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miércoles, 5 de agosto de 2009

Me llenaron la cocina de humo

24 Arengaron conmigo
No querrán saber cómo me quedo el ojo luego de que, abriendo un paquete de azúcar con los dientes, me lo golpeara con mi propio puño. ¬¬
Estaba recordando la vez que casi provoco una catástrofe en la cocina de mi casa.
Ustedes saben que las mujeres tenemos esa costumbre heredada, vaya uno a saber de qué cruel hereje, de depilarnos. Bien, a sabiendas de que si me dejaba los bigotes largos, la gente en la calle me miraría extraño decidí depilármelos. Para tal fin, puse a derretir la cera pero sin baño maría. Mal, muy mal. Siempre que tengan esas latitas de cera, tienen que calentarlas a baño maría. Por lo general, suelo olvidarme cosas en el fuego: fideos hirviendo o la pava, por ejemplo. [Cuando las pavas hierven tanto que se les evapora el agua, largan un olor hediondo, así que no hagan la prueba].
Fue así que un día deje calentándose la cera, y me olvidé. Al rato escucho a mi abuela gritando ‘humo humo’. Cuando llegué a la cocina estaba llena de humo mal, haciéndome la cancherita corrí la latita del fuego, y salto una llama que llego hasta el extractor de aire. Cagamos, dije. Se prendió el extractor que adentro tiene goma espuma y, baideguey me parece una animalada poner eso cerca de las hornallas ¬¬. Viendo que iba a ser la culpable del incendio de mi casa, le grité a mi madre que ya estaba puteando detrás mío que trajera algo para apagar el fuego, la muy pelotuda aparece con una remerita de nylon y se la tira arriba, imaginate cómo prendió. Ahhhhhh, ya está, creí que era lo previo a llamar a los bomberos, pero no. Dado que soy una persona muy inteligente, fui corriendo a buscar una frazada y se la tiré arriba. Lo del extractor lo apague con agua, porque tenía la canilla al lado.
Desde ese día, nunca más puse a calentar un tarrito con cera. No, no crean que no me depilé nunca más los bigotes, no. Pero me compré un cosito eléctrico con el que no hace falta calentar la cera en el fuego, gracias a Dios.
Ustedes, ¿Provocaron algún desastre en sus casas?.

La vida misma.




miércoles, 15 de abril de 2009

Libro de quejas

59 Arengaron conmigo
Entro a la sucursal y me formo en fila india (¿) esperando mi turno. Los herejes mal adiestrados que supuestamente, repito: ‘supuestamente’, están ahí con la finalidad de atender al público, charlotean entre sí, y se pasan de mano en mano el mate, mientras cientos (¿) de clientes esperamos ansiosos y con mucha cara de orto por defolt, nuestro turno de ser atendidos.
De pronto se amontonan TODOS detrás de una caja, dejando liberadas las otras 14, [sí, CATORCE]. Una señora, probablemente cansada de escuchar la historia de la vida de la cajera infeliz número 7, se acerca al mostrador, [porque hay una valla que separa a los atendidos, de los no atendidos], y le reclama a la infeliz, en este caso al cebadora de mates, que pare de hablar y haga lo suyo, dado que, por si no se dio cuenta, hay al menos 25 personas gustosas de ser atendidas.

La imbécil inverosímil, le dice que ella está esperando que el sistema haga lo propio, para poder continuar, a lo que la señora, montada en cólera, le contesta con un amable, ‘me importa un pepino lo que haga la máquina, vos no lo sos así que: laburá’ esperando que la energúmena insurrecta reaccione.
Pero no, la ameba incandescente, osó responder que ella hace bien su trabajo y que por eso debe esperar que termine de procesar y gfdkghkdlsgkg.
La mujer, harta de que la pelotudeé la enfermita inoperante con termo incrustado en el brazo izquierdo, no contuvo su ira y largóse a llorar como quinceañera.
Por supuesto a mí, desde la fila, se me caía la baba y no me aguanté, empecé a engullar palabras que terminaban en tonos muy altos, arengando a la gilada de la fila, y ante la falta de respuesta, tuve que empezar a tzer tzear, tzzzzzzzzzz tzzzzzzzzz, meta tzzzz, cuando de repente, una mina de atrás me dio charla y ¿para qué?, le empecé a contar la historia de mi vida en cuanto a colas y malas atendidas en lugares en donde, supuestamente, brindan servicios se tratara.
La mina hizo lo propio, y me deleito con experiencias nefastas en empresas de telefonía celular, de cable, de internet, y un largo bla. Bla. bla.

De pronto, la cola empezó a moverse, [no la mía, si no la fila de infelices que esperábamos para pagar], y llego mi turno. En eso veo que anda por ahí uno con camisita blanca, dado que el resto tenía camisa celeste, asumí que se trataba del gerente.

Le digo a la cajera, oíme, no pueden atender ‘más’- [ironía]- rápido, son un desastre. Y la mina, en lugar de pedirme disculpas por los 35 minutos que me comí en esa cola infecta, me dijo ‘señora, usted se quiere ir, pero nosotros también’. Oíme chiquita, la diferencia es que vos estas trabajando y yo no, a mí no me pagan por perder el tiempo, cosa que veo que a ustedes sí. En lugar de callarse, la infradotada no tuve mejor idea que decirme ‘señora no me falta el respeto, que yo no le falté el respeto a usted’.

[A ver, conceptualicemos: ¿qué es faltar el respeto?. Si por faltar el respeto se toma una puteada, prefiero que me re.contra.re.mil insulten, antes de que me hagan perder el tiempo, descaradamente, como si fueran mis dueños, o que en mis propias narices se pongan a charlar y a tomar mate, mientras hay 2000 personas esperando ser atendidas, y se excusen en el sistema de mierda que oh, casualidad, nunca funciona].


Explicado este punto a la enfermita de turno, le pedí hablar con el gerente. Viene el gerente: Un pelotudo con cara de marmota que se diferencia, ‘únicamente’, de los otros empleados por el color de la corbata y/o camisa.
Le digo, tu empleada acaba de decirme que se quiere ir, cuando le expresé mis molestias por los 40 minutos de espera que llevo acá adentro. La marmota pseudo entrenada, me pidió disculpas, es cierto, pero como yo ya estaba envalentonada por la mini.charla que tuve con la enfermita de turno, le pedí el libro de quejas.

Ooootros 15 minutos esperando el libro, a todo esto cuando la enfermita me terminó de cobrar me corrí de la caja porque, claramente, había más gente esperando.

Llega con un libraco del tamaño de la Biblia. Lo abro y le digo no, sabes qué, mejor no anoto nada, les voy a mandar un mail a la central para que los sancionen como corresponde. Porque encima de que perdí una hora para pagar, no les pienso dejar una nota puteándolos para que después se junten a descostillarse de la risa, todo ésto por no decirle: metetelo en el orto. [Siempre pensé que los libros de quejas son eso: un elemento más para que los empleados inoperantes nos recuerden y se rían de nosotros nuevamente].

Así que llegue a mi casa, envalentonada, y les envié un mail buchón con nombres y apellidos, para que despidan a esos mamertos inoperantes y pongan gente que de verdad quiera trabajar.

He dicho.-
Pd: mas abajo podrán quejarse debidamente.

sábado, 7 de marzo de 2009

Me muero muerta!

62 Arengaron conmigo
Mini conversación conmigo misma:

¿Viste que bueno está poder decir libremente lo que uno piensa, aunque eso implique que gente poco inteligente se ofenda?

Sí, es liberador.

Miro la tele y me gustaría saber por qué el noticiero de Telefé –el que emiten a la noche-, está siendo conducido por el tipo de los deportes, ¿qué estamos todos locos?, eh. Y encima ahora le ponen secciones, Por Dios, ¿secciones? ¿Al noticiero de telefe?. Resulta que le hacen notas, cual programa de chimentos, a un famoso via web, y eso no es lo peor, lo peor es que se les cae internet, manga de herejes!. Bueno, me indigno, posta, me indigno.
Cambio, pongo utilísima, ay por Dios!!, están pasando un programa acerca de funerales, ME MUERO jajajaja, una mina dice: “cuando murió mamá, la gente fue vestida como si fuera a pasar un día de campo, algunos hasta de tennis”, y siguió “ menos mal que mamá no estaba para verlos”. Ay por favor, la bizarreada ha alcanzado niveles incalculables. Bueno, ahora muestran la ropa del muerto, les aviso que cuando me muera quiero vestirme de vedettonga [ Ay, siempre quise ponerme las plumas y no parecer una india]. No!, ahora el tipo que conduce, “cede” las imágenes del velorio del hermano, ahhhhhhhhhhhh.
Ahora dice que hay una psicología que ayuda cómo prepararnos para nuestro velorio. La terapia del último año, estoy re-aut, pienso. Dice que le proponen a la gente vivir como si fuera el último año de vida. No, no, este programa es tu mach. Camon pipol, camon, ger over!, no pueden haber inventado un programa que nos propone la organización de nuestro propio velatorio, es como muy obsesivo no poder dejar al azar la organización de algo que no vamos a disfrutar. Me muero muerta, ahora una loca dice que el día que se muera quiere que la vistan con el vestido de novia, me pregunto, ¿esta gente no piensa que los que asisten al velatorio tienen que continuar viviendo con esas imágenes en la cabeza?.
Dicen que es mejor dejar por escrito la voluntad que cada uno tiene para ese momento, porque por ahí, los familiares están muy compungidos y no se acuerdan de cumplir nuestros deseos, asique vamos gente, vamos, a redactar el epitafio, no sea cosa que nuestro velorio sea diferente a lo que soñamos. Eha, arriba esas copas, herejes. Y, Adios mundo cruel!

jueves, 19 de febrero de 2009

Cortito y al pie.

119 Arengaron conmigo
Já!. Tal vez producto de la calor insoportable, tal vez producto del lavado de oídos que me practicaron ayer, [y como todos sabemos los oídos se conectan de algún modo extraño y sospechoso con el cerebro] o, simplemente, porque es hora de dejar de tropezarme "siempre" con la misma puta piedra, me ha sido revelada una gron, gron, gron verdad, a saber:
No ayudo a la gente porque soy buena, no. Tengo un delirio altruístamente pelotudo del tipo: "ayuda.a.un.infeliz.por.día", sólo para que despues "ese.infeliz.previamente.ayudado", me cague. Claro, ésto me lleva a comprobar, con ira y enojo, que la gente es una mierda. [Bah, mas que comprobar, es reafirmar, se me ocurre]. Por si quedaba alguna duda: no, no soy buena, soy masoquista.


He Dicho.-

martes, 10 de febrero de 2009

Fuga de Cerebros

65 Arengaron conmigo
Sí, está lloviendo, por eso posteo. Y además tengo que contar públicamente mi última experiencia cercana a la muerte.
Acá voy. Uno, por lo general, se toma un taxi porque quiere llegar rápido. Pero no. Es sabido que mi vida no tiene nada de tradicional. Paro un remís, me subo, indico el camino. El tipo arranca a ‘toda máquina’, de pronto estamos en la jaiguey a los palos, solo le falta poner un tema de Papo y es una película onda Telma & Lúis. En eso, un tachero nos pasa por la derecha, POR LA DERECHA, ¿mentendes?, ¿a quién se le ocurre?.
Claro, imagináte, cuando lo pasamos, el remisero, se llevo puesto el espejito. Y como si de una persecución de jolibud se tratara, el tachero nos empezó a seguir. Pasaron 10, 20, 40 cuadras, y cuando ya lo creía perdido, pimba, aparece. Por supuesto, porque lo bizarro parece ser auspiciante de mi vida cotidiana, empiezan a discutir, y yo a las re puteadas porque me tomé un taxi PARA LLEGAR TEMPRANO, al pedo, claro está. Se pelean, discuten, mientras yo le grito al tachero ’eh, flaco dale, estey laburende’. Así, muy camión, Sigo gritándole al tachero para que nos deje pasar y para que se deje de joder, el tipo me ningunea, no me dá pelota, mientras yo puteo mucho.
En eso el remisero le dice, ‘si queres denunciáme’. Ay por Dios, el enfermo del tachero le dice que sí y cuando arrancamos empieza a gritar: SE DA A LA FUGA, SE DA A LA FUGA. Ay, gordo enfermo impresentable, callaaaaaaate. el conductor del remís, arranca bastante fuerte, ya que estábamos a metros del puente que cruza el río, - Puente del Trabajo, para los Cordobeses. En eso, en el medio del puente el tachero se nos cruza, cual película policiaca, y nos impide el paso.
[De más está aclarar que esos puentes, son lo suficientemente concurridos como para que, de chocar, morir empalada con algún auto de los que vienen detrás]. Pero no señores, no, Dios aprieta pero no ahorca y, además, no van a librarse tan fácilmente de mí.
El tachero.gordo pelotudo. Y. ninguneador. De. Pasajeras. De. Remís, se quedó cruzado delante nuestro y los autos empezaron a amontonarse detrás. Mientras ambos conductores discutían enajenados, yo le hacía el aguante al remisero al grito de: FLACO, [oh, vaya paradoja], dejáte de joder y dejános pasar que estoy laburando. El orangután mal entrenado y con complejo de YUMAGER, me decía: EL TIENE LA CULPA, SI VO´ QUERÉ´ VIAJAR CON ÉL PROBLEMA TUiiiO. Ahhhhhhhhhhh, mátenme ya!!, por Dios. No da ir en cana por ajusticiar a un energúmeno, no da. En eso, avanza y estaciona más adelante, mientras, habla con la policía, ¡LA POLICÍA!, ¿Mentendés?, y nos anoticia de que: ‘DE ACÁ NO SE MUEVE NADIE, hasta que no llegue la CAP’ .
Pasan 5 minutos, 10 minutos, y yo ya era la Raulito, con bombos y platillos, el día que boca perdió 6 a 0 contra Sacachispas, imagináte. Ok, le digo, gordo pelotudo, dejame pasar o te rompo tooooooodo, el gordo se hacía el interesante mientras esperaba a que llegue la Policía Cordobesa. A los 15 minutos le suena el teléfono: la policía, le preguntaba si había ¿heridos?, -porque de otra manera no pensaban mover un dedo-, y el gordo impresentable tuvo el tupé de darse vuelta y preguntarle al remisero, ¿hay heridos?. Noooo enfermo nooooo, el único herido vas a ser vos como no me dejés llegar al laburo, la puta que te re parió. Pedazo de pelotudo. Ahhhhhh grito, grito mucho, mientras le digo al remisero: el herido es el que tiene problemitas mentales. Bueno ahí se pasaron los datos y bla bla bla.
Pero digo, acaso: ¿ésto no es una muestra de lo poco práctica que es la gente?. Porque no me dejan de joder. Porca Miseriaaaaaa.


[Otro tema: Dale, dale, sembrá soja vos, total la propiedad privada te contempla, la vida es menos importante que tu derecho a sembrar lo que se te cante y en la cantidad que se te cante. Total, la gente que se muere por el Alud en salta, es un detalle.
Ahora, el 11 de marzo, espero que hagas los cortes de ruta pertinentes festejando el año, para poder seguir cooperando con las catástrofes naturales, como viene pasando en Salta desde hace unos años, por el debilitamiento de la tierra y el desmantelamiento de bosques, como pasó en el 2006.
Dale, total la tierra es tuya, es tu derecho sembrar y nadie puede reternerte ante ello, ¿no?. Después hacemos una cruzada solidaria, porque los Argentinos ante todo somos solidarios, y les mandamos colchones a los damnificados, limpiando culpas, claro. PA TÉ TI CO].

viernes, 9 de enero de 2009

- Prohibido Fumar -

123 Arengaron conmigo

-¿Y dónde está tu amigo?.

-¿Mi amiga?, No está. O sí, pero no la veo, ya no la veo.

- ¿Querés que te ayude a encontrarla?... Mirá, en la habitación del frente no hay nadie, en la de al lado, no contestan. Y más para allá hay otra, ahí solo hay “sanguches” de miga… pero nadie los come. ¿Qué raro no?.
En el cumpleaños de Clarita había panchos y chizitos, me encantan los chizitos. Pero mi mamá no me deja comer mucho porque dice que me inflo la panza con eso y la coca-cola. ¿Te gusta la coca-cola?.

- Si. Me gusta…

Ana estaba con la mirada perdida y le acariciaba el pelo a Santino, mientras, él se dejaba acariciar.

-¿Y?... ¿querés que busquemos a tu amiga?. En la mochila tengo mi linterna y mis gafas anti-oscuridad. Si queres te las presto.

-Gracias, pero no. Estoy cansada y ya es tarde. Vos que hacés, sólo, “investigando”, ¿y tu papá?.

-Mi papá esta con esa gente y a mi me dijo que me sentará en el banco de la entrada… viste allá, -señalando con el dedo-, adelante… pasando las flores. Cómo tardaba mucho me quedé dormido y, cuando me desperté, el seguía hablando con Cacho y otra gente que no conozco.
¿Vos tampoco no? ¿Lo conoces a cacho?.

- No, a cacho no. Te dije que solamente conozco una persona de acá pero que ya no la veo. ¿Querés que te lleve con tu papá?

- No… no, me aburro, además, me dice que me quede sentado y ya me cansé de apuntarle con el laser 'infla-rojo' a toda esa gente.
Algunos vienen y me dan besos, pero a mi no me gusta.


Santino se quedó en silencio un momento y dijo:

-Ana… ¿Por qué algunos se ríen y otros lloran?

- Y en general en la vida... pasa eso. Mientras que algunos se ríen, otros lloran. ¿Tu papá qué te dijo?. ¿Por qué estás acá?.

-Nada…


Santino hizo una pausa y revisó su mochila, cómo buscando algo, mientras le dijo a Ana:

-Hoy a la mañana no fui al colegio, porque mi mamá se fue y, después, me puse a mirar la tele. Se hizo tarde y no volvió. Ella me lleva al colegio, porque mi papá está trabajando, así que yo me quedé con Marta, es re buena; Me conoce desde que nací. Me hizo la leche y me ayudó con la tarea, pero estaba triste, no me quiso decir porqué.
Más tarde vino mi papá, muy apurado, y habló con Marta a escondidas. Yo creí que era porque mi hermano hizo algo malo y no querían que me enterara,- Igual me iba a enterar porque Nacho me cuenta todo-, a veces me pelea, pero me defiende de los de primer grado...
Dejó de revisar su mochila, y miró a los ojos a Ana:

-Mi papá no me dijo porque estoy acá; Solamente me fue a buscar a mi casa y me trajo. Me habló de un accidente, me dijo que mi mamá chocó con el auto, y que está en coma. ¿sabés lo que es?. Es como estar dormida. Pero solamente que no te despertás, aunque te griten, no te despertás. Eso me dijo.
Pobre Nacho, al final no hizo nada, el está en el hospital porque iba con mamá y se lastimó la muñeca, por eso, le pusieron un Yeso. Ahora todos se lo vamos a firmar. ¿Vos tuviste yeso?.

- Si una vez, pero en el pié, y me lo firmaron todos mis amigos; lo malo es que te pica y no te podés rascar. ¿Y que pudiste averiguar con tus lentes y tu linterna?.

- Nada, porque me olvidé de sacarlas de la mochila, pero te encontré a vos y leí un cartel que decía: Flia. Martinez, ¿Vos la conoces a Flia? Yo conozco a todos los Martinez, pero no hay nadie que se llame Flia…

-No. No la conozco, pero me parece que eso es un regalo de toda la Familia Martinez. No es alguien que se llama Flia.

- Ah… ¿Un regalo?... y ¿para quién?. Si a mi me regalan flores, en mi cumpleaños, no los dejo entrar; para qué quiero tantas flores. Tienen mucho olor, además son de nena. Yo Prefiero los autitos o cosas para investigar. Mi hermano me regaló unas antiparras y yo las uso para mirar abajo del agua e investigar cuando voy al mar o a la pileta, hay mucha mugre, la gente no se baña cuando va a una pileta. Claro, para qué, si igual se baña en la pileta ¿no?.


-Ana sonrió nuevamente y volvió su mirada al vacío. Por unos minutos el silencio se apoderó del aire y la habitación quedó congelada entre el cuadro que pendía de la pared, la lámpara y los sillones. No había más papel tissue, ni lágrimas que secar.
Santino, agarró su mochila, se guardó la lapicera y la servilleta, que estaban sobre la mesa ratona, la miró a Ana y le dijo:

-Ana, ¿querés venir a buscar a tu amiga?, ésta linterna es super potente y se ve de muy lejos. Por ahí, tu amiga, se perdió entre tanta gente y también te está buscando, o se quedó dormida cómo mi mamá, pero si vos le hablás se puede despertar.

Ana se levantó y agarró la mano que Santino tenía extendida. Caminaron el pasillo y pasaron por todas las flores que ya empezaban a tener un olor ácido, asqueante, al menos para Ana.
Al llegar al pequeño cuarto del principio, Santino le dijo:

-¿Ves?. Esto es muy raro... porque hay una mesa llena de “sanguches” y nadie come… esto lo tenemos que tener en cuenta.

A medida que se aproximaban, al murmullo y al llanto, Ana entendió que Santino tenía razón. Había muchísima gente, algunos riendo, otros llorando, otros hablando de las próximas elecciones. Con el correr de las horas, la gente se olvida por qué está reunida ahí, rodeada de flores y de encierro.

Antes de llegar a la sala principal, Ana se paró de golpe. Santino la miró y le preguntó que le pasaba, pero no le respondió, él se encogió de hombros y siguió caminando. Al ver que Ana no lo seguía, se quedó esperándola viendo cómo nuevamente comenzaba a llorar.

-Ana, no llores… tu amiga debe estar por acá. ¡¿A dónde se va a ir sino?!. Mis amigos siempre me esperan a la salida del aula. Nunca me dejan solo.-

Ana lo miró sorprendida y le dijo:

-Tenes razón, pero por qué mejor no vamos arriba.Y le señaló una escalera.

-Fahhhhh!!! ¿Cómo no la ví?, es que recién me despertaba. Dale vamos a investigar, seguro ahí hay más rastros.

-Y menos gente… ¿no?.-
Agregó Ana.

Con una mueca cómplice, ambos se miraron y subieron la escalera. Las luces estaban apagadas y había muchas ventanas que daban a la calle. En ese piso no había flores, sino pequeñas oficinas y un baño. Ana se acercó hasta una de las ventanas y levantó la cortina.

-Todavía no amaneció… deben ser las 4 de la mañana.-

Santino, mientras tanto, estaba investigando los distintos cuartos y trataba de encontrar una luz.

-Ana… ¿me prendés esa luz que no llego?.

-¿Te parece? ¿No nos retarán?

-¿y quién? si acá no hay nadie. Están todos abajo y ni se dieron cuenta de que no estamos.

- Es verdad.-
Ana prendió la luz de la oficina y Santino, comenzó a gatear por el piso en busca de pistas con su linterna encendida alumbrando la alfombra. Ana miraba por la ventana, la noche lluviosa y el olor a las flores eran cada vez mas insoportable; Subía desde la planta baja, cómo queriendo recordarle, todo el tiempo, dónde estaba realmente.
Santino salió de la habitación y le dijo:

-Ana… No había nada eh. Busqué en todo los rincones pero no hay nada. Tu amiga no dejó rastros… ¿se habrá ido con un extraterrestre? Porque si es así tendría que traer a 'Buzz Light Year', que puede ir al espacio y más allá. Yo tan alto no llego.

Ana lo miró y le sonrió:

-No Santino mi amiga no se fue con los extraterrestres. Seguramente está alto, pero no creo que esté con un OVNI.

Santino se encogió de hombros, se sentó en una de las sillas y se apoyó en su mochila. Al rato se quedó dormido. Ana lo tapó con su campera, se sentó a su lado y fue quedandose dormida.
Cuando Santino abrió los ojos y la vio a Ana en la silla de al lado, se sacó la campera y la tapó. Despacito, fue hasta el baño tratando de no hacer ruidos, para evitar despertarla. Cuando salió, Ana estaba despabilándose y bostezando.

-¿Qué hora es?, le preguntó santino.

-No tengo reloj, pero ya no se escucha tanta gente, ¿vamos para abajo?.


Santino agarró su mochila y la siguió. Cuando bajaron ella se quedó en el cuarto dónde estaban los “sanguches de miga” y Santino se sorprendió. La gente ya no se reía, ni lloraba y muy pocos estaban hablando o lo hacían en voz muy baja.
Reconoció la voz de su papá entre tanto silencio y cruzó nuevamente el pasillo de flores. Al llegar a las tres habitaciones, vió que las de los costados estaban llenas de gentes que no conocía, durmiendo en los sillones o hablando bien bajito.
La puerta del medio estaba entreabierta. Golpeó, pero cómo no contestaron, lentamente la abrió. Ahí estaba su papá arrodillado ante una cruz enorme, casi tan alta como él. Con la figura de Jesús crucificado. Santino se quedó mirándolo, pero no le dijo nada. César, no lloraba, ni reía, estaba sólo mirando la cruz.
Detrás de él, había “una caja de madera” con muchas manijas y telas blancas, que sobresalían de los bordes.
Santino despacio se acercó a “la caja” y la recorrió de lado a lado; Era muy alta, no llegaba a ver que había dentro. En esta habitación también había flores, pero el olor ya le estaba empezando a desagradar. Lentamente, se acercó a su papá y le habló en voz baja:

-Papi… ¿Porque mirás a Jesús?

César, estaba perplejo. De pronto se percató de que ya no estaba solo:

-Santino... amor, lo miro porque estoy esperando una respuesta.

-¿Qué hay en esa caja?.

-Eso no es una caja. Es un Ataúd.

-¿Y qué hay adentro?

-Adentro no hay nada. Hay alguien Dormido.

- Ah… Como mamá.

César lo abrazó muy fuerte y secándose las lágrimas, le dijo:

-Adentro descansa mamá.

- Pero, ¿por qué, no está en el hospital, cómo Nacho?. La tenemos que despertar, sino mañana ¿quién me lleva al colegio?. Además mamá duerme en una cama, no en una caja de madera, debe estar incómoda. ¿Porque no la despertamos?.

Santino comenzó a ponerse ansioso y sintió que el aire de la habitación lo estaba empezando a ahogar.

-Santino… ¿viste que te dije que estaba mirando la cruz y esperándo una respuesta?

-Sí. ¿Y qué le preguntaste a Jesús?.

-En verdad, no fue una pregunta, fue más bien un pedido. Le pedí que me diera fuerzas y que me ayudara a darte a vos todas esas respuestas que estás necesitando. Y para eso, le pedí una señal.

-¿Una señal?, ¿de qué?

- Una señal que me demuestre que sos valiente y que vas a aceptar todas las respuestas que yo tenga para darte.

-Yo soy re valiente pa…

-Claro que sí, pero hay momentos en los que uno, por más que sea valiente, se siente debilitado… a todos nos pasa.

-¿Vos estás debilitado? ¿Querés que te dé fuerzas?

-Si, en verdad sí. Pero nos tenemos que dar fuerza mutuamente, con Nacho también. Cómo un equipo. A jesús le pedí una señal, porque pensé que tu mamá me había dejado solo pero, cuando te ví entrar, me acordé de que ahora está más a mi lado que nunca, porque dejo conmigo lo que más amaba.

-¿Entonces no la vamos a despertar?.

-No Santi, mamá no se va a despertar, por más que queramos. Ahora ella está durmiendo en otro lugar, ni en ésta “caja de madera”, ni en la cama.

-Entonces, ¿no la voy a ver más?

-Físicamente, no. Pero vas a encontrarla en cada centímetro de tu piel. En tu mirada, en la sonrisa de Nacho. Ahora mamá, está durmiendo en tu corazón y vas a tener que despertarla de a poco para que siempre te acompañe.-


Santino lo miró y miró “la caja”, lo abrazó fuerte y se acordó de Ana.

-Ahora vengo.- Le dijo a César. Y salió corriendo por el pasillo de las flores, casi marchitas, hasta llegar al banco de la sala principal. Ahí estaba Ana, mirando fijo un cartel de“Prohibido Fumar”.

-Ana.. Ana, ya sé dónde podés encontrar a tu amiga.

Ana lo miró sorprendida y vio que la última puerta del pasillo estaba abierta:

-Ah sí. ¿Dónde la puedo encontrar?, le contestó sin ganas.

- Ella esta dormida, dormida en una caja. -le señaló el ataúd de la habitación del fondo-, cómo mi mamá. Pero no te preocupes por despertarla, porque aunque queramos no la vamos a poder despertar. Igualmente mi papá me contó algo muy importante: una señal que le dio Jesús.
Ana lo miró extrañada, pero lo escuchó con atención.

-¿Y qué te dijo tu papá?

- Me dijo que la que dormía en esa caja era mi mamá. Pero que no importa si está incomoda, eh,- yo también lo pensé-. Porque él me contó que ahora, está dormida en mi corazón, y que si la despierto me va a acompañar siempre, aunque no la vea más fisicamente, ella va a estar a mi lado. Así que ahora, voy a hacer muchas fuerza para despertarla en mi corazón, así puedo empezar a sentirme como antes.-

Ana lo miró emocionada y lo abrazo fuerte, Santino, se dejó abrazar. En ese abrazo sintió que, su mamá, estaba empezando a despertarse y, que a partir de ahí, nunca más se sentiría como "esa noche".
El olor de las flores ya no era raro, tampoco era el mismo de antes. Ahora las flores parecían tener otro sentido. Ya no eran de nena. Se acercó a uno de los aros enormes y sacó de él una Cala blanca. La guardó en su mochila y se sentó al lado de Ana, a mirar el cartel de “Prohibido Fumar”.-




[Para Santi]

jueves, 1 de enero de 2009

Pablo tenía razón...

56 Arengaron conmigo
Dejémonos de joder. Hay que organizarse, gente. No puede ser que, luego de haber estado una semana de brindis en brindis, de comilona en comilona, con tumach jot y demás excesos, no tengamos unos días para reponernos. Todos padecimos, la calor endemoniada, la humedad, la falta de dinero… (ah, no perdón, esa soy yo, muejejeje). Decía todos padecimos los efectos pre y post Fiestas Findeañescas, entonces, me pregunto: ¿cómo puede ser que, con lo quilomberos que somos, no se nos haya ocurrido exigir (¿?) una semanita para prepararse para el derrape, - es decir, antes-, y una semanita para recuperarse,- es decir, después-, de las partuzas?, ¿eh?, decíme.
Eso nos pasa por ser una sociedad desintegrada en la que, solo aquellos que tienen la suerte de tomarse vacaciones la primera de enero, pueden seguir derrochando alegría, ejercitando su pereza y derrapando, por doquier. Así no, queridos coterráneos, debemos ser solidarios con el prójimo que se queda laburando como somalí enardecido, bajo los efectos de la humedad insoportable y el desquicio que prosigue a tanta exposición al sol.
Además, uno debe adaptarse, repentinamente, a un cambio de fecha. Hasta ahora, tal vez, no lo hemos notado tanto, pero imagínense lo que será pasar del 2009, al 2010. Noooo!. De solo pensarlo me dan ganas de auto-provocar el recordado “Efecto Y2K”, que nos amenazaba hace ya, DIEZ años. ¿Diez?, ¿me entendés?. La vida no puede ser esto, por favor, díganme que el tiempo no pasa así de rápido. Miéntame, diciendo que es sólo uno más de mis sueños bizarros.
Ok. Lo sé, de pronto me pongo depresiva con el asunto “años”. Pero como pasa el tiempo, puta madreeeeeeeeeeeee, Pablo, tenía razón.

lunes, 22 de diciembre de 2008

Con el efecto masivo de la Bomba Atómica.

63 Arengaron conmigo
Pienso que hace como 3 o 4 días que no sueño, lo cual, me llama poderosamente la atención. Ok, me digo, no os preocupeis. Me levanto, desayuno mientras, mentalmente, canto la canción navideña que más me gusta de todas, a saber: “ ai guish iu a meri crismas, ai guish iu a meri cristmas, ai guish iu a meri cristmas, an a japi niu ier”. Repite.
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Me como una tostada, dos tostadas, no hay mas manteca. ¡No!, no putees, pienso. Me auto-implanto en el cerebro el estado: lobotomía navideña. Hoy me levanté zen, así que, no voy a permitir que ningún pensamiento malondézco, interfiera con mi OOohmm sstail. Control mental, me digo, control mental, y me toreo a mí misma a lot. Termino de desayunar, porque sin tostadas y sin manteca, no hay desayuno posible, y recuerdo que hoy la vieja se va para Buenos Aires a pasar la navidad allá. Mmmmmm, pienso. De pronto, me indigno, me enojo, entro en un estado de depresión pre-navideño, y me melancolizo a lot. Qué significa esto, Dios, decíme, ¿eh? Qué significaaaaa. Me pongo, mala, dañina conmigo misma, me enemisto a lot con mi alter ego emo, ¿qué onda?, durante toda la semana esperé éste momento con ansias y, de pronto, me convierto en la rama “Emo” de las contestatárias por defolt, ¿eh?, no dá, no dá, pienso.
Pero claro, a su vez cómo buena psicóloga, me hago la Dip, la "tu puedes", y buceo en lo más íntimo de mi ser para averiguar qué me pasa, por qué me pone tan emouyon, pero emouyon mal, la partida de la vieja.
Me digo, oia, ¿guat pass?, ¿voy a extrañar a mi madre?, ¿qué onda?. Automáticamente, borro esas ideas de mi mente, así no, pienso. Esto es masoquismo emocional, cortála.
Me auto-obedezco, y decido dedicar mi mañana a la reflexión. Prendo la noutbuk, y entro a leer algunos blogs, todos re ap por el espíritu navideño, ¿y yo?, ¿y yooooo?, grito a lot, tiro la noutbuk, y me miro en el espejo del baño, mientras me hablo a mí misma, hago todo un acting, de minita irritada, histerica mal, doy muy propaganda de tampones, o de Activia, ponele. Me irrito, me pongo mala y ponzoñosa con mi propia imagen. Entro al blog de
mi amigo, para ver si leerlo me ayuda a acomodar mis pensamientos, porque sépanlo, no soy solo una cara bonita, además pienso y pienso… a lot.
Me dispongo a ordenar mis pensamientos porque siento que hay una serie de situaciones atroces, que no cuajan las unas con las otras. ajajajajajaja, cualquiera. Como era de esperarse, mi amigo, que la tiene clier, me transmite un mensaje navideño de paz y amor, pero a su vez, una visión de las festividades bastante curiosa e innovadora, para decirlo de otro modo: realista.
Es que dijo algo que nunca se me había ocurrido: Nosotros, -o al menos otro cúmulo de gente y yo -, defenestramos la navidad, porque la lectura empírica que hacemos es, lógicamente, gente abarrotada por todos lados, calor insoportable, mucha hipocresía en todos los ámbitos de nuestras vidas, etc. Pero es verdad que, además de todos esos contras, al menos en algún escondido lugar de nuestra remota infancia, nosotros hemos disfrutado de la Navidad. Por eso, y más allá del regalo en el arbolito, ¿qué pensaran las pequeñas bestias iracundas e incipientes que corretean alrededor de la mesa navideña?, que canturrean villancicos, tiran cohetes a mansalva, a diestra y siniestra, a troche y moche, pienso. Dddddddddddddd. ¬¬
Ay, no. Juro que lo intenté, pero sigo pensando que la navidad, es uno de los momentos del año más insoportable que nos obligan a vivir. No hay lugar en la tierra en dónde esconderse, tiene el efecto masivo de la bomba atómica, puta madreeeeeee. Y me pongo contestátaria con todas las publicidades que nos atosigan y nos quieren hacer creer que comprando tal o cual cosa, vamos a alcanzar el hedonismo de los infelices que aparecen, jocosamente felices, en todas las propagandas que nos inyectan. Por qué no existirá una isla para todos aquellos a los que la navidad nos afecta de un modo, irremediablemente opuesto, ¿eh?, decíme. Al final, toda esta pantomima horrenda me saca de mi centro, oohhHmmm, pienso, trato de enyoguizarme pero no funciona.
Salgo para el laburo, son las 6 de la tarde y yo todavía estoy en ascuas. Hoy es el festejo findeañezco, y yo sin saber si me quedo o me voy, si aguanto sin dormirme hasta las 2 de la mañana esperando a que arranque, o si me echo como manatí endrogado a retozar arriba de un freezer. Mmm, pienso, bueno, la segunda opción no está nada mal.
Llego al laburo, y la contadora del orto... otra vez. Puta maaaadreeeeeee, ¿podés creer?, Me hostiga a lot por Messenger, me dice, mchem, mirá que mañana es mi último día, y hasta el 7 de enero no vuelvo. ¿Lo guat?, pienso, ¿me estas jodiendo hermana?. Cómo se te ocurre avisarme a las 9 y media de la noche, que tengo que pasarte las novedades de quichicientos empleados, ¿estamos todos locos?. Peeeeeeeeero, como carezco de personalidad, puteo al monitor, porque no tengo el coraje necesario para escribírselo.
Le digo, ok, entonces te lo puedo pasar mañana. Me dice, no. Pasámelo ahora. No, no, no. Señores, mátenme a garrotazos por no tener el valor suficiente de enfrentarme con la marmota hedionda, y mandarla soberanamente a la mierda. Le digo, sí. Pero por el amor de Lucho, como pude decirle que síiiiiiiii, con muchas íes. ¿A quién quiero engañar?. ¡Sé perfectamente que para llegar a pasarle todas las novedades del mes, me tengo que poner a laburar!, y eso, muchachos, no estaba en mis planes.
O sea, si la gente va a ir por la vida feliz y cantando villancicos navideños, ok, lo acepto, pero por lo menos, no me pidan que labure mientras el resto festeja, no es justo. Y no jodamos mas, por más que no sea feriado, es sabido que, a partir del 22 de diciembre y hasta el 2 de enero, la gente en los trabajos se dedica a brindar, o en el peor de los casos, solo hace tiempo.
Pero claro, imagináte, como soy una persona severamente perturbada, me he acostumbrado a vivir así.
Así que ahora, mientras los borrachos beben y emanan suficientes cantidades de alcohol, como para voltear a un elefante, yo estoy apostada en mi freezer preferido, mientras me hago termo - fusión en las cachas, tipeando como una enajenada las novedades de 400 empleados. ¿Y después pretenden que sea una persona coherente?, ¡no me jodan!.
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Me voy a laburar...sniff.

sábado, 13 de diciembre de 2008

Blog con vida propia...

86 Arengaron conmigo

Se solicita voluntario para exorcismo bloggeril.

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Guatdefakkkkkkkkkkkk!!!

No se que onda che, pero esto se posteo solo, lo juro!!!!

El Demonio, se apoderó de mi blog... Oh.

Este blog, toma decisiones por si solo, es evidente que no necesita de mí. Ni siquiera para programar una entrada, puta madre!

A ver, hagamos algo con ésto, por favor...

Promocioná tu blog gratis, acá!

No sé, pasen y dejen un comentario pedorro, promocionando su blog.

Ahora, que estoy escribiendo esto en vivo y en directo, desde la ventana se eleva un bao a milanesas con mucho ajo, que me deja al borde del vómito. Perdón, tenia que decirlo.

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Comenten carajo, nunca publique algo tan facil de comentar!!!

Express your self!!

 

Que parezca un accidente son todos putos incluso en blogger pero putos de verdad El gato todopoderoso la vida misma esta llena de herejes