Mostrando entradas con la etiqueta Una vez mas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Una vez mas. Mostrar todas las entradas

domingo, 12 de septiembre de 2010

Epifanía

19 Arengaron conmigo



Hay una tristeza impenetrable para las palabras.

Detrás de todo hay una tristeza.

Un recuerdo malparido, pero recuerdo al fin.

Que no me deja.

No me abandona. Tu recuerdo no.

Y la tristeza que se queda, empañada, pero está.

Detrás de una imagen que no llega nunca a vislumbrarse.

Un sueño.

Casi una epifanía. Porque te vuelvo a ver.

Casi una lágrima, porque volves a faltarme.

Y porque algunas lágrimas se resumen ferozmente en una imagen.

Y la desazón de haber estado donde vos no estás

...queda pendulando en mi retina.

La bronca de haberte hablado sin que me puedas escuchar.

Porque en definitiva no sos más,

Y sin embargo, hacés tanta falta.

Y el sentido se ha perdido un poco con tu ausencia.

Ojalá pueda... volverlo a encontrar.


lunes, 23 de agosto de 2010

Felicidades

19 Arengaron conmigo
Esto lo escribí el 6 de agosto del 2007, un día antes de mi cumpleaños, en una situación muy parecida a ésta, Lamentablemente hoy, 3 años después, tengo la necesidad de repostearlo.




Estábamos solas, sin la mas mímima intención de levantarnos del sillón. Ella me miraba entredormida como atenta a lo que yo estaba por hacer. Nada, no iba a hacer nada. Sin embargo me miraba inconstante.
Del otro lado de la habitación una sinfonía de canillas goteantes rompia el frio del silencio. Las persianas bajas. Las ventanas cerradas, y nosotras dos, sentadas en el sillón; Esperando juntas vaya a saber qué. Sin producir sonido. Ella es agresiva cuando quiere. Pero yo tambien. Por eso nos mantenemos juntas pero sin demasiada cercanía. Aunque confieso que sabe muy bien cuando tiene que acercarse.
Ayer a la madrugada se sentó al lado mío, en silencio, como siempre, nos miramos. Y después de un rato nos quedamos dormidas, una al lado de la otra.
No se que es, o sí?, no me importa... bueno sí, si me importa. Falta un día, y ella no lo sabe. Nunca lo va a entender, pero falta un día para que se cumplan 29 años. Sin embargo, así y todo, sin entender porqué, estoy segura que va a estar a mi lado. Y que va a ser la primera en llegar y la ultima en irse, claro, nunca se va. Nos miramos por 1, 2, 3, 4, 5 horas, incansablemente, nos miramos sin sonidos, sin palabras, no serían posibles, y si lo fueran serían inútiles. A veces es mejor el silencio, la compañia en silencio. Esa que no pregunta, que no hace ruido, esa que casi no se nota, pero está. Yo se que ella está.
Cada tanto un bostezo. Cada tanto estiramos las piernas, los brazos... y despues nos volvemos a sentar a mirarnos, a enroscarnos, cada una en su lugar, sin molestar a la otra, pero haciendonos compañia. Grata, al menos para mi.
Ella no entiende por qué se van, porque vinieron; no entiende, seguramente, por qué hoy estoy aca sentada, cómo estuve ayer, antes de ayer. O sí?, será posible que sí?...
Pero seguro no sabe que mañana se cumplen 29 años. Eso no lo puede saber... creo que no.
Me mira, me relojea, la miro, hasta que se queda dormida. Me vigila, sigilosa, si me paro se para, si me siento, se queda quieta, pero yo se que me mira. Se acomoda en su lugar, cerca del mío, y me mira.
Estamos las dos solas otra vez, ella y yo. Las dos solas, como hace tanto tiempo, juntas, pero sin invadirnos. A ella no le gusta, se enoja, y me hace enojar. No tiene nocion del tiempo, del espacio... y en eso nos estamos empezando a parecer. Somos dos, las que nos perdemos de tanto en tanto, somos dos las que nos entredormimos estando alertas. Mirando la mirada de otros. Esperando la mirada de otros. Somos dos. Pero ella no sabe. Ojalá pudiera no saberlo yo tambien. Ojalá pudiera olvidarme de quien soy. Ojalá pudiera borrarme toda, linea por linea, borrarme, y desaparecer. Pero con ella. Porque ella respeta. Porque ella silencia. Porque ella acompaña con el simple hecho de sentarse en el sillon a mirarme entredormida sin la más minima intencion de levantarse...




jueves, 19 de agosto de 2010

Me ahogo

18 Arengaron conmigo

viernes, 13 de agosto de 2010

Julita

41 Arengaron conmigo
Tengo la necesidad de escribir. Tal vez después me arrepienta, porque este blog es muy de otra cosa. Pero lo hago porque lo necesito. Necesito venir acá y vomitar todo lo que me pasa. Acabo de ver a mi hermana en un cajón. Estaba fría y pálida. Esta muerta. Y lo escribo porque si no lo leo o lo repito, simplemente, vuelvo a negarlo. Una y mil veces repetí: Julia No. Julia No. Julia No. Pero Julia Sí.

Una vez más, la vida, que es una reverenda hija de mil puta, me arranca, literalmente, a una de mis hermanas. Una de las personas más importantes y relevantes de mi vida. Mi hermana preferida. Mi hermana, la que me eligió como madrina de su hija. La que estuvo el día que me recibí, el día que embalaba cajas para mudarme a 700km de ella. La que estuvo sosteniéndome la mano cuando murió mi otra hermana, hace 3 años.

Natalia todavía hoy, es un NO. Natalia todavía hoy, 3 años después, aparece en sueños y me despierto llorando, porque la extraño, porque el sueño está buenísimo y me permite verla, tan ella, tan viva, pero el despertar es angustiante.

Ayer, Natalia era un NO para Julia. Y hoy Julia es un NO para mí.

Julia era Julia, no puedo contarles quién era mi hermana, porque no me alcanzan las palabras para definirla. Simplemente era Julia y para mí, la combinación perfecta de generosidad, alegría, empatía, compañerismo y vivacidad. Era una persona especial. De todas mis hermanas, era la especial, no solo para mí, sino también para las otras y eso, debe significar mucho. Julia te aceptaba como eras, te respetaba. Entonces vos te sentías cómodo, te sentías comprendido, contenido. Julia nunca me juzgó. Julia trato siempre de mediar y de recomponer.

No espero que con estas palabras la conozcan, ni que me digan que era una excelente persona, y una excelente hermana, no. Eso ya lo sé. Pero necesito escribirlo. Necesito empezar a rearmarme de a poco a la Julita que perdí. Necesito encontrarme nuevamente con ella, la verdadera, la que siempre tenía un chiste en el momento justo. La que siempre estuvo conmigo, sin dejar de estar con los demás. La que hace 4 días me llamó por teléfono para saludarme por mi cumpleaños, la que me gastaba porque “te estás poniendo vieja”. La que no paraba de hablar un segundo, [quienes me conocen entérense que lo heredé de ella ] la que me robaba los zapatos y las botas, las camperas y los pantalones. La que abría mi placard y lo desvalijaba. La de las pecas y las trenzas largas antes de ir al colegio. La hermana buena. La del sí fácil. La que me regaló la entrada para ir a ver a Emanuel Ortega y cada vez que se acordaba me gastaba por el mal gusto. La que no se enojó cuando a los 15 le gasté todo un frasco de Eternity que le había regalado el novio, el amor de su vida, mi cuñado. La que siempre me prestaba el departamento cuando no estaba los sábados a la noche. La que me prestaba plata sabiendo que jamás se la devolvería, la que me llevó de vacaciones a una casita en la costa y, a pesar de vivir comiendo arroz, la pasamos tan pero tan bien, la que casi se muere cuando dio a luz su primer hijo. La que quería estudiar Diseño Grafico. La que hace meses, y después de mucho esfuerzo en conjunto con su marido, por fin logró tener su casa propia. La que estaba felizmente casada hace 22 años con el mismo maravilloso hombre. La que apenas había empezado a aceptar que cumplió 40. La que era coqueta y me pedía que le regale mis carteras. La que me llamaba y me retaba si no me hacía algún estudio o no tomaba algún remedio. La que siempre esperó que yo fuera alguien. La que confió en mí. La que se reía de mis chistes, y se ponía triste con mis tristezas. La que me cuidaba a pesar de la distancia. La que ame con todo mi corazón y seguramente voy a seguir amando. Por hermana, por mujer, por persona, por madre, por esposa, por hija. La voy a seguir amando, aunque putee. La voy a seguir soñando, tal vez, junto a Natalia. Pero estas heridas no cierran. Estas heridas sólo pueden dejar un profundo surco y arañar el hueso, tan roído por el desconsuelo, por la desolación, por la repetición. La repetición de lo real, tan real e inexplicable.




Te amo hermana, y siempre vas a estar en mi corazon.

11 de agosto de 2010






 

Que parezca un accidente son todos putos incluso en blogger pero putos de verdad El gato todopoderoso la vida misma esta llena de herejes