sábado, 31 de octubre de 2009

Apaguen el horno que se me derriten las siliconas

36 Arengaron conmigo
Es la una de la mañana y trato de dormir. Me despierto. Me duermo. Me despierto. Hago fuerzas para volver a dormir pero la vida, una vez más, se empecina en joderme la existencia con éste clima insoportable. Giro para un lado, giro para el otro, y con cada giro el gato vuela de la derecha a la izquierda, de la izquierda a la derecha.

Me destapo, me tapo, prendo el ventilador, lo apago. Pero nada. Nada de esto hace que vuelva a dormirme como corresponde y como me merezco por ser una persona tan, pero tan, trabajadora. Maldición. Pienso, por favor hagan algo que me derrito. Ahhhh.

Duermo, creo, 2 horas. Digo creo porque tuve la sensación de estar despierta todo el fukin’ tiempo pensando 'que calor hijo de un camion repleto de putasssssssssss', ¬¬ iu nou guara ia min. Por lo tanto decido levantarme y echarme en un puff frente al aire, [baba]. Dicho y hecho, 3 de la mañana y yo sentada bajo el aire leyendo blogs. Lalalalalalala. He sorteado ‘la calor’, pienso. Pero no.

Dos horas más tarde y, sintiéndome la Hércules de los aires acondicionados, vuelvo a mi habitación. Para qué. En el mismísimo averno hace frío comparado al estado de horno microondas que tiene mi cama. Pol el amol de maikol. Quiero vivir en Alaska. Pero asi es la vida, diría yo misma, larga, dura y caliente, fuck. ¬¬

Después de 1 hora 40 de odisea, aproximadamente, empiezo a caer lentamente presa de Morfeo pero, claro, como no puede ser de otra manera, lo bueno dura poco, y alas 8 en punto suena el teléfono: me llaman de una heladería.

Odio que me llamen tan temprano, porque por más que me haga la loca y no atienda mi Súper Yo me obliga a llamar y averiguar qué carajo quieren ¿y si pasó algo? ¿Y si es urgente? ¿Y si mi jefe les pidió que se comuniquen conmigo? Pero no, lo correcto sería pensar ¿Y si en lugar de ser tan pelotuda sigo durmiendo?

Siempre termina siendo una pelotudez que perfectamente puede esperar 4 horas más y dejarme dormir tranquila. ¬¬

Decido levantarme porque seguir en la cama no tiene sentido. Preparo todo para bañarme. Mientras camino en patas hacia el living me pego tremendo porrazo contra la mesa. Puta madreee. No hay peor dolor que pegarte en el dedo chiquito del pie. Ahhhhhhhhhh. Puteo, grito, puteo again. Se levanta mi madre y me dice: qué pasa, qué pasa. Me hice pelota el pie. Me dice, ay nena pensé que te había pasado algo. Pero me pasó algo, le digo, que vos consideres que no es importante no hace que me duela menos. Me dice, sah ¿Te vas a bañar? No, pienso, si abrí la ducha para que se lave la bañera. ¬¬. Lo que sigue es la pesadilla de un día entero de trabajo, con mucho calor y sin haber dormido. ¿quieren que les cuente los detalles, manga de perversos?. No.

De todas maneras quiero que sepan, porque sé que ustedes son de esas gentes que no pueden vivir sabiendo que hay alguien que sufre: yo, por ejemplo; que esta noche tengo pensado ganarle la batalla a ‘la calor’, sí, me llevo el colchón al living y hasta no sentir frío y taparme con el acolchado no pienso parar, sépanlo. Lalalalala. Tomá calor de mierda, te gané.

jueves, 29 de octubre de 2009

Te los voy a hacer comer

36 Arengaron conmigo

[Antes que nada les voy a pedir que quienes quieran, pasen por la covacha y lean mi post nuevo. lalalala. Gracias, les amo, herejes].


Cristian Castro está en la argentina, dicen, ¬¬. Digo dicen porque yo no lo vi y perfectamente podría tratarse de un doble o de un holograma o guerever, que no notaría la diferencia. Mi madre lo mira, está con Maru Botana y dice, ‘parece un buen tipo’. Yo digo: parece un pelotudo, ¡mira como se vistió!, es una oda al mál gusto, [a saber: saco color salmón, pantalón negro, camisa blanca, y pelo ultrafluorescente. Dajjjjj].

Sí, me dice mi madre, pero parece bueno y modesto. Sí, pienso, parece; porque las cago a palos a las dos mujeres, lalalalalalala. Es un amor el Cristian. Igual, tengo que confesar que amo a su madre la veía en sus novelas, oh, sus novelas eran lo mas. Además, en general, los mexicotes me caen bien, su tonada, su comida, su Playa del Carmen, [insete charco de baba aquí], me caen bien y que alguien se atreva a decirme lo contrario¬¬.

Pero volviendo a Cristian, quienes me leen desde hace un tiempo saben perfectamente mi rechazo hacia canciones de su repertorio tales como: Azul. Violenta me pone, vio lenta.

Bien, como les decía, mi madre está mirando la tele mientras come la pizza que quedó del martes a la noche, éramos 3 y pedimos 2 pizzas, qué gorditos, dirán, pero no, comimos una y quedo la otra entera por lo tanto mi madre, que es un ser sub alimentado (¿), se está comiendo, con mucho ahínco, la pizza que quedó, de apoco pero con garra eh, no le afloja.

Quiero que sepan que la calor no solo me agobia, sino que además me pone de mal humor. Porque bien podría, simplemente, sacarme la poca cordura que tengo, pero no conforme con eso, me pone de mal humor.

El deber me llama, por lo tanto abandono al rinoceronte hambriento transmutado en mi madre, y parto rauda. Llego a la heladería, me siento y verdaderamente compadezco a mis empleados: manadas de acalorados adolescentes entran, cual horda iracunda, en busca de un heladito. Qué paciencia, por Dios. Se sientan atrás de todo. Comen como bestias famélicas, y charlan como cotorras, mejor dicho: gritan.

De pronto uno de ellos se para y veo, desde mi asiento, que le pasa la mano al vidrio, pero no llego a ver si lo está limpiando o lo está manchando. En segundos nomás, la encargada sale corriendo como un toro enardecido, e increpa al pequeño hereje diciéndole que no está bien ir a un lugar y, porque sí, empezar a pintar los vidrios con helado de chocolate.

Yo, atónita me paro directamente con la intención de sacar al pelotudito infame de las orejas, pero no fue necesario: Una señora que estaba, sabiamente, disfrutando de su heladito, muy fina y delicada, se para y le dice: ‘mocoso culiado, dejá de tirar papeles embebidos en helado contra el vidrio porque te los voy a hacer comer’. El pendejo se puso verde, mientras la encargada le tendía una mano con un trapo mojado para que empezara a limpiar lo que ensucio.

Ustedes me dirán, que hay que tenerles paciencia, que cuando tenga hijos voy a cambiar de parecer pero si un hijo mío llega a hacer algo parecido, lo ahogo en un balde con agua y lo hago de nuevo, enserio.

domingo, 25 de octubre de 2009

La atracción del Circo

48 Arengaron conmigo

Estoy sentada en una de las heladerías, y entran manadas de pendejos, adolescentes y pendejos. Me empiezo a enervar. Puta madre. Entra un nene con un monopatín. La madre va para la caja, y tarda demasiado para elegir los gustos. Mientras, el pibito está meta pegarle al escalón con el monopatín. Lo miro, me mira, lo miro, se ríe. ¿de qué te reís, pelotudo? Lo miro con cara de orto, se pone serio.

Sigo con la computadora, meta tipear. El pendejo no para de hacer quilombo con el monopatín, anda con el coso por el piso de madera. Lo miro y le hago que no con la cabeza. Se pone serio pero el muy infame, parece hacerme frente y le da al piso con todo. ¿Oíme pelotudo, no entendes que no se puede hacer eso? No, no entiende.

En eso la madre, después de 20 horas , se aviva que vino con el pendejo molesto y que está haciendo bardo. Le dice, no Mati, no. Muy relajadita. El pendejo la mira, y sigue haciendo bardo con el monopatín. Dios, por qué tenes hijos si no vas a enseñarle lo básico e indispensable, decíme.

Miro al pendejo con cara de orto, y la miro a la madre que sigue esperando su helado. No me mira. Me paro y le digo al nene, “eso no se hace”. Se ríe, no nene, no. No te rías. Me enerva, quiero agarrarlo de las orejas y sacarlo a la calle. Bah, en realidad quiero agarrar a la estúpida de la madre que con cara de psicóloga constipada le dice: no, Mati, no, mientras le pendejo raya todo el piso ¿acaso en sus casas hacen lo mismo? No me explico.

Por fin la madre se acerca con los helados y se sientan en la mesa de al lado a la mía. Para qué. El pibito mira mi computadora. Yo no le doy pelota, la madre le dice “viste, una compu”. Pelotuda, pienso. De pronto me quedo re caliente por el tema “monopatín”. Otra vez el nene me mira y yo lo ignoro. La madre le dice: “la chica está trabajando”. No los miro. En eso el pendejito se me sienta en la mesa, qué onda, pienso. Oíme, nena, llevate a este pibe porque me toca la netbook con esas manos llenas de chocolate y lo surto. ¬¬ Después dicen que soy violenta. No viejo, no soy violenta, me enferma que las madres no puedan poner límites.

El pibito me habla mientras la madre habla por celular. Me pregunta si es una computadora, no, le digo, es un lavarropas. Me mira. Lo miro con cara de ¬¬. Se queda sentado en mi mesa, mirando los videos que se proyectan en el plasma. Ay, pendejo, raja de acá, pienso. Nada. La madre no se da cuenta que el pibito acaba de irse a la mesa de alguien más, porque, pobre, está ocupada hablando por celular.

Repito, si yo quisiera estar en presencia de pequeños demonios tendría hijos o, en su defecto, iría a buscar a alguno de mis 11 sobrinos. Pero no, casualmente me mudé a 700kms de ellos, [pobrecitos].

En eso llegan otras 3 minas con seis, sí seis pendejos más. Puta madre, pienso. De pronto mi mesa se convierte en la atracción de la heladería. Tengo a siete, sí leyeron bien, siete pibitos, que no llevan mi sangre y que ni siquiera conozco, mirándome tipear ¿las madres? Bien gracias. ¬¬

No entiendo porqué mierda salen a la calle con tantos niñitos y sin correas, posta. Es decir, hay gente como yo, a la que las criaturitas no le causan ternura por más de 5 segundos. Pasado ese lapso comienzan a molestarme, y creo tener derecho a estar sentada en un lugar público sin que una manada de mini herejes incipientes, se me acerquen como si fuera la atracción del circo.

Por favor, madre/padre/tutor o encargado: trate de controlar a su cría porque la gente que carece de este tipo de complementos no tiene porque padecer los efectos colaterales de sus malas elecciones.

He dicho.-

jueves, 22 de octubre de 2009

Voten Carancho, voten (?)

20 Arengaron conmigo

Un indicio de que la dejadez ha invadido tu vida, es que tu notebook se haga realmente lenta, -pero cuando digo lenta, es moooooy lenta-, porque hace más de un año y medio que no le realizas un back up y, en lugar de sentarte 2 horitas a hacerlo, preferís agarrar la tarjeta de crédito y comprarte una netbook, mas o menos pedorra, pero con espacio y memoria suficiente para hacer correr como corresponde al menos el notepad, aunque estés pagándola durante 4 años de tu vida. Lalalalala, esto es la vida misma señores, esto es.

Por otro lado, gracias por votarme en el concurso de oblogo. Cuando gane, porque seguramente voy a ganar (¿), prometo compartirles la Gloria de salir de pobre. A aquellos lectores que me aman, pero que no utilizan feisbuk, les dejo aquí y aquí los link para que efectúen su aporte: el aporte decisivo que seguramente me abra las puertas de la riqueza. [Voten carancho, voten].

Por otro lado tengo una queja, y espero que todos los ciudadanos de ésta bendita ciudad se solidaricen con mi reclamo (¿): Los viejos cara de orto, no deberían manejar taxis. He dicho.-

A partir del día de hoy cuando alguno de ustedes me vea (¿) subirme a un taxi manejado por un viejo caraculico, le pido que me tire con una piedra. Enserio no podes manejar un taxi y tener esa cara de orto y bufar por todo lo que se te dice, como si la persona que llevas fuera un holograma.

En dos días me putie con 2 tacheros. He decidido llevar conmigo una docena de huevos, uno nunca sabe cuándo va a necesitar defenderse. Y a ustedes, viejos cara de orto, que no me los cruce porque les hago el harakiri con un palito de helado. ¬¬

viernes, 16 de octubre de 2009

Corre loca, corre

60 Arengaron conmigo

Ahora que lo pienso tendría que llamar a directv para quejarme con los forros de facturación porque los muy imbéciles me cobraron algo que, en teoría, debía ser gratis.

Tengo un karma del demonio con las empresas de servicios que tienen pelotudos telemárketers atendiendo. ¬¬ Malditos herejes. Los odio.

De todos modos ‘debería’ pero no tengo ganas de pelear con la infeliz que me mal vendió este servicio de mierda, de todos modos tengo un mensaje especial para Stella Maris: más vale que no te cruce porque te emboco.


Ahora, tengo algo mucho más interesante para contarles que azotó recientemente mi monótono existir: Un ehamigo me quiso chorear la cartera.

Comunicado a los ehamigos que, en lo sucesivo, pretendan chorearme la cartera:

Herejes, quiero que sepan que no podrán, por más que lo intenten, intimidarme, y si pasan en una moto muy probablemente terminen desparramados en el medio de la calle porque, oh, tengo fuerza. Soy la Afrodita del siglo 21. Sépanlo. Así que, dejen de querer robarme porque pueden terminar, más que en cana, en el hospital. ¬¬ Yeah.


[Un bonus track porque sé que extrañan a la vieja. Está limpiando el baño y meta blablablá, Insoportable, preguntándome si quiero tirar frascos de shampoo. Me pregunta por uno, por dos, por tres. Va y bien, va y viene. Al cuarto frasco le digo: si te hace feliz tirar frascos tiráaaaaaaaaaaaalos pero no me preguntes más. Ahhhhhhhhhhhhhhh. La vida misma.]

¿Qué hacen ustedes cuando ven venir a un ehamigo? ¿hacen algo?

A partir de ahora, yo, corro. Yeah.

 

Que parezca un accidente son todos putos incluso en blogger pero putos de verdad El gato todopoderoso la vida misma esta llena de herejes