación de que estoy negociando con los cabecillas de una alzada digna de los cara-pintadas. Ok, me digo, tomo coraje, y empiezo a bajar línea a mansalva. La torerita, llamémosla A, se pone en plan “no te respetamos y nos unimos solo para ningunearte en tu propia cara”. Ok, pienso. ¿Asique son piolas, vamos a ver quién es más pillo?. Salta la amiga de torerita A, llamémosla Be, y dice, “mmsi porque vos quiéeeeeeeeeeeeeeen sos para vener a darme órdenes, a mí ni, HHHHHH (el dueño), ni Jxxxxxxxxx, me vienen a dar órdenes, vo´quién seeeeeeeeeee´”. Ay, por el amor de Lucho quién pudiera ser mosquito para transmitirle el paludismo a esta enferma mental, pienso. Le digo, mirá, acá mando yo, y al que no le gusta ahí tiene la puerta. Se ríen todos de mis palabras, en mi propia caraaaaaaaaaaaa.
Así, pasa aproximadamente una hora de bajada de línea a lo pavote, palo va, palo viene, hasta que la energúmena Be, llega al sumum de la grochéz personificada en un ser humano*.
Se para, y coloca una mano en su cintura, mientras arenga el brazo muy onda, “fierita”, y me empieza a decir mucho, “perque vo´, perque vo´”, pienso, chau esta piba se brotó mal. Y digo, oia, ¿ésta es la marmota mal medicada, que hace unos 15 días llamó para decir que no iba a trabajar porque el novio, -lean atentamente-, porque el novio se ROMPIÓ 3 botellas de cerveza en la cabeza?. Claaaaaaaro, pienso, ahora lo entiendo pobre pibe, vivir con esta enferma mental devenida en larva de mostrador. Qué queres, lo mínimo que puede hacer el novio, es auto infligirse un castigo por pelotudo. Mientras la Raulito se para, y hace toda esa performance deplorable, acerca de lo que no hay que hacer para, al menos, aparentar ser una “persona”, los 4 compañeros restantes, se quedan boquiabiertos. Epa, dije, que onda, derrapó la Raulito y los otros se abren. Qué garcas, pensé, pobre Raulito. Oia, Raulito, te dejaron sola.
Cuando termina con toda esa pantomima infame digna de un orangután con problemas de aprendizaje, se sienta. Le digo, oíme nena, acá mando yo, y si no mando yo, manda DDFRGG, que va a ser el encargado, si tenés algún problema, mandame la renuncia.
Y ahí me tira, “es que ve´ no te cruzeste nunca con una loca mes loqueta que ve´” , me río, me río como una hiena desaforada, mucho: jajajajajajajajaj. Le digo, sí, porque soy psicóloga, pero los loquitos, al loquero, asique cuidate, porque para ser psicóloga, hay que tener un diploma y antecedentes criminales.
Me miran, se miran entre ellos, los miro. Les digo, ¿alguien más quiere hacer catarsis?, me dicen, no, así muy con cara de escrim, vigila quien llama. Les digo, bueno, a partir de ahora, las cosas son así. Y les meto un discurso de 2 hs. Ininterrumpidas de lecciones de vida, morales, de reglas de convivencia, y un mini-curso de cómo lidiar con una compañerita psicótica.
Los tengo a todos perplejos, me miran y no dicen nada. Que poder de convicción, pienso. Me zarpo con el temita del compañerismo, y ya estoy muy “amigos son los amigos”, no da, pienso. Mi vida corre peligro, la loquita bipolar en cualquier momento se levanta y me empala con una hilera de cucuruchos. Me callo, e indago acerca de cómo les quedó el ojo con terrible bajada de línea. Le pregunto a uno, y nada, le pregunto a otro, nada, le pregunto a otra, nada, le pregunto a la Raulito y me dice, “nada, ye ne perdeno a nedie”. Les juro que en ese instante, creí fervientemente, que habíame vuelto loca. Tuve una visión. Me ví a mí misma levitar por sobre el mostrador, agarrar las cucharas con las que sirven el helado y arrancarle, en prolijas bochas, el cerebro para ponerle en su lugar algo más productivo, como por ejemplo, la máquina oxidada de un reloj Cucú. Pero me contuve, juro que me contuve.
Oíme, enferma, vos te pensas que yo hablo al peeeeedooooooo, le digo, -bueno lo de enferma no lo dije, pero lo pensé-. Hace dos horas y media que estamos hablando de lo mismo, querida. ¿Cuál es tu intención, quedar cuadripléjica?. En eso, salta un compañero, y la defenestra, mi regocijo fue tan pero tan grande, que no entraba en mi propio cuerpo para reflejarlo. Le digo, bien metepúa, ves Be, te das cuenta que tenes un carácter de mierrrrrrrrrrrda, y que eso no tiene que ver con los otros. Se calla. Los demás no hablan, ha caído el líder. Hitler, y la caída. Los otros tratan de escapar, como rata por tirante. Malditos infelices.
Pienso mucho en qué original sería salir en el diario, por matar a 5 pelotudos en una heladería, quedaría como una leyenda urbana for ever. Pero desisto, porque imagino que después, el dueño se va a llenar de guita, haciendo visitas guiadas por el lugar de los hechos. No da, me digo, no da pasar el resto de tu vida en prisión por una manga de subversivos que se amotinan sin trinchera. En eso me acuerdo del dicho, “divide y reinarás”, asique me siento muy tranquila y les tiro una bomba, mientras mentalmente me imagino comiendo pochoclos, y espero para ver como se arrancan los ojos entre ellos. Dicho y hecho. De pronto el Bunker de los cara-pintadas, paso a convertirse en el escenario de Kill Bill. Qué grossa soy, pienso.
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*Es obvio que la Raulito, no es una persona, ni siquiera llega a ser un destello del primer homoerectus.
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Update de ultimo momento: Si el viento sur (?), la presión atmosférica, y el Correo Argentino nos acompañan, el día de hoy se le adelanta Papá Noel a La Rauli, y se despacha con un Despido con Causa, con bombos y platillos.
Asique señores, tengame miedo, porque soy justiciera, pero boluda, no. Muejejeje.
He dicho.-