Me despierto a las 8 porque una empleada me llama por teléfono. Igualmente me tengo que levantar temprano porque a las 10 tengo una reunión, así que la puteada es comedida (¿). Me levanto, me cambio, no desayuno porque a la mañana nunca, repito, nunca tengo hambre. Trabajo un poco desde casa y parto hacia la oficina. Llego. Hace un frío de recagarse, cae aguanieve. Puteo porque bien podrían caer copos y así se justificaría el frio que te corta la cara. Como siempre, soy la primera en llegar, me siento al lado de la estufa. Durante toda la reunión que dura aproximadamente 4 horas, me recontraremil cago de frio, pero soy macha y me la banco. Tipo 11:30 me autoputeo por no haber comido nada, dado que me muero de hambre. Mato por una medialuna, pienso. Y me babeo mientras imagino a todos los del lugar vestidos de sanguche de jamon y queso. De pronto mi estómago entra en coma y deja de pedir alimento acostumbrándose al dolor. Oh, el dolor. En el break, insto a todos mis empleados a que me compren un regalo porque de no hacerlo los voy a matar a todos. Les digo, pueden regalarme un perfume, una cartera, un par de botas, cualquier cosa que pase los 600 pesos. Se ríen descaradamente. Los miro con cara de ¬¬. Y me dicen: te vamos a regalar pero algo barato. Malditos, miserables, yo merezco algo de nivel, les digo. Se ríen. Termina la reunión y llovizna. Todos me dicen, no llovizna: cae aguanieve.
Vuelvo para mi casa, son las 15:30. Llego justo para ver intrusos. Supremo de pollo total: Jorge dice en Twitter:sarasa le va a responder el Discurso a Fort. Y al toque le digo: Zulma es quién podría estar a su nivel, y contestarle el Discurso. Veo la primera parte y me duermo. Me duermo ¿mentendes? No puedo perdonarme el hecho de perderme, entre otras cosas, el discurso de Zulma. Me despierto a las 18. Y claramente me perdí todo intrusos. Puteo. Le exijo a mi madre que me ponga en autos, y me dice: ¿qué no lo viste? Así, muy sorprendida, como si me hubiera perdido la llegada del hombre a la luna. No, le digo, qué paso, y me cuenta. Mientras me autoflagelo por haberme perdido tremendo programa (¿), le pido que me traiga unas medialunas para ahogar mis penas en un café con leche.
Cuestión que recibo un mensaje de texto que dice: ‘tenemos a tu gato, si no nos haces 3 bizcochuelos, lo tiramos por el balcón*’. Desesperada, corro por toda la oficina imaginando, al igual que ustedes ahora (¿), lo peor. Ahhhhhhh.
Llamo por teléfono a mi casa, para hablar con mi madre y , como se imaginarán, me atiende desde su guarida, fumándose un habano bien grande en su sillón del padrino. Le digo, vieja, vieja me mandaron un mensajito que dice que secuestraron al gato. Me dice, ay nena no seas pelotuda, el gato está en mi cuarto. Ay, gracias a la virgen (¿). ¿Mirá si era cierto? Me corta. Me corta ¿mentendes?
Preparo mis petates y parto hacia una sucursal en dónde me están esperando para una reunión de encargados, somos 40 en un lugar realmente pequeño y hace calor. ‘Dios hace calor, prendan el aire’, grito mientras ingreso al lugar como si fuera una histérica, pero triunfadora en la vida. Me miran, los saludos y diviso allá a lo lejos una cosa pequeñita, blanca y peluda ¿qué será?, pienso. Me acerco mientras con mi orto voy golpeteando atodo lo que me cruzo en el camino, [dado que el lugar es verdaderamente reducido, REPITO: re du ci do ¬¬,] y por fin llego. Una de las encargadas tiene en su regazo a un perro. Dios, un perro. Sorprendentemente me simpatiza y se lo pido. Es hermoso y más chico que el gato. Lo alzo y empieza a lamerme la cara, ¿el perro trata de seducirme? ¿qué me pasa?
Por favor, a mi me gustan los gatos no los perros.
De pronto me invade una ola de pensamientos demoníacos y le digo a la piba ‘por favor regalámelo’ y me dice ‘no, porque vos tenes un gato’. Sí pero el gato ya está rannnnnnnnnnnnci… No pude chicos no pude terminar de pronunciar estas palabras del averno, el gato no es viejo, es hermoso y no podría jamás llevarle un enemigo.
Sin embargo, el perro es extremadamente sexy y hace ruiditos cuando no lo acarician. Dios. Ese perro. No, CAROLINACARLOTAHERMINIAENCARNACIONDELDEMONIO, no podés si quiera pensar en tener un perro. Pol el amol de maikol, que ni se te ocurra.
Pero el perro es demasiado sexy chicos y es mas chiquito que el gato ese que no se deja bañar.
De repente el demonio se apodera de mí y de mis pesamiento. Necesito un exorcismo. Cómo puedo pensar en traicionar al gato todopoderoso. Díganme. Eh. Y si un día lo secuestran de verdad. Noooooooooooo. El día que me falte el gato ya no me reiré de janeiro :( .
Para que vean la herejía cometida, conozcan a la intrusa, véanla sentadita justo al lado de mi netbook. Baideguey, la netbook mide 25 cm ¬¬. Saquen sus conclusiones acerca del tamaño del pichicho. Baba.
Decidan ustedes, ¿o el gato sexy recien bañado o el perro sexy al lado de la computadora? ¿qué harían?
Gato sexy Perro sexy
* Quédense tranquilos que el desubicado, como siempre, fué SDD que está en sus vísperas y quiere que le haga 3 bizcochuelos CASEROS que ya hice, baydeguei ¬¬. Feliz cumpleaños SDD!!!!!!!!
DUh duh duh, da da da. Yo se que soy una persona que los tienta. Sé que los tiento de que me manden regalitos por feisbuk [porque personalmente no me mandan ni un folleto de una publicidad de repelentes]. O que me recomienden páginas hediendas por la misma vía. Entiendo que están interesados en que me convierta a alguna religión extraña. Lo que no entiendo, es por qué todavía tienen la esperanza de que eso suceda. Es decir, me bauticé a los 28 años porque mi hermana me eligió como madrina de mi sobrina, sino en mi vida y menos en estado consciente, hubiera entrado voluntariamente a una Iglesia para entregarme y encomendarme a los brazos de Dios. Pero supongamos que respeto a quienes, como enfermitos devotos de la nada misma, andan balbuceando rezos ininteligibles en lenguas Divinas. Supongamos que realmente creo en esos curas brasileros que con 20 ml. de aceite de cocina y una rosa, prometen arreglarte la vida. Supongamos que respeto a aquellos que deciden por motus propio casarse por iglesia, pagándole una fortuna a la institución para que la decoren con rosas o flores estrambóticamente hediondas, para luego desfilar como marmotas hacia un altar. Supongamos. Pero qué te hace creer que voy a reenviar un mail en el que Jesús TE DIJO que voy a tener suerte, que voy a ser feliz, que no me van a cagar mas en cuanta ocasión sea posible. Qué te hace pensar que ese mail que, además de una imagen horrorosa de algún Santo desconocido por mí, tiene música, va a conmoverme en algún sentido. Decíme. ¿Hace falta?. Vos lo que necesitás no es leer mails ‘conmovedores’ para emocionarte. Creeme.
¿Querés emocionarte? Pues muy bien: vení, vení que te parto los dedos y vas a ver como te emocionas sin necesidad de ver o escuchar historias lastimosas.
Esto es demasiado, creo que los Dioses del Olimpo están en mi contra y se empecinan en demostrármelo, es obvio. Primero pierdo, en una situación muy pero muy confusa y extraña, mi balde azul. Anteriormente unos mocosos insoportables me hacen la vida imposible mientras trabajo. Mas anteriormente una manga de herejes incipientes se ponen a decorar el vidrio de la heladería con helado de chocolate. Pero lo que sucede rai jier rai nau es realmente imperdonable (¿). Los Dioses me están mandado un mensaje.
Me siento en la heladería, esperando que lleguen los jóvenes (¿) a quienes les voy a tomar siete, sí, siete entrevistas de trabajo. Ok, me mentalizo para escuchar barrabasadas dado que si hay un caldo de cultivo para las pavadas, ese es el de las entrevistas laborales.
No obstante, para mi sorpresa las barrabasadas llegan a mis oídos por otro lado. En este caso, del elenco completo de Cocoon. Dios mío. Entran a la heladería y se sientan justo en la mesa contigua a la mía, 5 personas mayores, digámosle así. Cualquier pensaría que esta gente genera ternura, pero no. La conversación que entablaron hubiera horrorizado hasta a Freddy Krugger.
Transcribo frases que caché al azar porque realmente son increíbles.
Mientras una de las mujeres cuenta a otras dos que 'una vecina mato a la madre, la descuartizo y se la comió.’ El único hombre le GRITAa la otra ‘recién vengo de sacarme los tapones de cera de los oídos’, Estos últimos, como si la otra estuviera comentando el valor del kilo de tomates en la verdulería, hacen oídos sordos, [claro del viejo lo entiendo pero de la otra no!], a lo que la otra muchacha relataba. ahhhhhhhhhhhhhh.
Al rato otra empienza a contar como tuvo el pié durante la gangrena, porque tiene diabetes, y tuvieron que cortarle unos dedos. Ayyyyyyyyy lo cuenta con una soltura, como si dijera que fue a la peluquería a recortarse el flequillo.
De repente llegan 3 más y se mudan a una mesa más grande porque no entran. Y gracias a Dios que lo hacen porque imaginate bancarte el GRITERÍOde éstos 8 muchachos, no da, no da y no da.
Minutos más tarde, y como si se tratara de una película dirigida por los hermanos cohen, aparecen 4 madres con 8 chiquitos, nah nah nah nah,pol el amol de maikol. Alguien está en mi contra y me manda todo esto como un karma.
Y yo mientras tanto, tratando de preparar los 7 psicotécnicos que tengo por delante ¬¬., con 8 pendejitos saltando a mi alrededor. Digan que tengo un nivel de abstraccion increíble, sino me tendría que rajar un tiro en medio de la sien. Esto no es vida che, hagan algo, por favor.
Subo al departamento y le pregunto a mi madre si lo vio salir volando, pero me explica que no porque se ocupo de taparse los ojos del viento y la tierra, y dejo de ver. Dios. Ok, le digo, pero no sabes para qué lado salió. Y me indica la dirección hacia donde se fue el balde. Me voy a la terraza para ver si desde mas alto y teniendo más perspectiva,puedo identificar a donde corno se fue el balde, pero nada. Pienso, alguien tiene que haberlo visto si salió volando. Bajo otra vez y vuelvo a interrogar a la gente que todavía estaba en la parada, pero nada. Le pregunto a la verdulera de enfrente, pero nada. Todos se me cagan de risa. A mí no me causa gracia, tengo tanta mala leche que ya veo que en un par de días me tocan el timbre los de la policía porque mi balde le saco un ojo al perro del vecino, o algo parecido. Me fijo si está en la terraza lindante, si está en el balcón del departamento de abajo, pero nada. No me resigno a no saber qué carajo pasó con el balde. No me va a ganar. Sin embargo el deber mi llama, por lo que debo abandonar la investigación (¿) e irme, porque sino la próxima búsqueda que afronte no será la de un balde, sino la de un trabajo nuevo. Lalalala. Trabajo, pero el balde no dejó de atormentarme durante toda mi jornada laboral, le comento a mis compañeros y entretejemos varias teorías acerca del paradero del balde. Una de ellas es que el la tormenta fue producto de una nave espacial que bajo especialmente para abducir al balde azúl. Consideremos tambien la posibilidad de que el adminiculo portátil contendor de agua desaparecido, puede ser la señal que necesitamos para saber que los Dioses se cansaron de nosotros y que van a terminar con todo de una buena vez, por eso la escases de agua. Elucubremos acerca de la probabilidad real de que un objeto desaparezca en sí mismo a causa de la combustión espontanea. Hagamos algo, no permitamos que la nada misma se lleven nuestros baldes, pol el amol de maikol. Me quejo, grito, pataleo, maldigo en vano porque nada ni nadie me devolverá a mi balde azul, oh, mi balde. De pronto se me ocurre algo que desde el principio estuvo tan claro como el agua [que sale del aire acondicionado y solía posarse dentro del balde], y es que el balde azul es una metáfora del viejo y conocido unicornio azul que se le perdió a Silvio Rodriguez. Oh, pol el amol de Lucho. ¡Cómo no nos dimos cuenta de eso!. El sonido del celular me saca de mis adentros y me devuelve a mis afueras, es mi madre:
Mimadre: ¿qué haces?
Yo: trabajo y pienso dónde carajo se fue el balde. Y cada vez que lo pienso me acuerdo de esa propaganda que decía: ¡dale una patada al balde!, ¿estás segura que vos no hiciste eso? Mimadre: No nena estás loca.
Yo: si, claro pero eso no quita que vos le hayas pegado un patadón al balde y lo hayas hecho volar de hemisferio.
Mimadre: ¿pero vos sos pelotuda?, ¿qué tenes en los ojos que no ves?
Yo: Bueno vieja, soy pelotuda fundamentalmente porque soy tu hija, y porque le pongo huevo a todo lo que hago. Lalalalala.
Mimadre: acaba de tocarme el timbre un vecino para decirme que baje porque quería mostrarme algo.
Yo: ¿y qué te mostró?
Mimadre: el balde pelotuda, el balde. Estaba colgando del cartel de alquiler que está en el piso de abajo, ¿acaso no lo viste?
Yo: y no, no lo ví, de haberlo visto no estaría elucubrando teorías conspirativas en mi contra. Mimadre: pero qué pelotuda.
Fin de la llamada.
Es decir, vamos, de haber estado colgando del cartel de alquiler de abajo seguramente lo habría visto, dejate de hinchar, alguna mano mágica me hizo la jodita, dale. Ahora que estoy pensando, estas cosas pasan porque en mi casa debe haber algún duende hijo de puta, al que le gusta joderme la vida. Qué tanto.
Tal vez aquellos que no hayan visitado Cordoba no sepan que las peores tormentas que se viven aquí, son las tormentas de Viento/tierra. De pronto se levanta un viento tremendo capaz de volarle la peluca a Silvio Soldán, y la tierra ennegrece el aire. Lo que van a leer ahora es simplemente Supremo, un momento superior a todos los momentos anteriormente vividos. Estaba yo retozando cual manatí drogado, cuando de repente se levanta una de estas famosas tormentas de tierra/viento. Mi madre se percata del detalle y lucha con el tender, que descansa en el balcón, mientras intenta cerrarlo. [Ella tiene la fantasía de que el balde, que recibe el agua que cae del aire acondicionado, va a salir volando desde el 3er piso y va a matar algún transeúnte. Y sí, es probable, con la piedra que tengo, es probable.] Yo, mientras tanto, estoy trabajando en la netbook y observo la lucha encarnecida que entabla mi madre con la persiana de la puerta del balcón. Se le cierra y se le abre, se le cierra y se le abre, pero no considero que sea lo suficientemente grave como para necesitar mi ayuda. En un momento, escucho un estruendo, un ruido seco, algo se cayó. Corro al balcón, pero el viento es tan fuerte que no me permite abrir la puerta. Así que tardo un ratito. Lo importante es que, desde adentro, se observa la figura de mi madre, por lo que compruebo que ella no salió volando cual Mary Poppins. Una vez que logro abrir la persiana, observo con mis propios ojos, como el balde salió volando, estimo, hacia la calle. Las predicciones de mi madre se hicieron realidad. Mis peores pesadillas, también, pienso. Bajo corriendo las escaleras, esperando que el fucking balde no haya matado a nadie, dado que justo en la puerta de mi casa hay una parada de colectivo muy transitada ¬¬. Pero para mi sorpresa el balde no estaba. La puta, no puede ser que se hayan choreado el balde en 4 segundos, pienso. Miro para todos lados, le pregunto a la gente que está en la parada si no vio caer un balde Pero nada, nadie vio nada. Esto es demasiado, pienso. ¿Estamos frente al misterio del balde de las Bermudas? Cómo es la cosa. Ya una vez el gato había intentado hacer parapente sobre el techo lindero, y se tiró en caída libre en esa dirección. Pero un balde volador, sería demasiado.
Es la una de la mañana y trato de dormir. Me despierto. Me duermo. Me despierto. Hago fuerzas para volver a dormir pero la vida, una vez más, se empecina en joderme la existencia con éste clima insoportable. Giro para un lado, giro para el otro, y con cada giro el gato vuela de la derecha a la izquierda, de la izquierda a la derecha.
Me destapo, me tapo, prendo el ventilador, lo apago. Pero nada. Nada de esto hace que vuelva a dormirme como corresponde y como me merezco por ser una persona tan, pero tan, trabajadora. Maldición. Pienso, por favor hagan algo que me derrito. Ahhhh.
Duermo, creo, 2 horas. Digo creo porque tuve la sensación de estar despierta todo el fukin’ tiempo pensando 'que calor hijo de un camion repleto de putasssssssssss', ¬¬ iu nou guara ia min. Por lo tanto decido levantarme y echarme en un puff frente al aire, [baba]. Dicho y hecho, 3 de la mañana y yo sentada bajo el aire leyendo blogs. Lalalalalalala. He sorteado ‘la calor’, pienso.Pero no.
Dos horas más tarde y, sintiéndome la Hércules de los aires acondicionados, vuelvo a mi habitación. Para qué. En el mismísimo averno hace frío comparado al estado de horno microondas que tiene mi cama. Pol el amol de maikol. Quiero vivir en Alaska. Pero asi es la vida, diría yo misma, larga, dura y caliente, fuck. ¬¬
Después de 1 hora 40 de odisea, aproximadamente, empiezo a caer lentamente presa de Morfeo pero, claro, como no puede ser de otra manera, lo bueno dura poco, y alas 8 en punto suena el teléfono: me llaman de una heladería.
Odio que me llamen tan temprano, porque por más que me haga la loca y no atienda mi Súper Yo me obliga a llamar y averiguar qué carajo quieren ¿y si pasó algo? ¿Y si es urgente? ¿Y si mi jefe les pidió que se comuniquen conmigo? Pero no, lo correcto sería pensar ¿Y si en lugar de ser tan pelotuda sigo durmiendo?
Siempre termina siendo una pelotudez que perfectamente puede esperar 4 horas más y dejarme dormir tranquila. ¬¬
Decido levantarme porque seguir en la cama no tiene sentido. Preparo todo para bañarme. Mientras camino en patas hacia el living me pego tremendo porrazo contra la mesa. Puta madreee. No hay peor dolor que pegarte en el dedo chiquito del pie. Ahhhhhhhhhh. Puteo, grito, puteo again. Se levanta mi madre y me dice: qué pasa, qué pasa. Me hice pelota el pie. Me dice, ay nena pensé que te había pasado algo. Pero me pasó algo, le digo, que vos consideres que no es importante no hace que me duela menos. Me dice, sah ¿Te vas a bañar? No, pienso, si abrí la ducha para que se lave la bañera. ¬¬. Lo que sigue es la pesadilla de un día entero de trabajo, con mucho calor y sin haber dormido. ¿quieren que les cuente los detalles, manga de perversos?. No.
De todas maneras quiero que sepan, porque sé que ustedes son de esas gentes que no pueden vivir sabiendo que hay alguien que sufre: yo, por ejemplo; que esta noche tengo pensado ganarle la batalla a ‘la calor’, sí, me llevo el colchón al living y hasta no sentir frío y taparme con el acolchado no pienso parar, sépanlo. Lalalalala. Tomá calor de mierda, te gané.
Estoy sentada en una de las heladerías, y entran manadas de pendejos, adolescentes y pendejos. Me empiezo a enervar. Puta madre. Entra un nene con un monopatín. La madre va para la caja, y tarda demasiado para elegir los gustos. Mientras, el pibito está meta pegarle al escalón con el monopatín. Lo miro, me mira, lo miro, se ríe. ¿de qué te reís, pelotudo? Lo miro con cara de orto, se pone serio.
Sigo con la computadora, meta tipear. El pendejo no para de hacer quilombo con el monopatín, anda con el coso por el piso de madera. Lo miro y le hago que no con la cabeza. Se pone serio pero el muy infame, parece hacerme frente y le da al piso con todo. ¿Oíme pelotudo, no entendes que no se puede hacer eso? No, no entiende.
En eso la madre, después de 20 horas , se aviva que vino con el pendejo molesto y que está haciendo bardo. Le dice, no Mati, no. Muy relajadita. El pendejo la mira, y sigue haciendo bardo con el monopatín. Dios, por qué tenes hijos si no vas a enseñarle lo básico e indispensable, decíme.
Miro al pendejo con cara de orto, y la miro a la madre que sigue esperando su helado. No me mira. Me paro y le digo al nene, “eso no se hace”. Se ríe, no nene, no. No te rías. Me enerva, quiero agarrarlo de las orejas y sacarlo a la calle. Bah, en realidad quiero agarrar a la estúpida de la madre que con cara de psicóloga constipada le dice: no, Mati, no, mientras le pendejo raya todo el piso ¿acaso en sus casas hacen lo mismo? No me explico.
Por fin la madre se acerca con los heladosy se sientan en la mesa de al lado a la mía. Para qué. El pibito mira mi computadora. Yo no le doy pelota, la madre le dice “viste, una compu”. Pelotuda, pienso. De pronto me quedo re caliente por el tema “monopatín”. Otra vez el nene me mira y yo lo ignoro. La madre le dice: “la chica está trabajando”. No los miro. En eso el pendejito se me sienta en la mesa, qué onda, pienso. Oíme, nena, llevate a este pibe porque me toca la netbook con esas manos llenas de chocolate y lo surto. ¬¬ Después dicen que soy violenta. No viejo, no soy violenta, me enferma que las madres no puedan poner límites.
El pibito me habla mientras la madre habla por celular. Me pregunta si es una computadora, no, le digo, es un lavarropas. Me mira. Lo miro con cara de ¬¬. Se queda sentado en mi mesa, mirando los videos que se proyectan en el plasma. Ay, pendejo, raja de acá, pienso. Nada. La madre no se da cuenta que el pibito acaba de irse a la mesa de alguien más, porque, pobre, está ocupada hablando por celular.
Repito, si yo quisiera estar en presencia de pequeños demonios tendría hijos o, en su defecto, iría a buscar a alguno de mis 11 sobrinos. Pero no, casualmente me mudéa 700kms de ellos, [pobrecitos].
En eso llegan otras 3 minas con seis, sí seis pendejos más. Puta madre, pienso. De pronto mi mesa se convierte en la atracción de la heladería. Tengo a siete, sí leyeron bien, siete pibitos, que no llevan mi sangre y que ni siquiera conozco, mirándome tipear ¿las madres? Bien gracias. ¬¬
No entiendo porqué mierda salen a la calle con tantos niñitos y sin correas, posta. Es decir, hay gente como yo, a la que las criaturitas no le causan ternura por más de 5 segundos. Pasado ese lapso comienzan a molestarme, y creo tener derecho a estar sentada en un lugar público sin que una manada de mini herejes incipientes, se me acerquen como si fuera la atracción del circo.
Por favor, madre/padre/tutor o encargado: trate de controlar a su cría porque la gente que carece de este tipo de complementos no tiene porque padecer los efectos colaterales de sus malaselecciones.