Pobre Sandro, che. Mi madre era fanática y siempre cuenta que le beso la panza en uno de sus tantos embarazos. Mi hermana salió bastante pava, ¿será por eso?
Cuestión que se nos fue el Gitano(¿), estamos todos tristes, Mirtha Legrand, que suele empezar sus almuerzos a las 14:30, hace una hora que está meta charlar y hablar, en rigor, de ella misma, en diferentes situaciones que remiten a Sandro. Dice que le decía Rosa María y que ella le respondía con un ‘Don Sanchez’.
Realmente no se qué me da más asco si la vieja o los canales de noticias en donde los periodistas se hacen eco de la voz del pueblo y dicen lo triste que estamos todos por la pérdida.
Lo mejor de todo esto es que el buen hombre dejó de sufrir(¿), lo peor es que nos van a dar con Sandro hasta el hartazgo, hasta llegar al punto de insensibilizarnos, [si es que eso es posible dado que ya lo estamos].
Mi madre me llama para charlar (¿) y lo primero que me dice es que murió Sandro. Me doy cuenta que todos tenemos esa necesidad casi periodística de decir la primicia. De contarle a alguno que no sepa alguna tragedia, o alguna muerte importante. No me van a negar eso porque nos pasa a todos. Es inevitable.
Así que, en rigor, somos todos muy parecidos a esos periodistas morbosos que aparecen en televisión, solo que no aparecemos ahí, y la sarta de pavadas que decimos queda resguardada en la intimidad de nuestros hogares.
Mirtha no se cansa de pasar imágenes en blanco y negro, de pasar conversaciones telefónicas de hace unos años. Mirtha no se cansa, la puta madre. Pero cada tanto saca al aire a algún famoso que se lamenta por la muerte del cantante, y cuenta alguna anécdota que poco nos interesa. Pareciera que la vieja, no va a hacer sus almuerzos hoy. ¡Imagínense lo que va a ser 2 horas seguidas de Mirtha Legrand hablando de sí misma! Ahora saca un pañuelo y se limpia los mocardos. Eso no es fino, señora.
Pero ella sigue meta hablar y hablar y hablar y no se cansa. Y sí, es un hecho: Mirtha los va a enterrar a todos. Prepárense. ¬¬





