Atención señores, atención. Se me ocurre que para ser justos, debo declarar que, hoy por hoy, la vida me sonríe, con dientes blancos y sonrisa Colgate. Porque, sépanlo, tengo dientes, todos. Y tengo naríz, una. Y tengo ojos, dos. Y tengo orejas, también dos. La cosa es que me dí cuenta, de que la vida me sonríe. No sé cómo, ni por qué, pero lo hace.
Tengo un gato sano, soy, –relativamente-, sana [no comments ¬¬], tengo buenos amigos, tengo familia, -(bueh es lo que hay)-, tengo trabajo. ¿Qué más puedo pedir?. [Ok. Podría perdir por ejemplo, ganar el loto o tener una casa enorme con pileta, tener una 4x4 o, simplemente, que la vida me siga sonriendo.]
Pero decía, para ser justos, ahora que he mostrado mi mejor perfil, digo, el más positivista diciendo cómo la vida me soríe, bien podría aparecer un anónimo y re.contra.re.mil.putearme por NO ser una pesimista insensible y hueca o una porteña pelotuda e hija de pegga. Pero no.
Los jueces, sólo aparecen para marcar aquello que falla. [Perversos]. Pero bueno, al margen y no sé por qué, me vino a la mente, ese pensamiento completamente abstracto. Pero me gustaría hablar con vosotros de los prejuicios.
Es feo juzgar pero, probablemente, es peor ser juzgado. Es decir, para variar, la tijera no corta parejo. Cuando vemos que le pasa a otro o, mejor dicho, cuando hacemos que le pase a Otro, nos resulta algo nimio e insignificante. Me parece que el hecho de que nos toquen el culito, hace que resignifiquémos, obligadamente, las veces en las que caímos en el prejuicio.
Hacer una lectura liviana de los demás y, con esa lectura ostentar conocerlos, me parece pedorro. Cómo mínimo. Pero entiendo que, en un intento paupérrimo por sacar una instantánea del otro, uno tiende a calificar a las personas y a clasificarlas. Es lógico, si pensamos que vivimos en un mundo regido por jerarquías. ¿Será posible pensar de otro modo?. Las diferenciaciones son necesarias, establecen un orden, permiten, -en algún punto-, mantener la individualidad, la subjetividad. Pero, ¿por qué aplicamos, la clasificación o la jerarquización, a nuestros, oh, hermanos semejantes?.
Pienso que la palabra semejante es, proporcionalmente, opuesta a la palabra jerarquía. Digo, en el sentido más obvio de la palabra; se Jerarquiza en función de determinadas variables, mientras que es semejante, aquello que se caracteriza por ser simétrico, es decir, parejo, en alguna medida.
Por otro lado, por qué hay jerarquía de clases. No entiendo. Si desde que nacemos lo único que importa es la igualdad que "nos hermana". Lo único que hacen, desde el momento en que nos cachetean la cola, es intentar uniformarnos. La individualidad queda perdida o, al menos, eso intentan hacernos creer. Entonces, díganme ustedes: ¿somos semejantes o somos jerárquicamente diferentes?.
Tengo un gato sano, soy, –relativamente-, sana [no comments ¬¬], tengo buenos amigos, tengo familia, -(bueh es lo que hay)-, tengo trabajo. ¿Qué más puedo pedir?. [Ok. Podría perdir por ejemplo, ganar el loto o tener una casa enorme con pileta, tener una 4x4 o, simplemente, que la vida me siga sonriendo.]
Pero decía, para ser justos, ahora que he mostrado mi mejor perfil, digo, el más positivista diciendo cómo la vida me soríe, bien podría aparecer un anónimo y re.contra.re.mil.putearme por NO ser una pesimista insensible y hueca o una porteña pelotuda e hija de pegga. Pero no.
Los jueces, sólo aparecen para marcar aquello que falla. [Perversos]. Pero bueno, al margen y no sé por qué, me vino a la mente, ese pensamiento completamente abstracto. Pero me gustaría hablar con vosotros de los prejuicios.
Es feo juzgar pero, probablemente, es peor ser juzgado. Es decir, para variar, la tijera no corta parejo. Cuando vemos que le pasa a otro o, mejor dicho, cuando hacemos que le pase a Otro, nos resulta algo nimio e insignificante. Me parece que el hecho de que nos toquen el culito, hace que resignifiquémos, obligadamente, las veces en las que caímos en el prejuicio.
Hacer una lectura liviana de los demás y, con esa lectura ostentar conocerlos, me parece pedorro. Cómo mínimo. Pero entiendo que, en un intento paupérrimo por sacar una instantánea del otro, uno tiende a calificar a las personas y a clasificarlas. Es lógico, si pensamos que vivimos en un mundo regido por jerarquías. ¿Será posible pensar de otro modo?. Las diferenciaciones son necesarias, establecen un orden, permiten, -en algún punto-, mantener la individualidad, la subjetividad. Pero, ¿por qué aplicamos, la clasificación o la jerarquización, a nuestros, oh, hermanos semejantes?.
Pienso que la palabra semejante es, proporcionalmente, opuesta a la palabra jerarquía. Digo, en el sentido más obvio de la palabra; se Jerarquiza en función de determinadas variables, mientras que es semejante, aquello que se caracteriza por ser simétrico, es decir, parejo, en alguna medida.
Por otro lado, por qué hay jerarquía de clases. No entiendo. Si desde que nacemos lo único que importa es la igualdad que "nos hermana". Lo único que hacen, desde el momento en que nos cachetean la cola, es intentar uniformarnos. La individualidad queda perdida o, al menos, eso intentan hacernos creer. Entonces, díganme ustedes: ¿somos semejantes o somos jerárquicamente diferentes?.
Guatdefack!, al final: Dis is Spartaa!
Pd: Para quien descubra primero, lo encriptado en esos dibujitos de más arriba, habrá premio.
