Me encuentro sentada en mi consultorio [imaginario], bebiendo un ais ti, [también imaginario], acompañado de un lemon pai [imaginario too bicos el temita de la dieta baja en glucosa me tiene las bolas por el piso].
No obstante, quiero contarles que han llegado miles (¿) de cartas de los señores televidentes, consultándome cosas sumamente importantes, a saber:
Gaby de la matanza, pregunta ¿qué hago si el tipo que me gusta es un imbécil?.
Pues bien, mi consejo esta vez tendrá que ver más con lo autorreferencial que con algo expuesto digamos, a modo de ejemplo.
¿A quién no le ha gustado alguna vez un imbécil?, y claro, la respuesta es obvia. Los imbéciles proliferan por todos lados y las cazadoras de imbéciles siempre somos sorprendidas por algún espécimen nuevo.
Mi consejo sería más bien que, antes de hacerle algo al imbécil propiamente dicho, pienses en auto flagelarte, porque estoy segura de que no es el primer imbécil por el cual sentís atracción, entonces, debemos corregir la fuente del error, es decir vos misma. La forma más sana [¿] de autoflagelación que encuentro es obligarte a ver 20 veces seguidas la publicidad de Araceli Gonzalez y la hija, esa del jabón, bueno, esa. Yo creo que después de ver el efecto nocivo que la imbecilidad tiene en vos, vas a dejar de pensar en el imbécil como en alguien atractivo.
Otra pregunta nos llega desde Garín (¿) de la mano de Vir, en éste caso nos pregunta ¿qué hago para llevarme bien con mi madre? Bien, tema difícil si los hay. No se conoce caso probado en que la hija, se lleve bien con la madre. La diferencia generacional, es cada vez más grande a medida que pasan los años, es una cuestión de piel, digamos. Mi consejo es que vuelvas a nacer como amiga de tu madre y no como hija. Claro que esto no te asegura que te lleves bien con tu otra madre, pero siempre cabe la posibilidad de que la ciencia avance e invente alguna pastillita que haga que madre e hija, sean una dupla in se pa ra ble.
La siguiente pregunta, la formula Julia, y está relacionada con la que nos hiciera Gaby, [se ve que viven cerca, o algo en el aire hace que los hombres que las rodean padezcan de imbecilísmo crónico], a saber: ¿cómo hago para vengarme de un imbécil?. Bueno, ésta pregunta es fácil; por lo general los imbéciles tienen una debilidad y es el sexo, así que, y haciendo gala de los dotes que la madre natura te ha dado, bien podrías citar al imbécil prometiéndole una noche apasionada y en su lugar, obligarlo a fumarse una cena completa en algún geriátrico del barrio, con todos los ancianitos que viven en el, ésto por supuesto, incluye la parte en que ayuda a los enfermeros a cambiarles los pañales y, mientras él hace su parte vos le preguntás ¿no somos un amor?.
La siguiente pregunta viene de la mano de veníyavoy (¿), de Villa Luzuriaga, y dice: ¿cómo hago para decirle algo muy importante a una madre, sabiendo que ésta es psicoanalista y seguro ya tiene 25 respuestas que te ponen la tapa o te retrucan la existencia?.
Bien, y volvemos al tema madre-hija. Ésta relación es una de las más complicadas, sobre todo si tu madre ES psicoanalista, pero no desesperéis. Cuando uno cree que el otro está muñido de respuestas para todo, lo mejor es el efecto sorpresa, es decir, debés decirle algo que la descoloque de tal modo que ya no pueda recurrir a sus respuestar armadas para nada. Entonces, al comienzo de una conversación le decís, por ejemplo, ‘mamá, voy a enlistarme en el ejército’. Cuando ella quede boquiabierta por tal declaración, aprovechas y le mandas lo que verdaderamente quieras decirle. Y si no te resulta, amordazala y que te escuche.
Por último, vamos a cerrar el programa de hoy con la pregunta de Capitana del Espacio de Once, que dice ¿cómo controlo mi ira?.
Bueno si supiera eso, probablemente no tendría éste blog, sino uno de estilo zen, pero voy a tratar de darte unos consejitos útiles al respecto. Yo recomiendo, la terapia del Telemárketer. Es decir, cada vez que te pelees con alguien, o te sientas mal porque el verdulero te vendió la papa podrida, no pierdas el tiempo puteando al aire, no. Ir a ver al propio verdulero y cantarle las 40 es valiente sí, pero pelotudamente peligroso, ¿Por qué correr el riesgo de que el verdulero te revolee un cajón de fruta podrida?. No. lo mejor es levantar el teléfono y elegir al azar, algún 0800telegarcheter, y puteárlos a ellos, ya no para decirle que el verdulero te cagó, sino para quejarte del mal servicio que TODAS las empresas dan. De este modo, no salís de la comodidad de tu hogar, y descargas tu ira, sin envenenarte. Me dirás ¿pero la ira no la controlé? Y, no, pero por lo menos no te quedaste con la vena.
Amigos, amigas, espero que hayan disfrutado a borbotones de mis consejos, y los espero en el próximo programa de: el consultorio.
Y no se olviden que el lunes a las 00:00, sale publicado el segundo post de la covacha. Es el mío, así que más vale que lean. ¬¬
Pd: espero que el sindicato de imbéciles, no venga a romperme todo por usar su nombre en vano.
