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sábado, 4 de julio de 2009

No puede ser mi madre.

34 Arengaron conmigo

Me limo las uñas. Me pongo a mirar la tele, así de reojo, como no queriendo ver, pero miro. Me cebo y me limo las uñas. Me acuerdo que tengo que llamar a la contadora para que me tenga listos los recibos de sueldo. Odio a la contadora. La llamo así, muy falsa, la saludo. Hola Ana, ¿cómo estás?, Bien.- me dice, así medio mala onda. Le digo, viste que hace 10 días, - y marco y subrayo bien, con ímpetu lo de 10 días-, te mandé un mail con las novedades de Junio, no?
Re forra, me contesta, mmse… pero a mí no me mandaron nada. Nada ¿qué? pelotuda, pienso.

Sí Ana, te mande un mail y después hablamos por teléfono, necesito los recibos para el lunes. Me dice, msseeee pero vengan a buscarlos bien tarde porque yo no estoy en el estudio. Me dice, tipo 9 y media. Le digo, pero oíme, te mande el mail hace 10 días, hija de puta, como mierda te tengo que avisar que la gente cobra a fin de mes.
Cómo carezco de personalidad, no le digo todo eso, pero lo pienso a lot. Con mi mejor voz de orto, le digo, no puede ser antes, seguro que XXXXX (mi jefe) a esa hora no está. Me dice, mmmmseee, pero no. Así muy torerita. Le digo bueno. Me dice, llamame en una hora porque ahora entro al acto del colegio de XXXXXXXXXXX, no escucho, porque no me importa. OK, ok, le digo.
Corto. Me limé tanto hablando con esta pelotuda que casi no tengo uñas. Hija de puta. Pienso, la puteo mucho. Al pedo. Al rato, llamo por teléfono a Joselo, le digo, che la forra de Ana quiere que vayas a buscar los recibos a las 9 y media. Me dice, ehhhhhhhh pero que papuda (Joselo Dixit), y lo repite, un par de veces, a las que yo respondo, si, si, si, si.

Corto con Joselo. Me dispongo a almorzar. Puta madre, no hay un carajo para comer, me enferma. Me enferma que mi vieja se haga la que no se da cuenta que tiene que cocinar, por derecho. Es su derecho cocinar. Le digo, eh, así torerita, qué hay para comer, eh?.
Me mira, me dice, ¿qué?, así con cara de asco. Le digo fuerte, porque por ahí se quedó sorda y no me enteré. Que ¿Qué hay para comer?, mala onda mal. Me dice, mmmnose, mmmmnada, así. Me torea. La toreo. Nos tereamos. Me dice, bueno querida, podes cocinar vos alguna vez, eh. Por esta cuestión, otra vez la gata se está comiendo la bolsa del supermercado. Ya le tire 4 veces con la misma revista, que por supuesto vuelve a mí gracias a mi poder de abducción. [Luego de un largo período de rehabilitación, mi gato sigue exactamente igual de drogadicto. Su debilidad por el polietileno sigue intacta]. Bueno voy a cocinar sino la que va a terminar devorando las bolsas de disco voy a ser yo. En eso mi madre vuelve haciéndose la madre hacendosa y sacrificada, mentirosa!. ¬¬

Le digo, dale cocina que estoy trabajando. Me hago la trabajadora, hago toda una performance de lo que es trabajar duro. De pronto me siento una trabajadora minera. La vieja me mira. No se conmueve at all. Vieja insensible, pienso. Le digo, bueno cocina o voy a morir de inanición. Se caga de risa, vieja contestataria, pienso. No te me rías en la cara, carajo. Me dice, quedate traquila que podes morir antes de paludismo. Y se ríe. Dios, esta vieja no puede ser mi madre. Por favor, quiero ser adoptada. Pienso, que siempre quise ser adoptada, y descubrir, ponele, que tengo una familia re linda que me re ama, que es millonaria, además, y que me está esperando. Pero no. Puta madre.

Al final me ofusco mal y me voy a bañar, cuando salgo la vieja está cocinando arroz. Vamos carajo!. Me dice, ah, ¿terminaste?. No, le digo, soy un holograma de mi misma. Me mira con cara de orto, y me dice: entonces no comes arroz. Pienso, me cagó.


Pol el amol de maikol!!!!!!!!

domingo, 21 de junio de 2009

¿El sabor del encuentro?

39 Arengaron conmigo

El otro día con una amiga hablábamos de las relaciones amorosas. Su pregunta tenía más que ver con el cómo encontrar a alguien, que con el cómo mantener una relación.

Está claro que en épocas como éstas, con la banalidad que padecemos en todos los aspectos de la vida, es natural que la soledad sea más común que las parejas felices. Es decir, uno siempre idealiza aquello que no tiene; pero muchas veces, por quedarse en la mera idealización se choca contra una pared de realidad cuando en lugar de una cosa, se encuentra con otra.
Lo natural, y siendo tantos los solitarios que vagan por doquier, sería que encontrarse sea tan simple como destapar una cerveza, pero no. La realidad nos muestra como ciegos que avanzan sin saber bien por qué, ni por dónde.

Le decía a mi amiga, que para encontrar primero hay que saber qué es lo que uno busca. Es decir, muchos, por el simple hecho de hacer de cuenta que están menos solos, se entregan a relaciones intensas, pero fugaces y lo peor, es que saben que esas relaciones tienen poca vida.

Tal vez por el mismo hecho de que una relación más duradera o que empieza sin fecha de vencimiento, requiere de mayor compromiso y, sobretodo, de mayor riesgo.

El trabajo de conocer mínimamente al otro, algo que quizás vemos como innecesario, es fundamental. Lo que uno pierde de vista, es que la única forma de conocerse a sí mismo en una relación, es dándose ese tiempo que, por lo general, nos restamos.

Es decir, una persona que nunca tuvo una relación de pareja, difícilmente sepa cómo es en una relación de pareja. Por lo tanto, cuando llega el momento de buscar alguien que lo complemente, por decirlo de alguna manera, no sabe bien qué busca.

Es por eso que es tan complicado saber qué es lo que uno necesita, y es por no saberlo que yerra en la búsqueda.

Entonces, lo primero sería conocer que es lo que a uno le falta para enfocarse en esa dirección. Y lo segundo es saber que no en cualquier lado puede encontrar eso que busca.

Mi amiga me decía que ella ‘lo da todo’, es decir, ella se entrega hasta ‘vaciarse’. Es en ese punto, en que simplemente ‘da’, que queda en una posición pasiva ante el otro, y es bueno saber que el Deseo, se alimenta del Deseo activo. Uno desea el Deseo del Otro. Y el Deseo del Otro, suele coincidir, con uno mismo. EL Otro, nos desea, entonces lo deseamos. Por lo tanto, una persona que no pide, puede confundirse con una persona que no desea, o sea que no necesita de otro.

Mi amiga aducía que el miedo al rechazo es lo que provoca su no pedido. Pero si no pedimos, ¿cómo pretendemos que el otro sepa qué es lo que necesitamos?. Todo esto es parte del conocerse. La entrega absoluta suele ser menos arriesgada, y más simple, que el hecho de salir a buscar lo que uno quiere, porque muchas veces, ni uno sabe qué es eso. Además, si las cosas no salen como deseamos, es más fácil escudarse en el ‘yo le dí todo’, y caer en la victimización, que tener que hacerse cargo de las cosas que salieron mal, planteárselas y modificarlas.

Entonces, yo me pregunto, con esto de la soledad, el no encuentro, y el miedo al rechazo, ¿uno siempre busca en el lugar en dónde hay?. Porque muchas veces, pareciera que uno insiste en lugares conocidos, en donde sabe que no encuentra nada. ¿por qué tenemos esa tendencia, caprichosa, a volver al lugar en donde terminamos perdiendo?

Una vez me dijeron, ‘tu soledad aparece dónde sentís, que aquellos que deberían darte, aparecen’. Es decir, donde esos que me rechazan y me niegan aparecen, aparece mi sentimiento de soledad. Es lógico, si lo pienso, es totalmente lógico. Porque es el rechazo de esos lo que hace que me enfrente con propia mi soledad. Es una soledad adquirida, digamos.

Lo interesante, sería saber por qué uno se hace a sí mismo este tipo de trampas. Por qué si ,al fin y al cabo, termina llorando, lamentándose por lo que no fue, y jurándose que nunca más le va a volver a pasar, vuelve a hacer todo de la misma manera. Si uno no cambia el foco, si no aprende a conocerse, a darse tiempo para conocer al otro, quien quiera que sea ese otro, si no aprende a pedir, -y para eso necesariamente, tiene que aprender qué quiere-, nunca va a salir de ese círculo vicioso y solitario, del ‘yo le di todo’, ‘ya no hay hombres’, -o mujeres-, ‘le tengo miedo al rechazo’, ‘no quiero comprometerme’. Etc. Etc. Etc.

¿Qué hacen ustedes para encontrar lo que buscan? ¿Saben qué buscan? ¿Buscan en el lugar indicado, o golpean la puerta que ya se les cerró 1000 veces?.

Interesante, ¿no?.


Pd: Feliz Aniversario.

domingo, 4 de enero de 2009

- 300 -

57 Arengaron conmigo
Me sangra la nariz. Corro al living desesperada como si me hubieran pegado un tiro. La vieja está sentada mirando la tele. Le digo, oíme, oíiiiiiiiiiiime, me estoy desangrando. Se da vuelta y está meta takatakatakataka con su abanico chinolo, me dice, “ay, no tenés nada, exagerada”. Le clavo mi cara de orto por defolt y me voy al baño corriendo, muy onda “Montaña Rusa”. Me miro al espejo, me sale sangre de la nariz, me digo a mí misma. Me hablo en el espejo y hago toda una teoría de lo absurdo que sería morir, “tan joven”, por culpa de mi nariz sangrante. Oia, me acuerdo de Encías Sangrantes de los Simpson. Eniwey, pienso.
Después de hacer toda una performance melodramática a lot, salgo del baño y le digo a la vieja, escucháme una cosa, me puedo estar muriennndo en el baño que vos no vas a ver cómo estoy, con muchas enes. Me dice, ayyyyyyyyyyyy mijita, vos no podrías parir entonces, con muchas ies. Claramente, le digo, por eso no soy madre. Me voy, indignada me voy.
Pienso que la vida de un laburante es un infierno. No da, me digo, no dá tener que ir a trabajar el 2 de enero. De pronto me doy cuenta de que hacen 15 grados y que lejos de estar en un infierno estamos en una hielera. ¿Qué onda?, pienso. ¿Acaso me mudé al polo norte y no me dí cuenta?. Todo bien con que no hagan 45 grados pero, ¿era necesario que hicieran 15?. ¿Guat de fack?. Me peleo con mi madre, con la madre naturaleza, con la lluvia, con la fresca y, de repente, me veo extrañando a la calor, ¿guat pas?.
Termino con mi pantomima, tomo coraje y agarro mis petates para irme al laburo. Me hago la cancherita y me digo: se terminaron los taxis, viajas en colectivo.
Espero 10 minutos, espero 20, espero 40. Puta maaaaaaaaaadreeeeeeeeeee, pienso. Paro un taxi. Subo muy mala onda, el tipo tiene unos anteojos Ray van y me mira por el retrovisor con cara de orto mal. ¿Cara de orto por defolt?, me pregunto. Le indico el camino y el tipo me dice, mmmsa, mmmsa. Me ningunea. Ah bueno, ¿ahora los tacheros no hablan más?, ok, me digo, vamos a ver quien aguanta más tiempo calladito. Pasan 5 minutos, y le hablo. Mientras tanto, pienso, por qué carajo no te quedás callaaaaaaadaaaaaaaaaaa. El tipo me mira por el retrovisor, no me contesta. ¿Qué onda loco?, ¿el chabón es mudo?. Ma si, me digo. Curtíte hermano.
Llego al laburo y no hago un carajo, me pongo a pensar un post que me parece ge nial que, por supuesto, se desvanece por sí solo y en su genialidad.
Memoria del orto. Sin embargo recuerdo que no les conté lo de mi gato. Resulta que el muy irrecatado no tuvo mejor idea, para aislarse del mundo que lo circunda que, agarrar la caja de un ventilador de pie y hacerle una puertita. Sí, como lo leen, tengo un gato arquitecto. Es lo más, ai nou. Una mañana me levanto y veo cartoncitos de la caja regados por tooooooooooooodo el piso de living, miro así, y tuk, la gata estaba metida de lleno dentro de su nuevo hogar y paradita me miraba desde la puerta, lo único que le faltaba era saludarme con la patita. Por el amor de Lucho, tengo un gato arquitectoooooo, que grossa.
Termino de recordar lo del gato, y me interrumpen impunemente. Una empleada rompe pelotas, no tiene mejor idea que llamarme, oíme pelotuda, ¿no te das cuenta que es 2 de enero?. El 2 de Enero, debería ser ilegal ir a trabajar. Atiendo el celular, me dice, muy torerita, Carla, eh, Carina, eh…, Carolina, le digo, me llamo Carolina. Con mucha voz de orto. Ah, sí, Carolina, y se ríe. Se ríe, ¿me entendés?. Le digo, sí, DSJKFJKHKJRHH, qué necesitas. Ah, nada, quería saber si estabas. Eh, ¿peeeeeeeeeeerdóoooooooonnnn?, ¿acaso me estas controlando enferma?. No, no, me dice, pero llamaba para saludar.
Ah, ok, le digo, ya nos saludamos, ¿algo más?. Mmm no, me dice.
En eso, cae Joselo y me cuenta que los empleados de 3 sucursales organizaron una reunión. Me dice, parece que estamos haciendo bien nuestro trabajo. Claro, es que los muy imberbes se juntan para criticarnos. Nos reímos morbosamente. Y disfrutamos alot que se junten para pensar estrategias que puedan derrocarnos. Manga de infelices. Le digo, oíme, a mí me picaron las orejas toda la semana, ¿estos mandriles no andarán en la magia negra?.
Nos reímos. Nos reímos mucho, como dos hienas desenfrenadas, mientras disfrutamos a lot, que nos dediquen reuniones sectarias para hablar mal de nosotros. Le digo, ¿sabés lo que habría que hacer con esta manga de subversivos?, cagarlos bien a patadas en el orto. 300 patadas en el orto. A esta clase de gente, no se la neutraliza con palabras, hay que propinarles una paliza para que se dejen de joder. Bien a lo Aldo, le digo. ¿A lo algo Bonzi?, mi dice. No boludo, a lo Aldo Rico. Y nos pasamos toda la tarde, elucubrando maldades para exorcizar a los montoneritos del espíritu de torerita. Se ve que quedaron poseídos, le digo.
Por el momento, el lunes les caigo en el local para hostigarlos un poco, me dice. Sí, pero los de las 300 patadas hubiera sido divertido, le digo. Muejejeje.
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FelicitenmeNNN, éste es el post 300.

viernes, 2 de enero de 2009

PeloDuro

50 Arengaron conmigo
No sé si les conté. Pero por las dudas me repito. Me corté el pelo. Aquellos que tuvieron la posibilidad de conocerme con mis crenchas crecidas y severamente dañadas sabrán que, para mí, era una deuda pendiente y que no podía empezar otro año, si no era con la peluca acomodada, podada y bien limpita. Ok, Lo acepto. El 30 de Dic. En una búsqueda desorientada y empedernida, por encontrar un peluquero decente, caí en una peluquería de morondanga... pero carísima. (A ver las cordobesas, si me consiguen un peluquero como la gente para la próxima, eh).
Decía, me corté el pelo en una peluquería pedorra, pero que, para no sentirse menos no te cobran el corte... 15 pesos, no, acá te cobran $36. Sí, me hice la cancherita, y me ensartaron como morrón en broyet.
El problemita no es, “tanto”, el precio sino una vez más, la ineptitud de la gente para realizar correctamente su trabajo. No voy a tirarme en contra del rubro peluqueril, porque ya lo hice una vez, y sin embargo, sucumbí nuevamente a la tentación. Bah, en verdad las opciones eran pocas, o me cortaba un peluquero, o me pasaba la “Cero” y terminaba rapada al mejor estilo Jimena Cyrulnik.
Les decía, la chiquita que me agarró, me lavó la cabellera suavemente, me peinó y comenzó a cortar. Las directivas que dí no fueron justamente, “precisas”, fue más bien un, “vos cortá, cortá con confianza”. Y como la muy incauta, parecía tenerle miedo a la tijera,- o a mi pelo-, terminé diciéndole, cortáme tipo Flogger. Ay, Por el amor de Lucho. Mátenme. Mátenme, porque si bien en rigor, no tengo el corte “flogger”, osé pensar en él por un instante. De todos modos, me quedó bien, digamos. O al menos mejor de lo que lo tenía.
Antes era un lampazo, de pelo negro y largo. Ahora parezco un pinipon, con casquito y pelo a la cintura. Pero por lo menos, los pinipones, tenemos pelucas intercambiables.
Porca Miseria


He dicho.-
 

Que parezca un accidente son todos putos incluso en blogger pero putos de verdad El gato todopoderoso la vida misma esta llena de herejes