Como dijera otrora, ese baño estaba endemoniado; en menos de dos meses se convirtió en la hoguera del Diablo.
Después de recibir la visita durante 1 mes de diferentes trabajadores de la construcción, nos enteramos que se iba a ocupar el departamento de al lado. Hasta ahí, nada raro digamos. El problema comenzó cuando el muchacho en cuestión, que resultó ser el hijo del dueño,- un pelotudazo de 35 años con una moto que le hacía creerse Walker Texas Ranger-, se quiso hacer el Mc. Guiver y empezó a romper TODO EL PISO DE SU DEPARTAMENTO porque no le gustaba el cerámico y quería madera.
O sea, todo bien si rompes Pepe, pero no podes ponerte a picar el piso un domingo a las 10 de la noche. Eso no fue nada, después de que terminara de picar el piso, se le dio por picar las paredes y, como se dio cuenta que solo no podía, llamó a un amigo, por lo tanto no tenía una maza meta pegarle a mí pared, no, tenía 2.
Dos mazas molestas meta golpear la pared de mi living, de mi baño y de mi dormitorio a toda hora. Imagínense lo que es ir a hablar con un tipo así, con alguien que se cree con el derecho de picar paredes y pisos a las 10 de la noche, o a las 12, sin importarle ni los vecinos del al lado, ni el de abajo. Bueno, es más o menos como hablar con un mono sordomudo, tremendo. Después de pedirle en varias oportunidades que dejara de hacer esos ruidos horrendos a horas indecentes, el tipo ceso, levemente, en su accionar.
Pero un buen día, y después de haber visto una propaganda en la que dos vecinos se veían por el agujero que había en sus botiquines de baños y se enamoraban. -bueno, este no es caso-, el pelotudo de mi vecino, pico tanto tanto del lado de su baño que fabricó un boquete del diámetro de 4 azulejos de 15 cm. Cada uno. Por ese agujero podía pasar perfectamente una persona, y saquearme el departamento a mí, por ejemplo.
Lo peor es que ese mini.boquete, daba justo al lado del inodoro, por lo que sentarse ahí, era bastante incómodo. Improvisamos una cortinita con toallas, pero los sonidos y los olores, eran insalvables.
Meses después, como 3 para ser específica, el cara dura de mi vecino, se dignó a poner los azulejos que destrozó.
No conforme con hacerme explotar el techo en mi cara, la vida me pone a este vecino insufrible. Depués de que terminó de arreglar su departamento, era tan pero tan fuerte el tono de su voz que, como se levantaba a las 7 de la mañana y me despertaba, tuve que dormir con tapones de siliconas en los oídos, durante 2 meses, sino era imposible descansar.
Mi consejo, cuídense de los vecinos, y cuando alguien les advierta que tal o cual, esta loco, creánle, la gente se hace la fama, y se queda dormida en los laureles.
¿Qué experiencias horrendas o insólitas tuvieron con sus vecinos?
