Le pregunto a una, [que perfectamente podría ser mi hija], ¿qué onda, hubo clases ya?. La mina se saca los auriculares y me mira, ‘ey, boba, te estoy hablando, hola’, pienso. Me sonríe, y me sigue mirando, la miro, me mira, la miro, le digo, ¿esta es la primer clase?, para mí sí, porque es la primera a la que vengo. Ok, le digo. No, podes ser más pelotuda, pienso, [pero sé fehacientemente que la vida y la gente misma, me demostrarán lo contrario].
Dejo de mirar a la tontita y escucho que una dice, ‘la clase empieza a las 13:30’. Puta madre, son las 12:45. No sé si voy a resistir 45 minutos [más] rodeada de mis compañeritos de curso, [qué dicho sea de paso, bien podrían ser mis sobrinos]. En eso entra un pibe, con una boina re cul, y se para enfrente de todo el curso, clásico estudiante que promociona política estudiantil, pensé. Pero no. El muy maldito me tapo la boca, cuando:
1) Empezó a hablar en mexicóte.
2) Dijo que él y sus otros 25 mil compañeros, eran estudiantes de SANSKRITO y dice que vienen a repartir libros que ellos mismos traducen a no sé cuantos idiomas.
Eah, pensé, qué nivel, es re cul el budismo, Namasté. El chabón está meta bla.bla.bla., mientras los 25mil compañeros reparten libros, quiero uno que dice, ‘cocina naturista’.
Se va, y sospecho que va a buscar más libros porque se estaba quedando sin. De repente, entra pero por el oooootro lado, oíme pelotudo mal vestido traductor de yansshhhhhhKrito quiero mi libro de ‘cocina naturistaaaaaaaa’, ya reparrrrrrrrrrrrrrrtiste por ese lado, pasa para éste.
Sin embargo, el muy infeliz me ningunea por segunda vez, y no me pide el libro. Me pongo mal, me enervo, me saca que me ignoren por no tener qué ¿18 añitos?, daaaaaale.
Peeeeeeero, pasa el compañero, [que, vaideguei , es medio tartamudo y tiene puestos unos culo de botella importantes], y espero que no ose, con total impunidad, pedirme el libro. Mientras, no me inmuto cuando la tontita con auriculares le pasa los que tiene en su poder por delante mío. En eso el tipo dice: ‘¿no tené´ libros?’. Ah, no, imaginate, me salí de mis cabales, y en 5 microsegundo me ví empalándo y goleándolos a todos por ninguneadores, pero me contuve y sólo le dije: ‘no, no tengo libros’, juro que me salió tan pero tan maricón, que me dí asco a mí misma.
El tipo, no conforme con el ninguneo propinado, me mira y con total desdén, me responde: ‘le decía a tu compañera’. Ah no, señores, así, yo no.
Me enervo, y empiezo a mirar para todos lados, buscando cómplices, pero estos pendejos irrecatados y herejes, no saben reconocer injusticias. Jóvenes éramos los de antes, me digo. Me auto-convenzo y tengo una mini-charla conmigo misma acerca de las injusticias que se viven en los ámbitos estudiantiles. Jo!. Qué seria, qué profunda, mi Dios.
Mientras el pelotudo hare kirshna del orto, sigue chamullándose pendejas, y yo cada vez más sacada, solo quiero mi librito de ‘cocina natural’. Pero no, nada de eso es posible, Porca Miseria.
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