Un corazón gigante de globos. Inflados uno por uno, y colocados, prolijamente, uno al lado del otro. Pienso, ¿quién carajo tiene la suficiente energía, como para ponerse a inflar globos y unirlos los unos con los otros?. Ok. Mejor apago la tele, mirar utilísima me hace mal, ai nou.
Al margen, la color agobia, sépanlo. Así no hay aire que aguante, mis queridos. Quiero contarles que estoy mal, muy mal. Mi audición se ve altamente amenazada; Les cuento por qué: el otro día, como de costumbre, luego de bañarme procedo a secarme, cambiarme, peinarme y por último pasarme los cotonetes, [porque sépanlo, como soy una persona sumamente limpia uso cotonetes. Y no los uso, onda así nomás, no. Los uso hasta el fondo. O sea, los incrusto bien incrustados, cual cuchara que raspa lo último que queda del pote de Yogur, bueno, así. Rounnnng, veri roung].
Decía, me baño, me cambio y procedo a secarme/limpiarme los oídos. Para qué. Cuando terminé con el segundo, de mis 8 pares de orejas, me di cuenta que estaba apunada. Puta madreeeeee. Sí, apunada. Como lo leen. Escucho pero así, muy a lo lejos. Y esto, claramente, me trae complicaciones, es decir, vamos, soy psicóloga, ¿cuál sería mi colmo?, sí, éste: NO ESCUCHAR. O sea, una psicóloga sordaaaaa, ¿mentendés?. Ay, ay, pienso que mi cuerpo me odia, me pasan cosas completamente irrisorias.
Al margen, la color agobia, sépanlo. Así no hay aire que aguante, mis queridos. Quiero contarles que estoy mal, muy mal. Mi audición se ve altamente amenazada; Les cuento por qué: el otro día, como de costumbre, luego de bañarme procedo a secarme, cambiarme, peinarme y por último pasarme los cotonetes, [porque sépanlo, como soy una persona sumamente limpia uso cotonetes. Y no los uso, onda así nomás, no. Los uso hasta el fondo. O sea, los incrusto bien incrustados, cual cuchara que raspa lo último que queda del pote de Yogur, bueno, así. Rounnnng, veri roung].
Decía, me baño, me cambio y procedo a secarme/limpiarme los oídos. Para qué. Cuando terminé con el segundo, de mis 8 pares de orejas, me di cuenta que estaba apunada. Puta madreeeeee. Sí, apunada. Como lo leen. Escucho pero así, muy a lo lejos. Y esto, claramente, me trae complicaciones, es decir, vamos, soy psicóloga, ¿cuál sería mi colmo?, sí, éste: NO ESCUCHAR. O sea, una psicóloga sordaaaaa, ¿mentendés?. Ay, ay, pienso que mi cuerpo me odia, me pasan cosas completamente irrisorias.
Bueno, al margen, voy al médico el viernes, porque posta pensé que me había perforado el tímpano o algo. Subo al taxi, claro, imagináte, el tipo meta bla bla bla, y yo que no entendía una goma de lo que me venía contando, le tuve que decir a todo que sí pero, como cada tanto cazaba alguna que otra palabra, el tipo debe pensar que soy de boca, pero que grite el gol de River del otro día, guarever, cosas que pasan. [Cada vez creo más fervientemente, que los tacheros deberían tener, como en USA, ese vidrio que los separa de los pasajeros, - onda coche Policial-, pero que cumpla la función del cono del silencio. Puta madre].
Llego al Sanatorio.Allende.y.la.re.putisima.madre.que.te.parió, espero 20 horas: camón pipol, camón, ¿dónde está la eficiencia, eh?. Me atienden en la recepción, me dicen, blablablazjkljklhkjhjhjhkjhij, no escucho un carajo, está lleno de gente y opto por sentarme en el ventiúnico lugar que queda, al fonnnnnnndo, lejos. Claro, como ustedes sabrán también uso anteojos, so, como no escucho, si me llamaban por mi apellido, never ever me iba a enterar, y como no veo, si aparecía mi numero en el cartelito de alláaaaaaaaa adelante, tampoco.
Asíque opté por pedirle al chabón que estaba sentado adelante que me avisara cuando apareciera el número 535 en el cosito. Me avisa después de 1 hora y media de esperar, entro al consultorio, alta mierda el consultorio, vaideguey. Me dice la médica, sentate ahí que KJfjldjfkjl, no escucho. Ok, me siento. Espero 5 minutos, 10 minutos, 15 minutos, nada. En eso aparece y me dice, mirá: vino una mina con kjdfklsjdfkljkld, no escucho. Tenes que esperar a que la termine de atender. Puta madreeeeeeee, son las 11 de la noche y yo como una vieja sorda, sentada ahí. Aparece la mina, me pregunta que me pasa, le cuento, me explica QUE LOS COTONETES NO SE RECOMIENDAN, puta madre, le digo, por qué carajo no avisan, mierda. Me mira los oídos con un cosito, me dice, mmsa, tenes dos pequeños taponcitos de cera, bien armaditos, compactos. Ddddddd le digo, qué poco elegante soy para quedarme sordaaaaa, por el amor de Lucho. Veo que la mina se ríe, y mueve los labios, calculo que esta diciéndome algo, le digo: ¿qué?, - creo que en estos 4 días, dije mas veces ¿qué?, que en toda mi existencia-. Me dice, vas a tener que volver el martes para hacerte jkfdjfkldjfkdfjldk, ahhhh, le digo, pero dame unas gotitas o algo que me quite el apunamiento éste del orto. Me dice, mmmsa, pero igual no vas a escuchar nada, tenes que venir sí o sí a que te lo destapen. Ay ay ay que poco kuul que soy para quedarme sorda, repito. Me dice, mkjgdksjfsklj, no escucho, de nuevo: ¿qué?. Nada, nada, me dice, me ningunea, pienso. Me ningunea por sorda. Me dá las gotitas para los oídos, salgo, me las compro, y en el taxi, me pongo medio frasquito en cada oreja, en eso, siento que algo me chorrea por los oídos. Ay, soy orejas chorreantes, qué desagradable, por favor. El tachero, de nuevo, meta bla bla bla, le digo: “hablá mas fuerte que no te escucho”, LARGUIRUCHO, pienso. Llego a mi casa, y opto por verle el lado positivo a todo esto: al menos no voy a tener que soportar a Juan Alberto, en Estudio País, Vamos carajoooooo!. Punto para mí.
Llego al Sanatorio.Allende.y.la.re.putisima.madre.que.te.parió, espero 20 horas: camón pipol, camón, ¿dónde está la eficiencia, eh?. Me atienden en la recepción, me dicen, blablablazjkljklhkjhjhjhkjhij, no escucho un carajo, está lleno de gente y opto por sentarme en el ventiúnico lugar que queda, al fonnnnnnndo, lejos. Claro, como ustedes sabrán también uso anteojos, so, como no escucho, si me llamaban por mi apellido, never ever me iba a enterar, y como no veo, si aparecía mi numero en el cartelito de alláaaaaaaaa adelante, tampoco.
Asíque opté por pedirle al chabón que estaba sentado adelante que me avisara cuando apareciera el número 535 en el cosito. Me avisa después de 1 hora y media de esperar, entro al consultorio, alta mierda el consultorio, vaideguey. Me dice la médica, sentate ahí que KJfjldjfkjl, no escucho. Ok, me siento. Espero 5 minutos, 10 minutos, 15 minutos, nada. En eso aparece y me dice, mirá: vino una mina con kjdfklsjdfkljkld, no escucho. Tenes que esperar a que la termine de atender. Puta madreeeeeeee, son las 11 de la noche y yo como una vieja sorda, sentada ahí. Aparece la mina, me pregunta que me pasa, le cuento, me explica QUE LOS COTONETES NO SE RECOMIENDAN, puta madre, le digo, por qué carajo no avisan, mierda. Me mira los oídos con un cosito, me dice, mmsa, tenes dos pequeños taponcitos de cera, bien armaditos, compactos. Ddddddd le digo, qué poco elegante soy para quedarme sordaaaaa, por el amor de Lucho. Veo que la mina se ríe, y mueve los labios, calculo que esta diciéndome algo, le digo: ¿qué?, - creo que en estos 4 días, dije mas veces ¿qué?, que en toda mi existencia-. Me dice, vas a tener que volver el martes para hacerte jkfdjfkldjfkdfjldk, ahhhh, le digo, pero dame unas gotitas o algo que me quite el apunamiento éste del orto. Me dice, mmmsa, pero igual no vas a escuchar nada, tenes que venir sí o sí a que te lo destapen. Ay ay ay que poco kuul que soy para quedarme sorda, repito. Me dice, mkjgdksjfsklj, no escucho, de nuevo: ¿qué?. Nada, nada, me dice, me ningunea, pienso. Me ningunea por sorda. Me dá las gotitas para los oídos, salgo, me las compro, y en el taxi, me pongo medio frasquito en cada oreja, en eso, siento que algo me chorrea por los oídos. Ay, soy orejas chorreantes, qué desagradable, por favor. El tachero, de nuevo, meta bla bla bla, le digo: “hablá mas fuerte que no te escucho”, LARGUIRUCHO, pienso. Llego a mi casa, y opto por verle el lado positivo a todo esto: al menos no voy a tener que soportar a Juan Alberto, en Estudio País, Vamos carajoooooo!. Punto para mí.
