Fuck. Una vez que consigo pararme, me dirijo a mi escritorio. Nota del gerente: “Estamos en la sala de reuniones”, dice. Pero ¡la puta!, y a mí qué me importa. ¿Me necesitás para algo?, ¿Por qué no me decís para qué?.
Voy. Dice, acá llegó la Licenciada. Se ríe. Me dice, sentate, sentate que estábamos hablando de bla bla bla. Me siento. Y Siguen, él y los, otros bla bla bla. Y yo mientras pienso: Beneficios para empleados. Tengo que pensar beneficios para empleados. Ok. Le digo, algo que los empleados están necesitando es incorporar actividades de relax, ponele, clases de yoga durante la jornada laboral. En Buenos Aires tienen ese beneficio. Me miran y se ríen. ¿De qué te reís boludo?, no te rías. Pero en serio, ¿de que se ríen?. Bla, bla, bla. No.te.escucho.Mode. Vuelvo a mi oficina. Miro los mails. ¿cómo puede ser que manden mails en cadena? Por Dios. Nadie los lee, ¿no se dan cuenta?.
Pienso en Florencia de la V. que se casa en noviembre. Fuck. ¿Y yo?.
Me llama la mina de la entrevista. Me dice, andá a hacer el psicotécnico el sábado, si está todo bien, empezás en Julio. Joya, le digo. Ok. Vuelvo a pensar en Flor de la V. anoche dijo que lee Kabbalah. Pienso en cambiarme de religión, y después digo, no, no me cambio nada. Cierto que soy atéa, god dammit.
Me miro la rodilla, me hice bosta. Camino medio chueca, todo por mirarme el zapato de mierda.
Anyway, salgo a almorzar. Nunca salgo a almorzar porque no soporto el amontonamiento de gente. Toda junta y apretada. Me enferma. Pero salgo, no se puede ser tan antisocial. Voy al bar de la vuelta. No fui nunca. Entro y parece el comedor del trabajo. Están todos comiendo ahí, nunca más. Debut y despedida.
Me siento en una mesa, sola por default, -sí, sí, re antipática-. Pido una milanesa, al horno, re-tristes las milanesas al horno, pero hace tanto que las como así que me parecería rarísimo comer una milanesa frita. Espero mientras empiezo a observar mi entorno. Son todos los de la empresa, pienso. Nunca salir para descansar de ésta gente at all.
Vuelvo a la oficina y viene Marquese, me quiere sacar data de la reunión. Ja. capaz te digo algo, pienso. Me dice, pero qué pasó, vas a viajar a Buenos Aires, Don’t even think that, le digo.
Noooo no pasa nada boluda. Vos quedate piola, está todo bien. Marquese me dice, che viste que están queriendo cambiar la política de beneficios, Yes, I know! . Les suena el teléfono y se va. Me doy cuenta que siempre me dejan hablando sola.









