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miércoles, 4 de febrero de 2009

Qué sola estoy

54 Arengaron conmigo
Me odian, veo veneno en sus ojos. Sé que están deseando que me atragante con un canapé en mal estado. Lo sé, lo sé. Pero no. No les voy a dar el gusto. Esta capacitación va a ser mejor que la anterior, pienso. Ay, ay, ¿a quién engaño?, esta manga de subversivos enajenados, están sentados acá porque no les queda otra. Soy un fracaso como capacitadora de Recursos Humanos; una vergüenza para la comunidad Psi. Buahhhhhhhh, lloro.
Tengo las piernas congeladas, como esas patitas de pollo pre-fritas que venden en los supermercados. [y ahora tengo una imagen de mí misma con patas de pollo]. Pero el congelamiento bajo el efecto de un aire acondicionado, es placetero, no jodamos. [Sobre todo si hacen 40° y hay 150% de humedad, qué tanto].
Ahhhhhh, grito mentalmente. Ok, ¿estamos todos?, pregunta una. Síiii, dicen al unísono. Arrancamos con la capacitación. Y ahí empiezo a bajar línea a mansalva, a diestra y siniestra, a trochi y mochi, a rolete, a lo pavote.
Les digo que no pueden tener el uniforme rotoso, porque son la imagen de la marca, y que no puede haber telarañas en el techo, porque es un asco, y que bla bla bla. Me dicen a todo que sí, de pronto, hago la pregunta mágica: ¿qué es trabajar en equipo?, ¿trabajan en equipo?. Y ahí saltan todos, se empiezan a bombardear mal, se pelean, qué divertido que es trabajar en esto. Y recuerdo las teorías comunicacionales, mi Dios, me encanta.
Luego de 2 horas de bajar línea subliminalmente, retorno a mi hogar, oh, dulce hogar. Llego y está la vieja mirando estudio país, puta madreeeeee. Noooo, la pesadilla se repite. Necesito urgente hacer algo para neutralizar a mi madre y su adicción por
Juan Alberto, [qué, dicho sea de paso, esta vacacionando descaradamente en Pinamar, y la dejó a Maby Wells conduciendo el programaaaaaaa, aaaaaaaaaaaaaaaahhh] Por favor, si a alguien se le ocurre algún antídoto, tenga a bien hacérmelo llegar. Entro y la veo, meta takatakataka, con la gata en la falda. Fue una imagen apocalíptica, créanme. De pronto, estaban ellas dos, cual Penélopes en la estación, esperando vaya uno a saber qué. La abducción producida en mi madre por este tipo de programas televisivos, llega a hacer que no escuche si entra alguien por la puerta, por ejemplo, yo. Entonces, la miro un minuto, dos minutos, tres minutos. Pelea con el gato, le dice: gata, gata salí, pero no me mira, me ignora. Toda esta escena cuasi babilónica en la que mi madre se comunica con el gato en idioma universal, hace que yo, absolutamente ignorada, salga y vuelva a entrar al grito de: HOLA HOLA QUE TAL, VENGO DE VISITAS. Me miran, las miro, me miran, les digo, ¿qué?, naadaaaaaa nena, me dice mi madre. Paso y voy a mi habitación, en eso la vieja me dice: ¿vas a comer pescado?, mmmsa, le digo. Al rato viene y me dice: está lista la comida. Y claro, imagináte, la ecuación es obvia: a saber, gato más plato libre de pescado sobre la mesa, igual, chau pescado. Llegamos y el pescado no estaba. Ahí empezó la acatombe. En una lucha enardecida por hacer justicia, mi madre empezó a correr al bicho por derredor de la mesa, y la gata ni lerda ni perezosa, sabiéndose culpable del crimen previamente cometido, salió corriendo como rata por tirante. Mientras yo, revolcábame en el piso, con espasmos de risas y un “símil ataque de epilepsia”, porque no daba crédito a lo que mis ojos estaban viendo, posta, surrealista. Fue así que me iluminé y vino a mí la frase que rezará mi epitafio: ¿SOY LA UNICA PERSONA CUERDA?, qué sola estoy. Muejejeje.

domingo, 4 de enero de 2009

- 300 -

57 Arengaron conmigo
Me sangra la nariz. Corro al living desesperada como si me hubieran pegado un tiro. La vieja está sentada mirando la tele. Le digo, oíme, oíiiiiiiiiiiime, me estoy desangrando. Se da vuelta y está meta takatakatakataka con su abanico chinolo, me dice, “ay, no tenés nada, exagerada”. Le clavo mi cara de orto por defolt y me voy al baño corriendo, muy onda “Montaña Rusa”. Me miro al espejo, me sale sangre de la nariz, me digo a mí misma. Me hablo en el espejo y hago toda una teoría de lo absurdo que sería morir, “tan joven”, por culpa de mi nariz sangrante. Oia, me acuerdo de Encías Sangrantes de los Simpson. Eniwey, pienso.
Después de hacer toda una performance melodramática a lot, salgo del baño y le digo a la vieja, escucháme una cosa, me puedo estar muriennndo en el baño que vos no vas a ver cómo estoy, con muchas enes. Me dice, ayyyyyyyyyyyy mijita, vos no podrías parir entonces, con muchas ies. Claramente, le digo, por eso no soy madre. Me voy, indignada me voy.
Pienso que la vida de un laburante es un infierno. No da, me digo, no dá tener que ir a trabajar el 2 de enero. De pronto me doy cuenta de que hacen 15 grados y que lejos de estar en un infierno estamos en una hielera. ¿Qué onda?, pienso. ¿Acaso me mudé al polo norte y no me dí cuenta?. Todo bien con que no hagan 45 grados pero, ¿era necesario que hicieran 15?. ¿Guat de fack?. Me peleo con mi madre, con la madre naturaleza, con la lluvia, con la fresca y, de repente, me veo extrañando a la calor, ¿guat pas?.
Termino con mi pantomima, tomo coraje y agarro mis petates para irme al laburo. Me hago la cancherita y me digo: se terminaron los taxis, viajas en colectivo.
Espero 10 minutos, espero 20, espero 40. Puta maaaaaaaaaadreeeeeeeeeee, pienso. Paro un taxi. Subo muy mala onda, el tipo tiene unos anteojos Ray van y me mira por el retrovisor con cara de orto mal. ¿Cara de orto por defolt?, me pregunto. Le indico el camino y el tipo me dice, mmmsa, mmmsa. Me ningunea. Ah bueno, ¿ahora los tacheros no hablan más?, ok, me digo, vamos a ver quien aguanta más tiempo calladito. Pasan 5 minutos, y le hablo. Mientras tanto, pienso, por qué carajo no te quedás callaaaaaaadaaaaaaaaaaa. El tipo me mira por el retrovisor, no me contesta. ¿Qué onda loco?, ¿el chabón es mudo?. Ma si, me digo. Curtíte hermano.
Llego al laburo y no hago un carajo, me pongo a pensar un post que me parece ge nial que, por supuesto, se desvanece por sí solo y en su genialidad.
Memoria del orto. Sin embargo recuerdo que no les conté lo de mi gato. Resulta que el muy irrecatado no tuvo mejor idea, para aislarse del mundo que lo circunda que, agarrar la caja de un ventilador de pie y hacerle una puertita. Sí, como lo leen, tengo un gato arquitecto. Es lo más, ai nou. Una mañana me levanto y veo cartoncitos de la caja regados por tooooooooooooodo el piso de living, miro así, y tuk, la gata estaba metida de lleno dentro de su nuevo hogar y paradita me miraba desde la puerta, lo único que le faltaba era saludarme con la patita. Por el amor de Lucho, tengo un gato arquitectoooooo, que grossa.
Termino de recordar lo del gato, y me interrumpen impunemente. Una empleada rompe pelotas, no tiene mejor idea que llamarme, oíme pelotuda, ¿no te das cuenta que es 2 de enero?. El 2 de Enero, debería ser ilegal ir a trabajar. Atiendo el celular, me dice, muy torerita, Carla, eh, Carina, eh…, Carolina, le digo, me llamo Carolina. Con mucha voz de orto. Ah, sí, Carolina, y se ríe. Se ríe, ¿me entendés?. Le digo, sí, DSJKFJKHKJRHH, qué necesitas. Ah, nada, quería saber si estabas. Eh, ¿peeeeeeeeeeerdóoooooooonnnn?, ¿acaso me estas controlando enferma?. No, no, me dice, pero llamaba para saludar.
Ah, ok, le digo, ya nos saludamos, ¿algo más?. Mmm no, me dice.
En eso, cae Joselo y me cuenta que los empleados de 3 sucursales organizaron una reunión. Me dice, parece que estamos haciendo bien nuestro trabajo. Claro, es que los muy imberbes se juntan para criticarnos. Nos reímos morbosamente. Y disfrutamos alot que se junten para pensar estrategias que puedan derrocarnos. Manga de infelices. Le digo, oíme, a mí me picaron las orejas toda la semana, ¿estos mandriles no andarán en la magia negra?.
Nos reímos. Nos reímos mucho, como dos hienas desenfrenadas, mientras disfrutamos a lot, que nos dediquen reuniones sectarias para hablar mal de nosotros. Le digo, ¿sabés lo que habría que hacer con esta manga de subversivos?, cagarlos bien a patadas en el orto. 300 patadas en el orto. A esta clase de gente, no se la neutraliza con palabras, hay que propinarles una paliza para que se dejen de joder. Bien a lo Aldo, le digo. ¿A lo algo Bonzi?, mi dice. No boludo, a lo Aldo Rico. Y nos pasamos toda la tarde, elucubrando maldades para exorcizar a los montoneritos del espíritu de torerita. Se ve que quedaron poseídos, le digo.
Por el momento, el lunes les caigo en el local para hostigarlos un poco, me dice. Sí, pero los de las 300 patadas hubiera sido divertido, le digo. Muejejeje.
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FelicitenmeNNN, éste es el post 300.
 

Que parezca un accidente son todos putos incluso en blogger pero putos de verdad El gato todopoderoso la vida misma esta llena de herejes