Al margen, la vieja me entrega una bolsita de plástico, onda avión, - pero de plástico-, para que en su interior coloque mis residuos, dice que está cansada de juntar papelitos, tipo rollo de cocina, con mis mocos y ‘otras asquerosidades’ (¿) ¬¬, me causa gracia tener ‘mi bolsita’, me siento mamá cora con la bolsita de puré que llevaba en su cartera, o el doctor chapatín.
Le digo, vieja, vieja, el gato estornuda, primero me ningunea, y después dice: ‘el gato nos va a contagiar su gripe gatuna’. Cualquiera, pienso.
Salgo de mi hogar bien tempranito, dado que debo asistir a otro maldito día de capacitación. Para tal fin, me pasan a buscar en auto dos de mis empleadas favoritas. Llegamos al hotel en dónde se organizaba la capacitación, y me encuentro que un ex compañero de trabajo. Me dice mucho, ¿QUÉ HACES NEGRA, QUE HACES?. El tipo viene con una mina preñada y con un cochecito en donde hay un niño de, aproximadamente, 3 años. Pienso, ¿los niños de esa edad, siguen usando cochecito?, guerever. Habla mucho y a cada rato dice ‘friazón’, a cada rato dice ‘laburazo’, a cada rato dice ‘emboladazo’, pienso, este tipo tiene un problema con los azos.
Destapa el cochecito y me muestra al Crío, le digo muy falsa, qué lindo, qué lindo, pero el pibe es feo, y me causa gracia. Me concentro para no reírme, me pongo nerviosa, y me olvido de escuchar a mi ex compañero. Me dice, bueno, bueno, NO TE ENTRETENGO MÁS, y se va. ¿qué onda, se dio cuenta de que no le di pelota?, ¿me habré reído sin querer?.
Entramos al hotel, y un pelotudo se nos sienta en la mesa, y les digo a las chicas, no le den charla, y le dan charla. Dos horas escuchándolo decir pavadas, hacer chistes malos, y bla. Me cansa este tipo, pienso. Lo corto así, en seco, y el pelotudo no se inmuta. Oíme, pelotudo, remitite a comer y dejame descansar.
Nada. Sigue hablando. Le digo a las chicas: chicas, chicas, vamos. Y me río de janeiro. Les digo chicas, rajemos porque este viejo pelotudo no nos va a dejar en paz. Me dicen, sí, sí, vamos.
Entramos de nuevo al salón de conferencias del hotel, y casi me quedo dormida. Termina la capacitación del orto, y un chabon se ofrece a llevarme. Re incomodo el viaje, tener que hablar con el tipo que no conozco, no da pienso, pero no garpo el taxi el taxi, re. Así que voy, de rata nomás. Qué materialista. Me lleva, hablamos pelotudeces, y cuando llegamos le digo besos eh besos, todo rapidito, muy groncho lo mío. Llego a mi casa, y mi madre me dice, MURIO MICHAEL JACKSON, murió michael jackson. Aja, le digo. Y re insensibla, sigo pensando que soy una rata que no pago el taxi. :D

