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lunes, 11 de mayo de 2009

De como hacer que entre un bombo en orificios minús.culos. ¬¬

49 Arengaron conmigo

Una murga. Son las 2 de la mañana y hay una murga haciendo ridiculeces en la puerta de mi casa. Mi Dior. Cómo puede ser que los vecinos no se quejen, manga de enfermos. ¿Cómo hacen para dormir con estos energúmenos tocando bombos y platillos, eh?, decíme. Esto no tiene razón de ser. Me levanto dispuesta a todo, y marco el 101. Puto 101 se queda mudo. O sea, nunca tener un chorro apuntándote con un revólver, o una emergencia porque la cana no te atiende después de las 12, eh. Llamo al 100, por las dudas que este marcando cualquier cosa, pero el tipo me dice: bomberos. Puta madre, le digo, oíme, la policía es el 101, sah, me dice. Ok.

Vuelvo a marcar y nada. Má sí, me acuesto otra vez. Se calman, pero igual se escucha que la murga de mierda sigue tocando, esta vez, desde la esquina.

Les odio. Tengo ganas de tirarles con una docena de huevos, malditos irrespetuosos, infelices. Pero me contengo. En su lugar, les grito barbaridades desde mi ventana, barbaridades que no escuchan porque siguen tocando los bombos como enajenados, y se sacan fotos. ‘Alguien’ que vive conmigo, me dice, ehhhhhh pará, no grités. Todo porque levanté la persiana, los re putié y les mande meterse los bombos, literalmente, en el orrrrrrrrto.

Le digo, oíme, ¿los desubicados son ellos, y yo me tengo que quedar callada?, eh, eh, eh. Pero pareces una loca, me dice. Lo soy, le digo, prefiero ser loca, y no una infra-dotada que no sabe que, a las 2 de la mañana, la gente duerme. ‘alguien’, opta por cerrar el pico, porque obviamente, tengo razón.
Ahora, mi pregunta es, -y esto lo digo por si algún vecino, de estos evidentemente sorditos que tengo, lee mi blog-, a saber: ¿cómo mierda hacen para dormir a los hijos, eh?, díganme. Porque evidentemente si les sirve a los pendejos me tiene que servir a mí.

La próxima, les hago un enema de platillos, y les saco fotos con los bombos clavados donde no les da el sol, infelices.

He dicho.

domingo, 4 de enero de 2009

- 300 -

57 Arengaron conmigo
Me sangra la nariz. Corro al living desesperada como si me hubieran pegado un tiro. La vieja está sentada mirando la tele. Le digo, oíme, oíiiiiiiiiiiime, me estoy desangrando. Se da vuelta y está meta takatakatakataka con su abanico chinolo, me dice, “ay, no tenés nada, exagerada”. Le clavo mi cara de orto por defolt y me voy al baño corriendo, muy onda “Montaña Rusa”. Me miro al espejo, me sale sangre de la nariz, me digo a mí misma. Me hablo en el espejo y hago toda una teoría de lo absurdo que sería morir, “tan joven”, por culpa de mi nariz sangrante. Oia, me acuerdo de Encías Sangrantes de los Simpson. Eniwey, pienso.
Después de hacer toda una performance melodramática a lot, salgo del baño y le digo a la vieja, escucháme una cosa, me puedo estar muriennndo en el baño que vos no vas a ver cómo estoy, con muchas enes. Me dice, ayyyyyyyyyyyy mijita, vos no podrías parir entonces, con muchas ies. Claramente, le digo, por eso no soy madre. Me voy, indignada me voy.
Pienso que la vida de un laburante es un infierno. No da, me digo, no dá tener que ir a trabajar el 2 de enero. De pronto me doy cuenta de que hacen 15 grados y que lejos de estar en un infierno estamos en una hielera. ¿Qué onda?, pienso. ¿Acaso me mudé al polo norte y no me dí cuenta?. Todo bien con que no hagan 45 grados pero, ¿era necesario que hicieran 15?. ¿Guat de fack?. Me peleo con mi madre, con la madre naturaleza, con la lluvia, con la fresca y, de repente, me veo extrañando a la calor, ¿guat pas?.
Termino con mi pantomima, tomo coraje y agarro mis petates para irme al laburo. Me hago la cancherita y me digo: se terminaron los taxis, viajas en colectivo.
Espero 10 minutos, espero 20, espero 40. Puta maaaaaaaaaadreeeeeeeeeee, pienso. Paro un taxi. Subo muy mala onda, el tipo tiene unos anteojos Ray van y me mira por el retrovisor con cara de orto mal. ¿Cara de orto por defolt?, me pregunto. Le indico el camino y el tipo me dice, mmmsa, mmmsa. Me ningunea. Ah bueno, ¿ahora los tacheros no hablan más?, ok, me digo, vamos a ver quien aguanta más tiempo calladito. Pasan 5 minutos, y le hablo. Mientras tanto, pienso, por qué carajo no te quedás callaaaaaaadaaaaaaaaaaa. El tipo me mira por el retrovisor, no me contesta. ¿Qué onda loco?, ¿el chabón es mudo?. Ma si, me digo. Curtíte hermano.
Llego al laburo y no hago un carajo, me pongo a pensar un post que me parece ge nial que, por supuesto, se desvanece por sí solo y en su genialidad.
Memoria del orto. Sin embargo recuerdo que no les conté lo de mi gato. Resulta que el muy irrecatado no tuvo mejor idea, para aislarse del mundo que lo circunda que, agarrar la caja de un ventilador de pie y hacerle una puertita. Sí, como lo leen, tengo un gato arquitecto. Es lo más, ai nou. Una mañana me levanto y veo cartoncitos de la caja regados por tooooooooooooodo el piso de living, miro así, y tuk, la gata estaba metida de lleno dentro de su nuevo hogar y paradita me miraba desde la puerta, lo único que le faltaba era saludarme con la patita. Por el amor de Lucho, tengo un gato arquitectoooooo, que grossa.
Termino de recordar lo del gato, y me interrumpen impunemente. Una empleada rompe pelotas, no tiene mejor idea que llamarme, oíme pelotuda, ¿no te das cuenta que es 2 de enero?. El 2 de Enero, debería ser ilegal ir a trabajar. Atiendo el celular, me dice, muy torerita, Carla, eh, Carina, eh…, Carolina, le digo, me llamo Carolina. Con mucha voz de orto. Ah, sí, Carolina, y se ríe. Se ríe, ¿me entendés?. Le digo, sí, DSJKFJKHKJRHH, qué necesitas. Ah, nada, quería saber si estabas. Eh, ¿peeeeeeeeeeerdóoooooooonnnn?, ¿acaso me estas controlando enferma?. No, no, me dice, pero llamaba para saludar.
Ah, ok, le digo, ya nos saludamos, ¿algo más?. Mmm no, me dice.
En eso, cae Joselo y me cuenta que los empleados de 3 sucursales organizaron una reunión. Me dice, parece que estamos haciendo bien nuestro trabajo. Claro, es que los muy imberbes se juntan para criticarnos. Nos reímos morbosamente. Y disfrutamos alot que se junten para pensar estrategias que puedan derrocarnos. Manga de infelices. Le digo, oíme, a mí me picaron las orejas toda la semana, ¿estos mandriles no andarán en la magia negra?.
Nos reímos. Nos reímos mucho, como dos hienas desenfrenadas, mientras disfrutamos a lot, que nos dediquen reuniones sectarias para hablar mal de nosotros. Le digo, ¿sabés lo que habría que hacer con esta manga de subversivos?, cagarlos bien a patadas en el orto. 300 patadas en el orto. A esta clase de gente, no se la neutraliza con palabras, hay que propinarles una paliza para que se dejen de joder. Bien a lo Aldo, le digo. ¿A lo algo Bonzi?, mi dice. No boludo, a lo Aldo Rico. Y nos pasamos toda la tarde, elucubrando maldades para exorcizar a los montoneritos del espíritu de torerita. Se ve que quedaron poseídos, le digo.
Por el momento, el lunes les caigo en el local para hostigarlos un poco, me dice. Sí, pero los de las 300 patadas hubiera sido divertido, le digo. Muejejeje.
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FelicitenmeNNN, éste es el post 300.
 

Que parezca un accidente son todos putos incluso en blogger pero putos de verdad El gato todopoderoso la vida misma esta llena de herejes