Vuelve Tinelli a la tele. Me babeo mentalmente esperando que empiece. Mientras, hago un bizcochuelo de dulce de leche, pensando en recibir a SDD como si fuera un ama de casa con delantal y ruleros. Llega y observa el bizcochuelo. Se pone contento como me pondría yo si me regalaran un millón de dólares. Pienso, con qué poco se conforma a un hombre. Lo miro y sigue sonriendo. Se come una porción y se regodea en su gordura. Yo le digo, viste, viste, ahora no me molestes por un rato largo porque te hice una torta, eh. Sí, me dice. Pero no cumple su promesa y, al rato, empieza a preguntar qué voy a cocinar. Maldito muerto de hambre. Hago empanadas, de esas que meti en el freezer la otra vez.
Pero acá tenemos que hacer un parate(¿) el otro dia, cuando llego de jugar al squash, no podía caminar. Yo me reí de janeiro un rato largo pero parece que a él no le gustó. Y me miró con mucha cara de ¬¬. Después de escucharlo quejarse como un viejo choto, decidí que no era sano reírme tanto o correría riesgo de que me pegara un zurdazo. Así que, opté por decirle que se tome un dkfjdkfj y que deje de llorar como una nenita. Hoy, todavía sigue con la misma perorata y se queja como parturienta. Le digo que no joda, que me aburre y que coma torta para que se le pase.
Lo grave (?) sucede cuando termina de quejarse y me dispongo a cortar un cacho de torta. Y sí, voy a la cocina y veo [a mi nandiiiiiiiiiiiito, no no,] a mí bizcochuelo, lleno de hormigas!!!!!!!!!! Hormigas chiquitas y malitas que se estaban deglutiendo mi riquísima torta!!!! Malditas lisiadas.
Le digo, escucháme vos, -SDD me mira-, acaso no te dije que pusieras el bizcochuelo arriba de la cocina. No te escuché, me dice. Y claro, le digo, ahora está lleno de hormigas porque lo dejaste arriba de la mesada, [en donde no se cómo pero viven muchas mini.hormigas malditas que no pican pero se morfan todo, carajo mierda] Ah bueno, me dice, no me di cuenta no es para tanto. Pero maldito hereje!!!!! Cómo te atreves, [te pedí que no pusieras los ojos en él y los pusiiiiiiiiiiste… digo], te dije que se iba a llenar de hormigas. Pero no hay caso, no entiende. así que agarre la torta, y la tiré enterita al tacho de basura.
Lo importante acá es que, mientras sucede todo esto, el lado muerto de mi cerebro me pide a gritos que mire mi cuota anual de Tinelli, así que los dejo, malditos, me voy a ver la tele.


