martes, 27 de enero de 2009

He encontrado mi verdadera vocación

46 Arengaron conmigo
¿Qué es eso de llamarse Analía Papa?. Por Dios, ¿estamos todos locos?. Pasé por adelante del aire acondicionado y me dí cuenta de que el olor que emana es feo. Ddddddddddddd. Como olor a humedad tiene. Al margen.
Como se habrán dado cuenta por el posteo anterior, volví el domingo a la noche de un fin de semana en Mina clavero. Hermoso lugar, se la re banca, sobretodo porque está a 150 kilómetros de mi Hogar, oh, Dulce Hogar. Por éste motivo, tengo la obligación moral de ponerme al día con varias cosas, una de ellas los blogs, otra de ellas, Intrusos. En intrusos aparece la Papa en cuestión. No encuentro un motivo válido que justifique su apellido, digo, si podés cambiártelo por uno artístico, como puede ser que te dejes, [o te pongas], ese nombre horrendo por favor. Al rato aparece una mina que salió Miss Argentina y, no obstante, a mí me parece horrible, pero cuando digo horrible, es HORRIBLE. Tiene los dientes chiquitos, mucha encía, no da, pienso, no da que esa mina sea Miss Argentina. Bueno, igual entiendo que a las Misses las eligen hombres mayormente, pero cam on!, pipol, cam on!, Hay minas mucho mas lindas en esta Tierra Santa.
Decía, la vida se trata muy de otra cosa. Me resisto a creer que la vida es ésto: ir al trabajo, volver, mirar blogs de dibujo, mirar blogs de Fotos, mirar blogs, punto. No. la vida es un camino de ida, ok, pero en el recorrido deberíamos vivir de joda en joda, no laburando, ¿mentendés?. Eniguey.
Voy al dentista. Recepcionista cara.de.nada me recibe, me pide el carnet de la obra social, me dice, no. No podés atenderte hoy. Pero, ¿por quéeee?, decíme, ¿por quéeee?. Porque tu turno era ayer, me dice. Puta madreeeeee. le digo, pero pará: vos me diste el turno y me dijiste el jueves, hoy es jueves, o ¿no?. Sí, me dice, ¿Y?. Cómo ¿y?, enferma, me tienen que atendeeeeeeeer. Bueno, pero me pude haber equivocado. Ay, por el amor de Lucho, si te vas a equivocar haciendo lo único que tenés que hacer, dedicate a otra cosaaa, le digo. Me voy. Salgo, corro muy onda Ran Forest Ran. Llego a mi casa, -vale decir que el dentista está a dos cuadras de mi hogar-, abro la puerta y mi madre me dice: ay, viste, viste, esta Nazarena Velez es una chabacana. ¿Guat?, le digo. Sí, sí, parece que no salió con GarbeXXXXXXXX. No la escucho y me voy. Me escapo con mi mejor cara de orto por defolt. Entro a mi habitación y, oh, el gato. El gato gggggggomitó todoooo, puta madreeeeee. La llamo a la vieja, le pregunto si no vió al gato vomitando. Me dice, mmmno, pero cómo, le digo. Así, muy nerviosita, histerica mal. La vieja me mira y me dice, mmmsah, pero no la ví. ayy, no sé que tengo, pero estoy muy malondona. Lo acepto. Agarro la noutbuk y me pongo a leer blogs. Me pongo al día, digamos. Y en eso, encuentro blogs reee intresting, ¿de qué?, de manualidades mis amigos, de manualidades, ahora vayan y miren mi blog roll. He encontrado mi vocación, ahora si, me mudo al campo, pongo un camping y vivo de las artesanías. muejejeje. ¿Quién me compra?. Die´ pesito la pulseritaaaaaa, die´ pesito.

El proyecto Blair Witch, un poroto.

46 Arengaron conmigo
O Cosas que tenés que saber si te vas a hacer la boy scout pasando un fin de semana en carpa.

Primero que nada, aseguráte de llevar todas las estacas de la carpa. Si no, no la vas a poder armar. De ser posible, llevá un sobre techo porque si el pronóstico dice que llueve, muy probablemente, llueva.
Si llevás un colchón inflable, como mínimo acordáte de llevar una sábana, sino es casi seguro que te re-contra-re-mil cagués de frío durante la noche.
No te fíes en las luces del camping, porque si hay tormenta eléctrica, ponéle, puede que se corte la luz en toooooooodo Mina Clavero, -pero cuando digo en todo es en TODO-, y vos te quedes mordiendo la toalla, [dado que no llevaste sábanas y te tapaste con lo primero que encontraste], llorisqueando, para que pare de llover y vuelva la luz rápido.
Lo mejor, en situaciones en las que uno no sabe si va a haber o no suficiente luz es llevar una linterna, -por si no lo sabés las linternas NO SON UNA CLASE DE PECES, son esos aparatitos con forma alargada, que tienen un interruptor que dice: ON - OFF, y te alumbran en la oscuridad.
Si te llevás el celular, llevá el cargador. Si no, no tiene mucho sentido que lo lleves con media rayita de batería. [Ok. Esta te la puedo perdonar, pero sólo porque se cortó la luz].
No seas ingenua, cuando vayas a un lugar con río, mar o mucha tierra, lleváte zapatillas; llevar dos pares de ojotas, sólo por el hecho de que un par es rosa y el otro verde, no te va a hacer zafar de meter las patas en el barro y, efectivamente, embarrarte.
Llevar medias y pantalones, ponéle, nunca está de más.
Y por último, cuando uno NO sabe una goma de campamentos, carpas y colchones inflables, es mejor no hacerse el intrépido,- Sobre todo si el pronóstico meteorológico dice que van a caer soretes de punta.-

*[Dado que soy un ser sumamente inútil en temas campamentiles, les solicito a mis queridos lectores, que tengan a bien dejar sus tips después de la señal. Muchas Gracias.]

jueves, 22 de enero de 2009

Ay, ay, maldito Groucho.

52 Arengaron conmigo
*Estos son mis principios. Si a usted no le gustan, tengo otros.

No está bueno que cuando hay humedad los dedos se te hinchen como salchichas parrilleras, sabélo.
Llegan mis amigos de Buenos Aires después de unos meses de no vernos. Gracias a Lucho, mi casa parece un hostel y, lo más importante, ¡hablan todos en porteño!, -sin ánimo de ofender a los foráneos-, estaba extrañando mi tonadita natal.
Me levanto y están todos desayunando, entonces, desayuno mientras reviso unos CV desde mi casa. Ellos planean a dónde van a ir hoy sin mí, injusticia. Pienso. Pero está bien, están de vacaciones y yo no. Porca Miseria.
Me pongo torerita y contestataria con el sistema pero, después entiendo que, de no laburar, no tendría aire acondicionado, y me auto-controlo. Ok, me digo. Mis amigos, agarran sus petates y, bronceador en mano, parten raudos a algún río serrano. Yo me quedo con el gato y con mi madre, por Dios, qué pesadilla. Las cosas no pueden ser peor,- ¿o sí?, mejor dicho: siempre pueden; no deberían que es otro tema. De los CV que me llegaron preselecciono un par, cito a la gente, tomo las entrevistas y entre ellos llega “el candidato”. Un tipo alto, delgado, bien formado, y con un olor hediooooooooooooondo como pocos. Ay, por Favor, báñate. Si no fuera porque tengo las manos ocupadas, una abanicándome al mejor estilo takatakataka, y la otra tapándome la naríz, lo levanto y lo llevo derecho a la ducha, -no, no piensen mal, lo llevo a una peluquería canina para que le raspen las costras-. Hermano, no podes ir a una entrevista laboral con el pelo lamido al estilo vaca, y el hedor de la boca de la vaca, pienso. Sos un asco. Le tomo la entrevista, ay, guadefack, ¿el tipo es un cetáceo?, ¿qué onda?. Habla todo: “zi, porque yo zoy eztudiante de zoziología”, ok, me digo. Calmáte. El olor a roña está a punto de llevarme a un coma 4. Pero resisto. Tú puedes.
El tipo se va muy confiado de haber tenido una entrevista exitosa. No. Pienso, no fue exitosa. Cuando Ud. Va a una entrevista laboral, tiene la obligación moral de bañarse, sépalo. De eso puede depender su futuro económico. Salgo de la oficina, voy para una sucursal. Llego, están todos sentados charlando, ¿Perrrrrdón?, por alguna razón “apocalíptica” no están trabajando. Se paran, bah, prácticamente, saltan de la silla cuando me ven. Entro, los toréo un cacho por estar charlado, vaya uno a saber de qué. Y después me siento con mi noutbuk, y con cara de “estoy trabajando”. Todo bien con ir a las sucursales pero, pareciera, que verme ahí los pone en la obligación de hablarme, y no. No tienen que hablarme. Me molesta que me revoloteen como moscas. Me enferma. Se sienta una, me cuenta que blablablabla. Se va. Se me sienta otra. No loco, no estoy acá para escucharlos, no se confundan vengo a controlarlos, perramente, así que no se hagan ilusiones. Una me dice, “ay, precisaría faltar el sábado”. Ja! Le digo, permiso: jajajajajajajaja y me río descaradamente. ¿Vos pretendés que te dé un sábado?. Ay, que ingenua. Me mira con mucha cara de orto por defolt, oia, ¿qué onda?, pienso, ¿ahora los empleados me copian la cara de orto?, ¿cómo es esto?. Ok, dejo de reírme, porque me da miedo morir empalada con una hilera de cucuruchos, no dá. Hablo con todos, los controlo, me siento observada, y eso me incomoda. Malditos ojeadores de personas. Agarro mis petates y me voy. Tomo un taxi, el tipo va escuchando “los palmeras”, ahhhhhhhhhhhhhhhhhh, grito mentalmente. Llego a mi casa. Estan mis amigos que volvieron del río, no dá loco, no dá. Quiero conseguirme un lacayo que trabaje por mí y vivir de la caza y la pesca. Pero no, otra vez el aire acondicionado me condiciona al capitalismo. Ay, ay, maldito Groucho*.



*Nota de color, quienes hayan acertado el "acertijo" de abajo, esperen, ya tendrán vuestra recompensas.

miércoles, 21 de enero de 2009

This is Sparta! - ¿300? -

75 Arengaron conmigo
Atención señores, atención. Se me ocurre que para ser justos, debo declarar que, hoy por hoy, la vida me sonríe, con dientes blancos y sonrisa Colgate. Porque, sépanlo, tengo dientes, todos. Y tengo naríz, una. Y tengo ojos, dos. Y tengo orejas, también dos. La cosa es que me dí cuenta, de que la vida me sonríe. No sé cómo, ni por qué, pero lo hace.
Tengo un gato sano, soy, –relativamente-, sana [no comments ¬¬], tengo buenos amigos, tengo familia, -(bueh es lo que hay)-, tengo trabajo. ¿Qué más puedo pedir?. [Ok. Podría perdir por ejemplo, ganar el loto o tener una casa enorme con pileta, tener una 4x4 o, simplemente, que la vida me siga sonriendo.]
Pero decía, para ser justos, ahora que he mostrado mi mejor perfil, digo, el más positivista diciendo cómo la vida me soríe, bien podría aparecer un anónimo y re.contra.re.mil.putearme por NO ser una pesimista insensible y hueca o una porteña pelotuda e hija de pegga. Pero no.
Los jueces, sólo aparecen para marcar aquello que falla. [Perversos]. Pero bueno, al margen y no sé por qué, me vino a la mente, ese pensamiento completamente abstracto. Pero me gustaría hablar con vosotros de los prejuicios.
Es feo juzgar pero, probablemente, es peor ser juzgado. Es decir, para variar, la tijera no corta parejo. Cuando vemos que le pasa a otro o, mejor dicho, cuando hacemos que le pase a Otro, nos resulta algo nimio e insignificante. Me parece que el hecho de que nos toquen el culito, hace que resignifiquémos, obligadamente, las veces en las que caímos en el prejuicio.
Hacer una lectura liviana de los demás y, con esa lectura ostentar conocerlos, me parece pedorro. Cómo mínimo. Pero entiendo que, en un intento paupérrimo por sacar una instantánea del otro, uno tiende a calificar a las personas y a clasificarlas. Es lógico, si pensamos que vivimos en un mundo regido por jerarquías. ¿Será posible pensar de otro modo?. Las diferenciaciones son necesarias, establecen un orden, permiten, -en algún punto-, mantener la individualidad, la subjetividad. Pero, ¿por qué aplicamos, la clasificación o la jerarquización, a nuestros, oh, hermanos semejantes?.
Pienso que la palabra semejante es, proporcionalmente, opuesta a la palabra jerarquía. Digo, en el sentido más obvio de la palabra; se Jerarquiza
en función de determinadas variables, mientras que es semejante, aquello que se caracteriza por ser simétrico, es decir, parejo, en alguna medida.
Por otro lado, por qué hay jerarquía de clases. No entiendo. Si desde que nacemos lo único que importa es la igualdad que "nos hermana". Lo único que hacen, desde el momento en que nos cachetean la cola, es intentar uniformarnos. La individualidad queda perdida o, al menos, eso intentan hacernos creer. Entonces, díganme ustedes: ¿somos semejantes o somos jerárquicamente diferentes?.
Guatdefack!, al final: Dis is Spartaa!
Pd: Para quien descubra primero, lo encriptado en esos dibujitos de más arriba, habrá premio.

sábado, 17 de enero de 2009

Ay, gata, gata, salí

154 Arengaron conmigo
Estoy con la música al palo, escuchando a Cristian Castro. En eso, entra la vieja, se para en la puerta y me mira. ¿Qué onda?, pienso. Me mira. La miro. Me mira. La miro. No me resisto y le pregunto, ¿qué querés?, me dice, mmmnada. ¿Sou?, por qué estás apostada, como cenicero de moto, en la puerta de mi habitación, pregunto. Por nada y se vá. Se vá… ¿me entendés?. Ay, ya está, me cagó el día, pienso. Me levanto, me baño, después desayuno. Pero antes, mientras me baño, empiezo a sentir un leve mareo. Y claro, imagináte, como soy tremendamente fatalista, -y egocéntrica-, me veo titular de Crónica, “porteña pelotuda muere de un resbalón en la ducha”. Sí, ya me caí, les cuento. Pero no. No me morí. El universo tendrá que esforzarse más para deshacerse de mí, muejejeje.
Mientras desayuno, la vieja ni lerda ni perezosa, me dice: mirá que no hay nada para comer eh. Ay, puta madre. Me cagó, pienso. Es verdad, desde navidad que no voy al supermercado. Y ahora, qué, ¿decíme?, ¿qué más quieren de mí?, pienso.
Dos cosas, o voy a comprar para hacerle imposible la vida a mi madre y interpelarla para que cocine o, me banco verla sentada durante toda la tarde, sin hacer nada meta takatakataka, y pido una pizza. A ver, ¿Qué creen que hice?. No. Poco me conocen, señores, poco. Ninguna de las dos.
Agarré saqué plata de mi billetera y se la dejé sobre la mesa. No. No crean que soy una hija desalmada, no. Al contrario, estimulo a mi madre a hacer… “cosas”, no importa cuáles, Ponéle, lavar la ropa, cocinar, barrer, ir a comprar. Pero, oíme, el trabajo dignifica ¿o no?, ¿entonces?.
Va a comprar y vuelve. De pronto la escucho gruñir desde la cocina. Escucháme, si vas a putearme, al menos que sea en la misma habitación; sino me estás negando la posibilidad de una justa defensa y eso, señores, es inmoral. Esta situación, me obligó a levantarme y a acercarme hacia donde se encontraba mi progenitora para escuchar, detrás de la puerta, qué estaba cacareando desde hacía rato. Y la escucho, hablando con el gato. Ay, Virgen Santa, esta mujer está mal. Estaba peleando con un animal, ¿me entendés?, pero no peleando con uñas y dientes, no. Peleando verbalmente. O sea, el gato no te entiende hermana, no-te-entiende. Le profería frases e insultos tales como: “ay, te dije que no”, “ay gata, gata, salíiii”, o, “ay, pero qué gata de miuuuuurda”, etc. Lo peor de estos “entredichos” que tenía con el animal no era el contenido, si no el tono chillón y rompe huevos que utilizaba para enunciarlos.
A ver, cómo pretenden que yo sea una persona normal. Díganme. Ustedes probablemente no hubiesen, siquiera, sobrevivido a la primaria, déjenme de joder.

He dicho.-

viernes, 16 de enero de 2009

Varias cosas:

68 Arengaron conmigo
Lo digo en público. Y lo digo, porque soy guapa. Las canciones de Cristian Castro me ponen pum para arriba. Salvo una que me pone especialmente violenta. Pero hay otras, sobre todo las viejas, que me retrotraen a mis años mozos. A aquella época en la que no hacía más que irme de vacaciones a Pinamar con mis amigas, íbamos a la playa y no importaba nada. De pronto tuve un ataque retro y me puse a cantar canciones Castrenses de la primera hora. No tengo perdón, ai nou.

Estuve leyendo un post de mi Compañero, -con quien tenemos un amor Perónico*-, y me calenté. No, no piensen mal, manga de degenerados. Me enajené. Me acordé que el capitalismo, entre otras cosas, nos ha dejado un legado de inventos inverosímiles, que no solo son una sarta de inutilidades sino, que además, nos roban ese-no-sé-qué, que tienen los inventos posta.
A saber, el alcohol en gel. Oíme, oíiiiiiiime. Todos sabemos que los estados de la materia son 3. [Estos son: Líquido, Sólido, Gaseoso]. Entonces, porqué se empeñan en inventar un cuarto..
No señores, no. El alcohol es ese líquido que se usa para, por ejemplo, encender o reavivar, el fuego del asado. Entonces, si me lo ponés en gel, llegará el día en que los asados ya no sean como antes. Y eso es, sin dudas, quitarle al pueblo lo que es del pueblo. Nos privan de nuestro derecho de hacer un asado como Dios manda. [Sobre todo a los inútiles que recurrimos a sustancias extras, cómo el alcohol, para encender el fuego]. Y cómo bien dije por ahí, el alcohol viene en dos de los tres estados: Gaseoso y Líquido. Dejémonos de joder.
*Dícese, del amor Plátónico, pero, Peronista.

Mirtha legrand: Hacéle un favor a la gente y retiráte ya mismo de la televisión. Destilás fascismo, por Dios vieja, no te soporrrrrrrrto.
Si, te miro. Te miro porque de algún modo, socialmente aceptado, debo descargar la ira y qué mejor que puteándote.
Atajenmen, atajenmen que me le voy al humo al televisor y me tele transporto a Mar del Plata. Vieja infame, van 16 días del año, y ya contaste que vacacionabas de chiquita en ese horrendo lugar, por lo menos, una docena de veces. Sí, ya entendimos: Mar de Plata se inauguró junto con el Mausoleo y no nos importa saber nada de la prehistoria, asique ahorráte tus anécdotas infantiles.

Una para los porteños y acá me gano el odio de la mitad de mis lectores, muejejeje.
A ver, porteños – ella hablaba como si fuese Formoseña-, si no consiguen monedas*, en lugar de quejarse, porque mierda no compran las tarjetas que venden la mayoría de las líneas de colectivo en su respectiva terminal. Y no vengan, cómo mi madre, a decirme que no todas las líneas las tienen, porque recuerdo perfectamente que, en la secundaria,- allá por 1991,- mis compañeras venían de la loma del orto, y tenían una tarjeta magnética que hacía las veces de boleto estudiantil. Así que, déjense de joder y, en lugar de practicar el deporte Nacional de la Queja, muevan el totó hasta la terminal.
*Esto, claramente, viene a colación de que, en casi todas las provincias, se utilizan cospeles, o tarjetas magnéticas. Ah, y además el boleto de colectivo no baja de $1,50.

He dicho.-

jueves, 15 de enero de 2009

More Than Words

30 Arengaron conmigo
.Cuando los que mandan pierden la verguenza, los que obedecen pierden el respeto.
Georg C. Lichtenberg

Acá, dónde todo parece invisible, en éste universo de entes que se atropellan sin mirarse, estoy yo.
Acá, dónde nadie escucha y un grito se ahoga en la imperceptibilidad de las palabras, estoy yo.
Acá, dónde las lágrimas brotan del desolado sentimiento de abandono, estoy yo.
Dónde mi voz se hace eco entre paredes renegadas, llenas de personas que no logran encontrarse, estoy yo.
Acá, dónde las miradas enmudecen y el silencio es cotidiano, sigo estando yo.
Donde la mensurable rutina se torna desmedida, decodifico tu mensaje y no logro entender por qué,
Donde te llamo y no escuchás. Donde te miro y no me ves. Donde me acerco y estás cada vez mas lejos,
estoy yo, casi desesperanzado.
Pero acá, dónde todo parece invisible yo, sin embargo, te veo.
Para que de una vez por todas te atropelles con mis lagrimas y comprendas que por algo, aún, sigo mirándote.

.No words - No world - No More war - No one Won - It´s wrong - No arms.
.No Dead People. Nobody won´ts


miércoles, 14 de enero de 2009

Me fumo una pastilla de inodoro

46 Arengaron conmigo
Tengo mocos. Pero no uno o dos, no. Tengo moco a borbotones, a mansalva, a diestra y siniestra. Me levanto de la cama porque el colchón, pobrecito, me pide por favor que le de respiro. Pero a ver, colchón, ¿no ves que estoy mal?, ¿Que estoy a punto de desfallecer?. Es desalmando el colchón. Me levanto porque mi cuerpo pide a gritos un poco de agua, me grita desde lo más hondo, “laváme, sucia”, como si de un auto se tratara.
Me levanto, me baño, me cambio. Hago el intento, imverosímil, de realizar algo productivo con mi vida, pero no. La realidad es que me siento como si me hubieran sacado la capacidad de decidir, soy una especie de marmota subnormal. Busco algo para hacer pero que, a su vez, no implique pensar, digamos, algo onda Utilisima. Pero no. No tengo fuerzas. Aiam guik.
Ahora, yo estoy mal, lo sé, además, estoy como drogada, de tanto estar encerrada en mi casa, también lo sé. Pero, ¿es probable que cierta gente este peor que yo?, eh, ¿o es muy descabellado?. Porque, digámoslo así, si los mocos llegaron a taparme las dos únicas neuronas que me quedaban, ok, me retiro del mundo y me dedico a babear desde un rincón de algún neuro-psiquiátrico de mala muerte empero, hasta que no me sea diagnosticado tal estado de imbecilidad, no pienso creerme menos inteligente que el resto. Y qué se sepa, señores, qué se sepa: a vos te hablo Medico-de-emergencia-de-cuarta, el Ibuprofeno no me saca los mocos, no me hace un carajo, entonces, ¿por qué no me diste un remedio que se adecúe a mi estado maltrecho?, ¿eh?. Te gusta verme sufrir, o acaso, estás queriendo provocarme una embolia mocosa.
Bueno al margen, decía (?), por qué en los noticieros, el MARTES 13, pasan a los boludos que se casan. Y ya sé que el dicho dice: No te cases ni te embarques, pero me parece una pelotudez atómica. Dejémonos de joder, “casarse en sí”, es un MARTES 13. No hace falta que nos sugestionen con idioteces, guer ouver. En lugar de pasar estas “noticias” pelotudas, deberían retirarse dignamente y dejar en el aire a los Simpson, se me ocurre.
Trato de auto-disuadirme, pero no. No me puedo engañar. No me distraigo. Los mocos están ahí, enrostrándome en la cara que hace 4 días que comandan mi vida. Qué no hay voluntad posible. Qué vida de miuuurda, por Dios. Es un Hoggog.
Ahora mismo me voy a destapar la naríz a fuerza de vapor. Y, si hace falta, me fumo una pastilla para inodoros, no me importa nada, sépanlo.


Porca Miseria!




[Gracias Male, por el premio.]

martes, 13 de enero de 2009

Soy Sexagenaria

50 Arengaron conmigo
Se levanta y se queja porque le duele el cuerpo. Me mira con su cara de orto por defolt. Le pregunto si quiere desayunar pero cómo tiene un carácter de mierda, me mira y no me contesta. Claro, imaginate, si vos le preguntás y no te responde, asumiendo que sos traductor de mimo, entonces, te obliga a repreguntar. Me dice, No, Así, a secas y se vá. Se vá ¿Mentendés?. Qué carajo le pasa, pienso. Grita, grita como descosida desde el cuarto. Voy, le pregunto, ¿me llamaste?, me dice, no, a vos no, a la gata. Me voy a hacerle el desayuno porque le venieron a sacar sangre. Grita. ¿Y ahora?, ¿me habla a mí o le habla a la gata?. Ésta piba me confunde. Vuelve a gritar. Sí, me llamaba a mí. Le digo, quéeeeeee, desde la cocina para no tener que ir hasta su cuarto. Me dice, majfkdjfkjfkd, no se escucha, mejor voy, sino después me rompe las pelotas. Le digo, nena, te estoy haciendo el desayuno. Me dice, traéme al gato. Pero oíme, ¿sos pelotuda?, ¿por qué no lo vas a buscar vos?, ¿eh?, decíme. Le llevo al gato. Me pregunta si está el desayuno, le digo, ya vaaa, ya vaaaaa. Me dice, pero jdkfjsfkdskfl. No la soporto en cualquier momento le pongo laxante en el café con leche.
Le pregunto, ¿desayunas en el living o en la cama?. Me dice, muy maleducada, torerita y contestataria, estoy enfermaaaaaaaaaa, cómo me voy a levantar. Ay, por Dios, qué mina rompe huevos. Le llevo el desayuno. Por fin me siento en el living a mirar la tele, me hizo perder la propaganda de Estudio País, Puta madre. Agarro el abanico. Hace calor, en éste departamento pega mucho el sol, pienso. Ayyyyyy, me llama, ¿y ahora?, qué quiere.
Me pide un pañuelo descartable, estornuda cómo si estuviera alérgica. Me dice, no te abaniques, me tenés podrida con el takatakataka. Ay, que histérica, por favor. Mejor voy, le cierro la puerta y que la atienda magoya. A veces me gustaría estar recluida en un convento. Por qué, decíme por quéeeeeeeeee, quien me mandó tener hijos, por el amor de Lucho. Si con 7 gatos hubiera sido feliz. De solo pensarlo me dan ganas de ir al programa de Andrea del Boca y llevarle a ésta, a ver si es tan cocorita y sigue sosteniendo qué ser mamá es lo mejor que te puede pasar en la vida. Andréa, esperá a que tu hija cumpla 30, después hablamos. Le llevo el pañuelo. Se queja, se queja a lot. Me tiene re podrida, ni bien pueda me tomo un micro y me voy a la mierda. Pensar que podría estar de vacaciones con los viejos del Pami y ésta me tiene acá, recluída. Puta que la parió.
Pienso, de dónde carajo sacó esa cara de orrrrrrrrto, seguro que Salió al padre. Estoy pensando seriamente, en hacerle una “Sentada”, oíme, soy sexagenaria y me tiene laburando como burra. Así, no. Bueno, le voy a preguntar qué quiere comer, no sea cosa que me tenga cocinando hasta las 3 de la tarde y me pierda intrusos.


He dicho.-


La Vieja.

lunes, 12 de enero de 2009

Para pensar, ¿no?.

100 Arengaron conmigo
Mi madre me mira y me dice, “viste que no puede tener más hijos”. La miro con cara de orto por defolt. Me dice, “angelina yoli”. Ah, le digo. Y a mí qué carajo me importaaaaa, pienso. Me dice, me llamó Daniela, me contó que fue al cine a ver XXXXXX, no escucho. Aja, le digo. Me paro y me voy porque me siento mal. Creo que estoy a punto de morir de combustión “espontanea”, así se llama, ¿no?, guatever-, y mi madre me habla, me habla, me habla; Yo veo que mueve la boca pero, sinceramente, no sé de qué carajo me está hablando. Se ríe. Es surrealista. Posta, es surrealista. La miro con mucha, muchísima, cara de ojete, pero no se inmuta. Creo que este es uno de esos momentos, en los que quisiera padecer sordera selectiva, pero no, no se puede. Hace un rato terminé de ver Network, peliculón, pienso. De pronto me amigo con el comunismo, me enemisto con Marx, sin embargo, escribo para que me lean, ¿qué onda?, ¿eh?, decíme.
Todo un dilema vivir en el siglo 21. A veces me parece que nosotros vamos a ser, -léase, estamos siendo-, testigos de caídas sobrenaturales, -digo, de modelos mega-gigantes, pero insostenibles-, producto de las malas decisiones de nuestros antepasados, o porque todo en exceso, es nocivo. El mundo es una mierda perenne, me digo, pero no me convenzo. Al pedo. Pienso que es al pedo despotricar desde atrás de una computadora, es al pedo decir cuán disconformes estamos con el mundo, con la gente, con la vida, si en definitiva, no hacemos más que quedarnos sentados, esperando que algún Mesías, nos salve de ver, las aberraciones de las que somos capaces. El problema no es que las cosas sucedan, porque sucedieron siempre. El problema es que, en este momento, se hace inevitable mirar, es más, es tentadoramente morboso mirar. Avivémonos, ya es hora. ¿Quién carajo nos dijo qué, el Mesías, sería de carne y hueso?. No. Me parece que pretendemos avanzar a la par de la tecnología pero, no obstante, tenemos conceptos y percepciones que, claramente, son obsoletas y contradictorias, para la época. El Mesías, transmite las 24 horas A través de un cable de Fibra óptica, asumámoslo.
Uh, tengo terrible dilema, pienso. Esto me pasa, por mirar estas películas wosh-breins. Es como si me reactivaran la torerita, la contestataria, la zurdita subversiva, que tanto tiempo me llevo acallar. Pero no, hay cosas que no se callan por más que uno, crea haber sepultado su costado socialista, Peronista, montorero y anti-capitalista. Ahora mismo están los Golden Globes de fondo. No dá. Tengo un debate conmigo misma acerca de si está bien o no está bien mirar televisión, “estar informado”. ¿Qué es estar informado?. No sé, me mareo con mis propias contradicciones. Sin embargo, me atrevo a una reflexión final: ¿Está bien estar tan conectados y, por otro lado, no tener conexión?. Para pensar, ¿no?.
Por el momento, me parece que voy a cambiar a Faibertel, Arnet es una mierda. Muejejeje.



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[Network en Español]

viernes, 9 de enero de 2009

- Prohibido Fumar -

123 Arengaron conmigo

-¿Y dónde está tu amigo?.

-¿Mi amiga?, No está. O sí, pero no la veo, ya no la veo.

- ¿Querés que te ayude a encontrarla?... Mirá, en la habitación del frente no hay nadie, en la de al lado, no contestan. Y más para allá hay otra, ahí solo hay “sanguches” de miga… pero nadie los come. ¿Qué raro no?.
En el cumpleaños de Clarita había panchos y chizitos, me encantan los chizitos. Pero mi mamá no me deja comer mucho porque dice que me inflo la panza con eso y la coca-cola. ¿Te gusta la coca-cola?.

- Si. Me gusta…

Ana estaba con la mirada perdida y le acariciaba el pelo a Santino, mientras, él se dejaba acariciar.

-¿Y?... ¿querés que busquemos a tu amiga?. En la mochila tengo mi linterna y mis gafas anti-oscuridad. Si queres te las presto.

-Gracias, pero no. Estoy cansada y ya es tarde. Vos que hacés, sólo, “investigando”, ¿y tu papá?.

-Mi papá esta con esa gente y a mi me dijo que me sentará en el banco de la entrada… viste allá, -señalando con el dedo-, adelante… pasando las flores. Cómo tardaba mucho me quedé dormido y, cuando me desperté, el seguía hablando con Cacho y otra gente que no conozco.
¿Vos tampoco no? ¿Lo conoces a cacho?.

- No, a cacho no. Te dije que solamente conozco una persona de acá pero que ya no la veo. ¿Querés que te lleve con tu papá?

- No… no, me aburro, además, me dice que me quede sentado y ya me cansé de apuntarle con el laser 'infla-rojo' a toda esa gente.
Algunos vienen y me dan besos, pero a mi no me gusta.


Santino se quedó en silencio un momento y dijo:

-Ana… ¿Por qué algunos se ríen y otros lloran?

- Y en general en la vida... pasa eso. Mientras que algunos se ríen, otros lloran. ¿Tu papá qué te dijo?. ¿Por qué estás acá?.

-Nada…


Santino hizo una pausa y revisó su mochila, cómo buscando algo, mientras le dijo a Ana:

-Hoy a la mañana no fui al colegio, porque mi mamá se fue y, después, me puse a mirar la tele. Se hizo tarde y no volvió. Ella me lleva al colegio, porque mi papá está trabajando, así que yo me quedé con Marta, es re buena; Me conoce desde que nací. Me hizo la leche y me ayudó con la tarea, pero estaba triste, no me quiso decir porqué.
Más tarde vino mi papá, muy apurado, y habló con Marta a escondidas. Yo creí que era porque mi hermano hizo algo malo y no querían que me enterara,- Igual me iba a enterar porque Nacho me cuenta todo-, a veces me pelea, pero me defiende de los de primer grado...
Dejó de revisar su mochila, y miró a los ojos a Ana:

-Mi papá no me dijo porque estoy acá; Solamente me fue a buscar a mi casa y me trajo. Me habló de un accidente, me dijo que mi mamá chocó con el auto, y que está en coma. ¿sabés lo que es?. Es como estar dormida. Pero solamente que no te despertás, aunque te griten, no te despertás. Eso me dijo.
Pobre Nacho, al final no hizo nada, el está en el hospital porque iba con mamá y se lastimó la muñeca, por eso, le pusieron un Yeso. Ahora todos se lo vamos a firmar. ¿Vos tuviste yeso?.

- Si una vez, pero en el pié, y me lo firmaron todos mis amigos; lo malo es que te pica y no te podés rascar. ¿Y que pudiste averiguar con tus lentes y tu linterna?.

- Nada, porque me olvidé de sacarlas de la mochila, pero te encontré a vos y leí un cartel que decía: Flia. Martinez, ¿Vos la conoces a Flia? Yo conozco a todos los Martinez, pero no hay nadie que se llame Flia…

-No. No la conozco, pero me parece que eso es un regalo de toda la Familia Martinez. No es alguien que se llama Flia.

- Ah… ¿Un regalo?... y ¿para quién?. Si a mi me regalan flores, en mi cumpleaños, no los dejo entrar; para qué quiero tantas flores. Tienen mucho olor, además son de nena. Yo Prefiero los autitos o cosas para investigar. Mi hermano me regaló unas antiparras y yo las uso para mirar abajo del agua e investigar cuando voy al mar o a la pileta, hay mucha mugre, la gente no se baña cuando va a una pileta. Claro, para qué, si igual se baña en la pileta ¿no?.


-Ana sonrió nuevamente y volvió su mirada al vacío. Por unos minutos el silencio se apoderó del aire y la habitación quedó congelada entre el cuadro que pendía de la pared, la lámpara y los sillones. No había más papel tissue, ni lágrimas que secar.
Santino, agarró su mochila, se guardó la lapicera y la servilleta, que estaban sobre la mesa ratona, la miró a Ana y le dijo:

-Ana, ¿querés venir a buscar a tu amiga?, ésta linterna es super potente y se ve de muy lejos. Por ahí, tu amiga, se perdió entre tanta gente y también te está buscando, o se quedó dormida cómo mi mamá, pero si vos le hablás se puede despertar.

Ana se levantó y agarró la mano que Santino tenía extendida. Caminaron el pasillo y pasaron por todas las flores que ya empezaban a tener un olor ácido, asqueante, al menos para Ana.
Al llegar al pequeño cuarto del principio, Santino le dijo:

-¿Ves?. Esto es muy raro... porque hay una mesa llena de “sanguches” y nadie come… esto lo tenemos que tener en cuenta.

A medida que se aproximaban, al murmullo y al llanto, Ana entendió que Santino tenía razón. Había muchísima gente, algunos riendo, otros llorando, otros hablando de las próximas elecciones. Con el correr de las horas, la gente se olvida por qué está reunida ahí, rodeada de flores y de encierro.

Antes de llegar a la sala principal, Ana se paró de golpe. Santino la miró y le preguntó que le pasaba, pero no le respondió, él se encogió de hombros y siguió caminando. Al ver que Ana no lo seguía, se quedó esperándola viendo cómo nuevamente comenzaba a llorar.

-Ana, no llores… tu amiga debe estar por acá. ¡¿A dónde se va a ir sino?!. Mis amigos siempre me esperan a la salida del aula. Nunca me dejan solo.-

Ana lo miró sorprendida y le dijo:

-Tenes razón, pero por qué mejor no vamos arriba.Y le señaló una escalera.

-Fahhhhh!!! ¿Cómo no la ví?, es que recién me despertaba. Dale vamos a investigar, seguro ahí hay más rastros.

-Y menos gente… ¿no?.-
Agregó Ana.

Con una mueca cómplice, ambos se miraron y subieron la escalera. Las luces estaban apagadas y había muchas ventanas que daban a la calle. En ese piso no había flores, sino pequeñas oficinas y un baño. Ana se acercó hasta una de las ventanas y levantó la cortina.

-Todavía no amaneció… deben ser las 4 de la mañana.-

Santino, mientras tanto, estaba investigando los distintos cuartos y trataba de encontrar una luz.

-Ana… ¿me prendés esa luz que no llego?.

-¿Te parece? ¿No nos retarán?

-¿y quién? si acá no hay nadie. Están todos abajo y ni se dieron cuenta de que no estamos.

- Es verdad.-
Ana prendió la luz de la oficina y Santino, comenzó a gatear por el piso en busca de pistas con su linterna encendida alumbrando la alfombra. Ana miraba por la ventana, la noche lluviosa y el olor a las flores eran cada vez mas insoportable; Subía desde la planta baja, cómo queriendo recordarle, todo el tiempo, dónde estaba realmente.
Santino salió de la habitación y le dijo:

-Ana… No había nada eh. Busqué en todo los rincones pero no hay nada. Tu amiga no dejó rastros… ¿se habrá ido con un extraterrestre? Porque si es así tendría que traer a 'Buzz Light Year', que puede ir al espacio y más allá. Yo tan alto no llego.

Ana lo miró y le sonrió:

-No Santino mi amiga no se fue con los extraterrestres. Seguramente está alto, pero no creo que esté con un OVNI.

Santino se encogió de hombros, se sentó en una de las sillas y se apoyó en su mochila. Al rato se quedó dormido. Ana lo tapó con su campera, se sentó a su lado y fue quedandose dormida.
Cuando Santino abrió los ojos y la vio a Ana en la silla de al lado, se sacó la campera y la tapó. Despacito, fue hasta el baño tratando de no hacer ruidos, para evitar despertarla. Cuando salió, Ana estaba despabilándose y bostezando.

-¿Qué hora es?, le preguntó santino.

-No tengo reloj, pero ya no se escucha tanta gente, ¿vamos para abajo?.


Santino agarró su mochila y la siguió. Cuando bajaron ella se quedó en el cuarto dónde estaban los “sanguches de miga” y Santino se sorprendió. La gente ya no se reía, ni lloraba y muy pocos estaban hablando o lo hacían en voz muy baja.
Reconoció la voz de su papá entre tanto silencio y cruzó nuevamente el pasillo de flores. Al llegar a las tres habitaciones, vió que las de los costados estaban llenas de gentes que no conocía, durmiendo en los sillones o hablando bien bajito.
La puerta del medio estaba entreabierta. Golpeó, pero cómo no contestaron, lentamente la abrió. Ahí estaba su papá arrodillado ante una cruz enorme, casi tan alta como él. Con la figura de Jesús crucificado. Santino se quedó mirándolo, pero no le dijo nada. César, no lloraba, ni reía, estaba sólo mirando la cruz.
Detrás de él, había “una caja de madera” con muchas manijas y telas blancas, que sobresalían de los bordes.
Santino despacio se acercó a “la caja” y la recorrió de lado a lado; Era muy alta, no llegaba a ver que había dentro. En esta habitación también había flores, pero el olor ya le estaba empezando a desagradar. Lentamente, se acercó a su papá y le habló en voz baja:

-Papi… ¿Porque mirás a Jesús?

César, estaba perplejo. De pronto se percató de que ya no estaba solo:

-Santino... amor, lo miro porque estoy esperando una respuesta.

-¿Qué hay en esa caja?.

-Eso no es una caja. Es un Ataúd.

-¿Y qué hay adentro?

-Adentro no hay nada. Hay alguien Dormido.

- Ah… Como mamá.

César lo abrazó muy fuerte y secándose las lágrimas, le dijo:

-Adentro descansa mamá.

- Pero, ¿por qué, no está en el hospital, cómo Nacho?. La tenemos que despertar, sino mañana ¿quién me lleva al colegio?. Además mamá duerme en una cama, no en una caja de madera, debe estar incómoda. ¿Porque no la despertamos?.

Santino comenzó a ponerse ansioso y sintió que el aire de la habitación lo estaba empezando a ahogar.

-Santino… ¿viste que te dije que estaba mirando la cruz y esperándo una respuesta?

-Sí. ¿Y qué le preguntaste a Jesús?.

-En verdad, no fue una pregunta, fue más bien un pedido. Le pedí que me diera fuerzas y que me ayudara a darte a vos todas esas respuestas que estás necesitando. Y para eso, le pedí una señal.

-¿Una señal?, ¿de qué?

- Una señal que me demuestre que sos valiente y que vas a aceptar todas las respuestas que yo tenga para darte.

-Yo soy re valiente pa…

-Claro que sí, pero hay momentos en los que uno, por más que sea valiente, se siente debilitado… a todos nos pasa.

-¿Vos estás debilitado? ¿Querés que te dé fuerzas?

-Si, en verdad sí. Pero nos tenemos que dar fuerza mutuamente, con Nacho también. Cómo un equipo. A jesús le pedí una señal, porque pensé que tu mamá me había dejado solo pero, cuando te ví entrar, me acordé de que ahora está más a mi lado que nunca, porque dejo conmigo lo que más amaba.

-¿Entonces no la vamos a despertar?.

-No Santi, mamá no se va a despertar, por más que queramos. Ahora ella está durmiendo en otro lugar, ni en ésta “caja de madera”, ni en la cama.

-Entonces, ¿no la voy a ver más?

-Físicamente, no. Pero vas a encontrarla en cada centímetro de tu piel. En tu mirada, en la sonrisa de Nacho. Ahora mamá, está durmiendo en tu corazón y vas a tener que despertarla de a poco para que siempre te acompañe.-


Santino lo miró y miró “la caja”, lo abrazó fuerte y se acordó de Ana.

-Ahora vengo.- Le dijo a César. Y salió corriendo por el pasillo de las flores, casi marchitas, hasta llegar al banco de la sala principal. Ahí estaba Ana, mirando fijo un cartel de“Prohibido Fumar”.

-Ana.. Ana, ya sé dónde podés encontrar a tu amiga.

Ana lo miró sorprendida y vio que la última puerta del pasillo estaba abierta:

-Ah sí. ¿Dónde la puedo encontrar?, le contestó sin ganas.

- Ella esta dormida, dormida en una caja. -le señaló el ataúd de la habitación del fondo-, cómo mi mamá. Pero no te preocupes por despertarla, porque aunque queramos no la vamos a poder despertar. Igualmente mi papá me contó algo muy importante: una señal que le dio Jesús.
Ana lo miró extrañada, pero lo escuchó con atención.

-¿Y qué te dijo tu papá?

- Me dijo que la que dormía en esa caja era mi mamá. Pero que no importa si está incomoda, eh,- yo también lo pensé-. Porque él me contó que ahora, está dormida en mi corazón, y que si la despierto me va a acompañar siempre, aunque no la vea más fisicamente, ella va a estar a mi lado. Así que ahora, voy a hacer muchas fuerza para despertarla en mi corazón, así puedo empezar a sentirme como antes.-

Ana lo miró emocionada y lo abrazo fuerte, Santino, se dejó abrazar. En ese abrazo sintió que, su mamá, estaba empezando a despertarse y, que a partir de ahí, nunca más se sentiría como "esa noche".
El olor de las flores ya no era raro, tampoco era el mismo de antes. Ahora las flores parecían tener otro sentido. Ya no eran de nena. Se acercó a uno de los aros enormes y sacó de él una Cala blanca. La guardó en su mochila y se sentó al lado de Ana, a mirar el cartel de “Prohibido Fumar”.-




[Para Santi]

jueves, 8 de enero de 2009

- Prohibido Fumar -

42 Arengaron conmigo
...Un olor raro lo despertó. Se refregó los ojos, se sentó en el banco y se acordó que no estaba durmiendo en su cama.
Vio que había mucha gente. Gente que conocía y gente que no. Algunos, eran vecinos, otros “amigos de papá”.
Se levantó del banco, agarró su mochila y empezó a investigar el lugar. Había gente por todos lados y, para su sorpresa, algunos lloraban, reían y otros hablaban. Parecía una fiesta de cumpleaños, por la cantidad de gente, pero faltaban los chizitos y la coca-cola.
Empezó a recorrer el pasillo, que estaba repleto de flores, hasta que encontró una puerta abierta. Era una pequeña sala vacía en donde habían sándwiches de miga y servilletas arriba de una mesa. Eso le llamó la atención. Se encogió de hombros y siguió recorriendo.
Las flores eran grandes y, todas juntas, parecían tomar diferentes forma. Algunas, tenían colgando un cartel, se paró frente a uno de ellos, mientras que alguien desconocido pasó por su lado y le palmeó la cabeza.
Nuevamente, se encogió de hombros y, detenidamente, intentó leer lo que decía el cartel:

-“Fl… Fl…Fl..Flia.Mart.. Martinez”. ¿Flía. Martinez?.- Se preguntó.
-¿quién es Flia?.-

Con el ceño fruncido, siguió caminando. A medida que avanzaba, el pasillo lleno de flores se hacía cada vez más angosto. La gente había quedado lejos. El murmullo, mezcla de llanto, risas y charlas de “grandes”, ya no se oían del mismo modo.
Al final del pasillo, había 3 habitaciones. Una a su derecha, una a su izquierda y otra de frente. Las tres puertas estaban cerradas. En ese momento, recordó lo que le había enseñado su mamá:

- Si ves una puerta cerrada, antes de entrar, golpeá.-

Intentó, primero, por la que tenía de frente: golpeó, golpeó, golpeo; pero nadie contestó. Siguió por la puerta de su derecha, al golpear, vió que estaba entre abierta. Encogió los hombros y, al grito de: “Permiso”, entró.
Había una lámpara alta, unos sillones, ceniceros, lapiceras, y cajas de pañuelos descartables sobre una mesa; sin embargo, la habitación estaba vacía. Salió y dejó la puerta entreabierta, como la había encontrado, y probó golpear en la de su izquierda. Del otro lado, una voz femenina le dijo:

-Pase.-

Santino entró y vió a una chica, de tez blanca, ojos negros, pelo largo… y enseguida, pensó que se parecía a Clara, su compañerita del jardín.
Se quedó parado en la puerta y notó que esta habitación era igual a la anterior. La Muchacha, lo saludó con un gesto.

-¿Cómo te llamás?, le preguntó.-

-Santino.

-Vení Santino, sentate, seguramente estás cansado de ver tantas flores y gente, ¿no?.

Lentamente se acercó a ella y se sentó en el sillón de al lado.

-¿Vos quién sos?...

-Yo soy Ana.

-¿Y porqué estas acá sola?, ¿vos también estás investigando?.

-¿Investigando qué?.

-Y… ¿por qué hay tantas flores?, ¿Por qué hay tanta gente?, ¿Vos los conoces a todos?

- No. Yo solamente conocía a una persona pero…no está.

Ana empezó a llorar, sin darse cuenta.

- ¿Y porque llorás? ¿Te peleaste y te dejó sola acá, entre toda la gente?.

Ana tomó un pañuelo de los que había sobre la mesa ratona y se secó las lágrimas. El la miró fijo y se acercó a ella. Se sentó a su lado y le extendió la mano.
Ana, trató de limpiarse la cara, pero no podía controlar el llanto. Santino, retrajo su mano y se levantó del sillón. Lentamente salió de la habitación, mientras, ella hundía su rostro entre las rodillas.
Ana, no pudo registrar que había quedado nuevamente sola.
Al salir, Santino intentó golpear la última puerta que no había podido abrir. Golpeó, pero no obtuvo respuesta. Encogió los hombros y pegó la vuelta.
Dispuesto a regresando al otro lado del pasillo, de pronto, escuchó que alguien le chistaba:

- Ch...Ch... Santino…

Era Ana que, limpiándose los mocos, estaba parada en la puerta de la habitación haciendole señas para que volviera. Santino retrocedió y se acercó a ella.

-Pensé que te había asustado, por eso me fui. ¿Por qué lloras?, ¿te duele algo?

Ana lo miró y con un gesto, le dijo que no.

-¿Entonces que te pasa?...

-Estoy triste Santino, muy triste… eso me pasa. Pero decíme… ¿cuántos años tenés?.

Tengo 5, le dijo orgulloso. Pero dentro de… así , -y le mostró 4 de sus dedos-, mi mamá me dijo que voy a cumplir 6.-

-Ah, 4... ¿4 qué?.

Santino la miró, frunciendo el ceño.

- Dentro de 4…

-¿semanas?, preguntó Ana.

-Sí, en 4 semanas... cumplo 6 años. Por eso todavía no empecé primer grado, porque mi mamá me dijo que para empezar primer grado tenía que tener 6 y yo todavía tengo 5, viste.
¿Vos en que grado estás?.

Yo ya pasé a 2 año… pero de la facultad.

- Segundo año…. ¿Y qué es eso?

- Eso viene después de muchos años de de estudiar y de pasar grados y hacer muy bien la tarea. Así que vos si queres ir a la facultad, también tenes que hacer la tarea y estudiar.

- Si pero a mi en el jardín, me dan tareas aburridas, tengo que hacer dibujos, y pegar cosas que corto de las revistas de mamá, pero yo ya se leer. Porque me enseñó la abuela. Y además se escribir mi nombre… Mirá.

De arriba de la mesa tomó una lapicera y en una servilleta le anotó...

S..an..tl..no…
-Ves. Acá dice mi nombre. ¿Querés que escriba el tuyo?.

-Ana se sonrió y le dijo:

- Santino se escribe con i latina, es el palito que lleva el punto arriba, ¿te acordás?.

-Ah.. sí es verdad.. es que me las confundo. Bueno, ¿escribo Ana?.

En la misma servilleta escribió:

-A… eh.. la que le sigue.. A… m a, ¿Está bién?.

Ana se rió y le dijo que estaba muy bien, le agarró las manos y le dio un beso fuerte. Santino se sintió avergonzado, porque se acordó de Clarita… Pero no le dijo nada. Ana, se recostó en el sillón y respiró profundo. Santino, la miró y la imitó.
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Continuará...
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[Probablemente, después de postear ésto, me arrepienta y mucho, sepan disculpar. No me dejan sola, carajo, o los voy a buscar, muejejeje]

miércoles, 7 de enero de 2009

- ¿Casi 300? -

47 Arengaron conmigo
En una búsqueda empedernida por encontrar la verdad de la milanesa, he descubierto, oh, mis queridos lectores,- porque sépanlo, no me gusta que os engañen-, que lo de los 300 post fue un fraude. En un intento descarado de llamar vuestra atención, mis ojitos maltrechos, leyeron el número 289, y lo transmutaron al 299. [Es eso o, simplemente, blogger me choreo diez posteos].
No quiero que me mal interpreten, no quise engañaros, pués de haberlo hecho hubiera sido el día de los inocentes que,- por cierto-, se me pasó de largo.
Sepan disculpar la blasfemia, la mentira, sé que no tengo perdón, pero también conozco vuestros corazones bondadosos y santificados. Por lo cual, me entrego a vuestras fauces, y que sea lo que Lucho quiera.

Pd*: Si deciden castigarme adobándome para asarme cual cerdo en navidad, por favor recuerden que soy alérgica al ají molido.

Pd**: Como mi descaro no tiene límites, les pido que cuenten Ustedes los siguientes posteos, para no volver a tentarme y poner 300 antes de tiempo. Éste es el 291. Que conste en actas.

domingo, 4 de enero de 2009

- 300 -

57 Arengaron conmigo
Me sangra la nariz. Corro al living desesperada como si me hubieran pegado un tiro. La vieja está sentada mirando la tele. Le digo, oíme, oíiiiiiiiiiiime, me estoy desangrando. Se da vuelta y está meta takatakatakataka con su abanico chinolo, me dice, “ay, no tenés nada, exagerada”. Le clavo mi cara de orto por defolt y me voy al baño corriendo, muy onda “Montaña Rusa”. Me miro al espejo, me sale sangre de la nariz, me digo a mí misma. Me hablo en el espejo y hago toda una teoría de lo absurdo que sería morir, “tan joven”, por culpa de mi nariz sangrante. Oia, me acuerdo de Encías Sangrantes de los Simpson. Eniwey, pienso.
Después de hacer toda una performance melodramática a lot, salgo del baño y le digo a la vieja, escucháme una cosa, me puedo estar muriennndo en el baño que vos no vas a ver cómo estoy, con muchas enes. Me dice, ayyyyyyyyyyyy mijita, vos no podrías parir entonces, con muchas ies. Claramente, le digo, por eso no soy madre. Me voy, indignada me voy.
Pienso que la vida de un laburante es un infierno. No da, me digo, no dá tener que ir a trabajar el 2 de enero. De pronto me doy cuenta de que hacen 15 grados y que lejos de estar en un infierno estamos en una hielera. ¿Qué onda?, pienso. ¿Acaso me mudé al polo norte y no me dí cuenta?. Todo bien con que no hagan 45 grados pero, ¿era necesario que hicieran 15?. ¿Guat de fack?. Me peleo con mi madre, con la madre naturaleza, con la lluvia, con la fresca y, de repente, me veo extrañando a la calor, ¿guat pas?.
Termino con mi pantomima, tomo coraje y agarro mis petates para irme al laburo. Me hago la cancherita y me digo: se terminaron los taxis, viajas en colectivo.
Espero 10 minutos, espero 20, espero 40. Puta maaaaaaaaaadreeeeeeeeeee, pienso. Paro un taxi. Subo muy mala onda, el tipo tiene unos anteojos Ray van y me mira por el retrovisor con cara de orto mal. ¿Cara de orto por defolt?, me pregunto. Le indico el camino y el tipo me dice, mmmsa, mmmsa. Me ningunea. Ah bueno, ¿ahora los tacheros no hablan más?, ok, me digo, vamos a ver quien aguanta más tiempo calladito. Pasan 5 minutos, y le hablo. Mientras tanto, pienso, por qué carajo no te quedás callaaaaaaadaaaaaaaaaaa. El tipo me mira por el retrovisor, no me contesta. ¿Qué onda loco?, ¿el chabón es mudo?. Ma si, me digo. Curtíte hermano.
Llego al laburo y no hago un carajo, me pongo a pensar un post que me parece ge nial que, por supuesto, se desvanece por sí solo y en su genialidad.
Memoria del orto. Sin embargo recuerdo que no les conté lo de mi gato. Resulta que el muy irrecatado no tuvo mejor idea, para aislarse del mundo que lo circunda que, agarrar la caja de un ventilador de pie y hacerle una puertita. Sí, como lo leen, tengo un gato arquitecto. Es lo más, ai nou. Una mañana me levanto y veo cartoncitos de la caja regados por tooooooooooooodo el piso de living, miro así, y tuk, la gata estaba metida de lleno dentro de su nuevo hogar y paradita me miraba desde la puerta, lo único que le faltaba era saludarme con la patita. Por el amor de Lucho, tengo un gato arquitectoooooo, que grossa.
Termino de recordar lo del gato, y me interrumpen impunemente. Una empleada rompe pelotas, no tiene mejor idea que llamarme, oíme pelotuda, ¿no te das cuenta que es 2 de enero?. El 2 de Enero, debería ser ilegal ir a trabajar. Atiendo el celular, me dice, muy torerita, Carla, eh, Carina, eh…, Carolina, le digo, me llamo Carolina. Con mucha voz de orto. Ah, sí, Carolina, y se ríe. Se ríe, ¿me entendés?. Le digo, sí, DSJKFJKHKJRHH, qué necesitas. Ah, nada, quería saber si estabas. Eh, ¿peeeeeeeeeeerdóoooooooonnnn?, ¿acaso me estas controlando enferma?. No, no, me dice, pero llamaba para saludar.
Ah, ok, le digo, ya nos saludamos, ¿algo más?. Mmm no, me dice.
En eso, cae Joselo y me cuenta que los empleados de 3 sucursales organizaron una reunión. Me dice, parece que estamos haciendo bien nuestro trabajo. Claro, es que los muy imberbes se juntan para criticarnos. Nos reímos morbosamente. Y disfrutamos alot que se junten para pensar estrategias que puedan derrocarnos. Manga de infelices. Le digo, oíme, a mí me picaron las orejas toda la semana, ¿estos mandriles no andarán en la magia negra?.
Nos reímos. Nos reímos mucho, como dos hienas desenfrenadas, mientras disfrutamos a lot, que nos dediquen reuniones sectarias para hablar mal de nosotros. Le digo, ¿sabés lo que habría que hacer con esta manga de subversivos?, cagarlos bien a patadas en el orto. 300 patadas en el orto. A esta clase de gente, no se la neutraliza con palabras, hay que propinarles una paliza para que se dejen de joder. Bien a lo Aldo, le digo. ¿A lo algo Bonzi?, mi dice. No boludo, a lo Aldo Rico. Y nos pasamos toda la tarde, elucubrando maldades para exorcizar a los montoneritos del espíritu de torerita. Se ve que quedaron poseídos, le digo.
Por el momento, el lunes les caigo en el local para hostigarlos un poco, me dice. Sí, pero los de las 300 patadas hubiera sido divertido, le digo. Muejejeje.
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FelicitenmeNNN, éste es el post 300.

viernes, 2 de enero de 2009

PeloDuro

52 Arengaron conmigo
No sé si les conté. Pero por las dudas me repito. Me corté el pelo. Aquellos que tuvieron la posibilidad de conocerme con mis crenchas crecidas y severamente dañadas sabrán que, para mí, era una deuda pendiente y que no podía empezar otro año, si no era con la peluca acomodada, podada y bien limpita. Ok, Lo acepto. El 30 de Dic. En una búsqueda desorientada y empedernida, por encontrar un peluquero decente, caí en una peluquería de morondanga... pero carísima. (A ver las cordobesas, si me consiguen un peluquero como la gente para la próxima, eh).
Decía, me corté el pelo en una peluquería pedorra, pero que, para no sentirse menos no te cobran el corte... 15 pesos, no, acá te cobran $36. Sí, me hice la cancherita, y me ensartaron como morrón en broyet.
El problemita no es, “tanto”, el precio sino una vez más, la ineptitud de la gente para realizar correctamente su trabajo. No voy a tirarme en contra del rubro peluqueril, porque ya lo hice una vez, y sin embargo, sucumbí nuevamente a la tentación. Bah, en verdad las opciones eran pocas, o me cortaba un peluquero, o me pasaba la “Cero” y terminaba rapada al mejor estilo Jimena Cyrulnik.
Les decía, la chiquita que me agarró, me lavó la cabellera suavemente, me peinó y comenzó a cortar. Las directivas que dí no fueron justamente, “precisas”, fue más bien un, “vos cortá, cortá con confianza”. Y como la muy incauta, parecía tenerle miedo a la tijera,- o a mi pelo-, terminé diciéndole, cortáme tipo Flogger. Ay, Por el amor de Lucho. Mátenme. Mátenme, porque si bien en rigor, no tengo el corte “flogger”, osé pensar en él por un instante. De todos modos, me quedó bien, digamos. O al menos mejor de lo que lo tenía.
Antes era un lampazo, de pelo negro y largo. Ahora parezco un pinipon, con casquito y pelo a la cintura. Pero por lo menos, los pinipones, tenemos pelucas intercambiables.
Porca Miseria


He dicho.-

jueves, 1 de enero de 2009

Pablo tenía razón...

57 Arengaron conmigo
Dejémonos de joder. Hay que organizarse, gente. No puede ser que, luego de haber estado una semana de brindis en brindis, de comilona en comilona, con tumach jot y demás excesos, no tengamos unos días para reponernos. Todos padecimos, la calor endemoniada, la humedad, la falta de dinero… (ah, no perdón, esa soy yo, muejejeje). Decía todos padecimos los efectos pre y post Fiestas Findeañescas, entonces, me pregunto: ¿cómo puede ser que, con lo quilomberos que somos, no se nos haya ocurrido exigir (¿?) una semanita para prepararse para el derrape, - es decir, antes-, y una semanita para recuperarse,- es decir, después-, de las partuzas?, ¿eh?, decíme.
Eso nos pasa por ser una sociedad desintegrada en la que, solo aquellos que tienen la suerte de tomarse vacaciones la primera de enero, pueden seguir derrochando alegría, ejercitando su pereza y derrapando, por doquier. Así no, queridos coterráneos, debemos ser solidarios con el prójimo que se queda laburando como somalí enardecido, bajo los efectos de la humedad insoportable y el desquicio que prosigue a tanta exposición al sol.
Además, uno debe adaptarse, repentinamente, a un cambio de fecha. Hasta ahora, tal vez, no lo hemos notado tanto, pero imagínense lo que será pasar del 2009, al 2010. Noooo!. De solo pensarlo me dan ganas de auto-provocar el recordado “Efecto Y2K”, que nos amenazaba hace ya, DIEZ años. ¿Diez?, ¿me entendés?. La vida no puede ser esto, por favor, díganme que el tiempo no pasa así de rápido. Miéntame, diciendo que es sólo uno más de mis sueños bizarros.
Ok. Lo sé, de pronto me pongo depresiva con el asunto “años”. Pero como pasa el tiempo, puta madreeeeeeeeeeeee, Pablo, tenía razón.
 

Que parezca un accidente son todos putos incluso en blogger pero putos de verdad El gato todopoderoso la vida misma esta llena de herejes